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Mon Laferte: Sepultando el pasado

Mon Laferte: Sepultando el pasado

Muchos años pasaron para su reaparición. Y para que ello ocurriera, primero tuvo que ocurrir un viaje crucial y un cambio de nombre que la ayudara a dejar lo vivido atrás. Lejos de lo que fue el producto “Monserrat Bustamante” creado en un programa buscatalento, Mon Laferte es un ejemplo claro de que la música es un fluido que hay que dejar crecer.

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Su último descubrimiento musical fue The Black Keys. Se declara abierta de mente al escuchar música y no se encasilla en algún género musical. Dice que va desde el rock clásico, como The Beatles y Led Zeppelin, hasta Radiohead y algunos productores de música electrónica. Además, reconoce ser ferviente seguidora de Pedropiedra. “La música es súper linda y si se hace honestamente, mucho mejor”, lanza al comenzar la entrevista.

Lejos del país que la vio nacer y que luego la reconoció como un producto de un programa de televisión, Monserrat Bustamante se refugió en México para comenzar un proceso de aprendizaje personal y musical. Fueron cinco años de idas y venidas y hoy, dentro del periodo más largo que ha pasado en Chile luego de radicarse en la capital mexicana, se dispone a hablar de su nuevo y propia propuesta musical: Mon Laferte.

MON: PASADO Y PRESENTE

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Foto: Bianca Godoy Páez

Al revisar la historia y el perfil musical de una de las mujeres más reconocibles de Rojo, Fama Contrafama, uno de los programas juveniles más importantes de la historia de la televisión local, resulta una definición clara y ambigua a la vez. Y Mon Laferte es un collage de todas las cosas y personas que han pasado por su vida.

Es, según su propia descripción, una mujer que aprende y absorbe lo mejor de todo lo que hace y la rodea. “Desechable” (2011), su primer disco, es la muestra fidedigna de ello.

¿A quién más has admirado a lo largo de tu vida?

Creo que no podría decirte sólo a una persona, porque hay miles; hay muchos músicos, admiro a mis amigos y a mi familia. Si tuviera que mencionar a alguien que me influyó en lo musical, primero diría mi abuela, porque ella componía, tocaba la guitarra, cantaba. Ella era mi ejemplo a seguir.

¿Qué es lo que rescatas de ellos que se manifiesta en Mon Laferte?

Al componer música para éste, el primer disco mío y ahora para el segundo, rescato cosas de toda la gente que me rodea. No me influyen una, dos o tres personas, porque son muchas las que están ahí en el proceso de producción del disco, además de las situaciones cotidianas que van pasando. Como, no sé, estás tomándote un copete y te dieron ganas de escribir una canción. O viendo una película. Al final, también las situaciones cotidianas son las que me ayudan a componer.

Desde hace mucho tiempo que has estado incursionando en la música. ¿Cuánto has cambiado desde que se te conocía como Monserrat Bustamante?

He tenido hartos cambios en mi vida. Cuando empecé era muy chica y tenía toda una onda más folclórica. Tocaba la guitarra y cantaba, porque mi papá me enseñaba harto de eso. Después, en el colegio, cantaba harto de Yuri y gané hartos festivales escolares. Luego, en mi adolescencia, entré a estudiar a un conservatorio y era distinto. Era la chica rebelde, escuchaba mucho grunge. De hecho, quería tener una banda tipo Alice in Chains. Después de eso empecé a tocar mucho en bares, pero siempre hacía covers, nunca me atreví a cantar canciones mías pese a que escribía muchas. Después llegó Rojo y, como todo programa de televisión, necesitaban un personaje de cada género.

¿Cómo fue que entraste a Rojo? ¿Cambiaron mucho tu personaje desde tu entrada?

Recuerdo que audicioné con una versión jazzera de ‘New York’, de Frank Sinatra, y una de Madonna. Quedé, pero me hicieron cantar rancheras, ¡cosas nada que ver! Había que hacerlo no más, porque era la pega. Aperré harto, pero se terminó transfomando en una etapa en la que me conocieron y me encasillaron en un estilo que no era el mío.

¿Qué diferencias ves entre “La chica de Rojo” (2003) y tu actual propuesta con “Desechable”?

Todo. Es todo diferente. De partida, yo me acuerdo que para “La chica de Rojo” llegó un tipo, un pseudo productor, y me dice: “ya, apréndete las canciones, el lunes grabas a primera hora” (Mon hace un gesto como diciendo “De qué me estás hablando”). O sea, desde un principio fue horrible. Llegué a mi casa, escuché las canciones y no me gustaron. Llegó ese lunes y no quería grabar. Pero todas mis amistades y mi familia me decían “hazlo, te va a servir… será el puntapié”. Y bueno, lo hice. Escuché cada una de ellas, las grabé, pero no podía elegir los arreglos ni las canciones que iban, nada. Era como un payasito repitiendo. Después le agarré cariño a ese disco, pero más que nada fue por la respuesta del público. En verdad lo pasé mal cuando grabé ese disco. Yo no quería.

¿Y cómo fue lo de “Desechable”?

“Desechable” fue completamente distinto. Yo escribí las canciones, elegí los arreglos, estuve en la producción, la dirección de arte, la carátula; todo. Fue un proceso muy personal y de aprendizaje, porque era la primera vez que estaba co-produciendo un disco y aprendí mucho. Estuve en cada detalle, eligiendo desde el sonido de la caja hasta el más mínimo arreglo.

“YO SOY TU MEJOR OPCIÓN CONMIGO”

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Foto: Bianca Godoy Páez

El 2011 nace “Desechable”, una placa de 10 canciones y un bonus track que muestran una faceta más rockera, pero que no reniega del pop que tanto le gusta a Mon Laferte. Más que ser una nueva apuesta para ella, se trata de algo que siempre quiso hacer y que tuvo contenido desde pequeña.

En el trabajo, las baladas dan paso a canciones atrevidas, donde Laferte es una mujer pasional que juega a ser una femme fatale sin interés de someterse a los caprichos masculinos.

¿Cuáles son las cosas que más te inspiraron para escribir el disco?

El disco es súper pop con toques rockeros, y por ahí se colaron unas canciones medio románticas. Las canciones las escribí durante los primeros años que viví en México. Toda la etapa del primer año fue súper depresiva, por todo. El hecho de llegar allá, de quedarse sin plata, de conocer a nadie, no poder comunicarse con la gente porque pese a que hablas el mismo idioma nos comunicamos muy diferente. Todo lo escribí en un momento en que estaba muy deprimida y por eso hay canciones en esa onda. Ahora, cinco años después, ya no me siento tanto como en ese entonces, pero era una etapa que tenía que cerrar y quedó así.

Hay una canción que llama mucho la atención: ‘Él’. ¿Va dedicada a alguien en especial?

Esa canción habla de una persona que se enamora de alguien que tiene otra opción sexual. Como que yo me enamoré de un gay, o un gay que se enamora de un hetero. Esa es la situación.

MÉXICO LINDO Y QUERIDO

¿Por qué decidiste ir a México para reinventarte?

Estaba en el programa todavía. Pasaron muchos años y ya estaba chata de que no pudiera hacer mi música, todo por cosas de contrato. Además, tenía miedo de no encontrar pega si salía del programa. Ahí comenzó a surgir la idea de irme a México, porque había escuchado varios comentarios que decían que allá a los chilenos les estaba yendo muy bien en la música. Así que dije “veamos qué onda” y como tenía hartas ganas de irme del país, lo hice. Entonces me fui, pero me fui a aprender. No fue como la mayoría de los que se van a México pensando que es grito y plata.

Entonces, ¿no hubo una intención de ir en búsqueda de la fama?

No, para nada. Nunca fui a buscar la fama, eso para mí es como una película que no existe. Realmente la fama me importa muy poco. Hasta me da flojera pensar en llegar a ser famosa. Llevo cinco años en México y no lo soy, para nada. Aunque hago mis tocatas y mucha gente me va a ver, pero no ando por la calle repartiendo autógrafos.

Actualmente hay una escena muy desarrollada de músicos en el país a los que les va muy bien. ¿Por qué no volver a Chile? ¿Definitivamente prefieres quedarte en México?

Alguna vez lo pensé y sentí que sería bacán volver, pero acá en Chile es muy difícil vivir de la música. Yo no quiero hacer otra cosa en el día y de noche hacer lo que me gusta, no podría. En México tu puedes vivir de la música, porque allá vas a tocar y pagan por verte, y hay un montón de lugares para hacerlo. A nosotros nos falta crecer en eso. Acá en Chile es distinto, incluso al revés. Lo conversábamos con la Pepa (vocalista de Población Parlante) recién: en Chile tienes que pagar para tocar. Por eso no quiero volver.

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Foto: Bianca Godoy Páez

Si tuvieras que elegir a algún músico chileno, dentro de toda esta nueva gama de músicos nuevos como Dënver, Fakuta, Pedropiedra. ¿A quién elegirías y por qué?

Yo soy súper fan de Pedropiedra. Con mi novio vamos en el auto cantando “Es el sueño de una inteligencia dormida”. Somos muy fans de él. Me acuerdo una vez que me invitaron a tocar y me dijeron “oye, van a estar dos chileno: Gepe y Pedropiedra”. Y yo grité como groupie alocada y estaba muy entusiasmada. Recuerdo que me pidió mi guitarra porque la de él sonaba un poco mal en ese lugar y yo feliz porque mi guitarra la había tocado Pedropiedra. Igual hay muchos chilenos allá en México que hacen cosas muy divertidas, como la Mariel (Mariel Mariel), como quien somos súper amigas.

MONSERRAT VS MON

Casi como una dualidad de personalidades, o la creación de un personaje, Mon Laferte da vuelta la página y sigue adelante, olvidando todo lo que fue la suerte de producto musical conocido como Monserrat Bustamante. Aún así, no se arrepiente de nada y recuerda esos moemntos con nostalgia.

Tras lo que fue tu paso por Rojo, ¿te arrepientes de tu pasado?

No, no me arrepiento. Siento que fue todo un proceso que tenía que vivir. Sí me arrepiento de estar mucho tiempo en el programa, pero no de haber pasado por él ni de haber sacado ese disco (“La chica de Rojo”). Todo tenemos ese pasado oscuro, a fin de cuentas. Pese a que el disco que saqué estando en Rojo no es de mi total agrado, siento que aprendí mucho de eso. Me gusta sacar todo lo bueno de las experiencias que uno vive. Pero de lo único que me arrepiento es que estuve más tiempo de lo que debía. No soy una mal agradecida, porque aprendí bastante y la pasé muy bien también.


Periodista. Editor en Melómanos Magazine. También hago libretas perfectas. (@jrgrbst).

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