Astro: Renacer experimental

Cuatro años tuvieron que pasar para que Astro se sacara los ropajes de su exitoso álbum homónimo y regresara al juego con nuevo material. Pero Chicos de la Luz no sólo es el segundo LP de la banda; también es el manifiesto de su propia identidad. El viaje astral comenzó hace años, pero acaba de llegar a su mejor estación.

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La escena es la siguiente: primeras semanas de 2015 y Andrés Nusser lleva horas en su estudio de grabación, repasando una vez más las nuevas canciones. Para el líder de Astro han sido varios meses de lo mismo, sólo interrumpiendo el ritual para ir a otro estudio o reunirse con el resto de la banda en la sala de ensayo. “Terminé súper desgastado”, reconoce ahora el músico y productor, mientras –como si demostrara el cansancio- bebe de un trago la mitad de una botella de agua en el backstage de un festival.

Lo que mantuvo a Nusser por tanto tiempo enclaustrado fue la grabación y producción de Chicos de la Luz, el segundo largaduración del cuarteto que completan Octavio Cavieres (batería), Daniel Varas (sintetizadores) y Nicolás Arancibia (bajo, percusiones). El disco es, por lo demás, el trabajo que trae de regreso al grupo a cuatro años del homónimo álbum con el que terminaron por transformarse en uno de los nombres más importantes del pop local.

“Fue un proceso súper largo y complejo. Estuvimos tocando mucho, escuchando mucha música, llenándonos de influencias, aprendiendo. Además, ahora sabíamos más de lo que sabíamos cuando hicimos el anterior, y teníamos más herramientas y más conocimientos de cómo hacer las cosas”, describe el vocalista.

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Si hay algo que Nusser y sus compañeros destacan del extenso proceso de grabación y producción del disco es la actitud experimental con que lo afrontaron. En el plano musical, Chicos de la Luz prescinde casi totalmente de guitarras en favor de sintetizadores y las percusiones que desde hace un tiempo caracterizan a Astro. “Eso es producto de los 4 años que estuvimos sin lanzar material, porque empezamos a hacer muchos más arreglos de percusión, le empezamos a sacar más jugo al Lego (Nicolás Arancibia) como percusionista, y eso quedó en el disco de manera natural. Lo de los sintes yo creo que fue más como un condicionamiento sin querer, porque lo hicimos en un estudio con mucho sinte y eso te lleva a usarlos”, explica Nusser.

Las letras, en tanto, dejan totalmente las fiestas de Le Disc de Astrou (2009) para radicalizar el enfoque místico que proponía Astro (2011). “Las canciones hablan básicamente del tema de interés que tenía en mi cabeza en ese momento, que era la meditación y la búsqueda espiritual personal. Eso mezclado con la fantasía típica de Astro dieron como resultado letras que hablan de temas del más allá”.

-Más allá de lo circunstancial, ¿de dónde vino ese interés por experimentar?

-Andrés: Quizás tuvo que ver con los inicios de Astro, porque nos hueveaban mucho con MGMT y eso nos empujó a explorar. Después te queda gustando.

-¿Hubo también una intención de alejarse de esas comparaciones?

-Andrés: Se aleja harto de comparaciones, pero no era algo que estuviéramos buscando. En el anterior (Astro) buscamos sacarnos eso, pero en éste sentíamos que ya teníamos libre la cancha.

-¿Y es ese un tema que los siga molestando?

-Andrés: Ya no. Al principio sí, pero no molestaba la comparación, porque era correcta; molestaba la mala onda. Teníamos las influencias, el trabajo era súper referenciado. Y lo digo abiertamente, porque eso no es malo. Hay una actitud hiriente acá en Chile cuando hablai del trabajo de alguien: o es perfecto, o una mierda. Es muy chaquetera la hueá. MGMT y Empire of the Sun para nosotros fueron referentes absolutos cuando Astro empezó y fue el punto de partida de la banda. A muchos artistas les pasa de esa manera. O sea, a alguien le inspira Bob Dylan y luego el hueón es Kurt Vile. Todos escuchan música, todos en algún minuto se dejan influenciar más por uno o un grupo de artistas. En ese minuto nos encantó lo que estaban haciendo ellos y como que canalizó solo. Ahora, de cualquier manera para nosotros eso es algo del pasado, ya fue.

PIES EN LA TIERRA

Fuera de ese complejo terreno, Astro ha logrado consolidar su propuesta y llevarla al extranjero. Festivales como Vive Latino, Lollapalooza Chicago, Primavera Sound (Barcelona) y Rock al Parque (Bogotá) han sido testigos de un recorrido internacional que con Chicos de la Luz podría alcanzar una nueva dimensión.

“Hay expectativas, pero mesuradas. Somos bien medidos y estamos con los pies en la tierra. Al final hay que hacer las canciones que uno siente que hay que hacer, trabajarlas lo mejor posible, acompañarlas de un buen show, un buen arte y hacer que todo sea un buen producto. Pero obvio que tenemos expectativas; ya tenemos viajes programados a Estados Unidos, a España, Argentina”, reconoce Octavio. Y Lego agrega: “Nosotros aspiramos a eso, pero es difícil. O sea, trabajamos entre nosotros, somos una pyme de puros hueones de 30 años que han aprendido a pulso. Pero lo intentamos, de todas maneras”.

Lo cierto es que el camino al extranjero que la banda emprendió ya tiene paradas definidas para Chicos de la Luz: además de los conciertos fuera de Chile, el disco será editado en España (Canada), en México (Terrícolas Imbéciles) y en Estados Unidos (Nacional Records). El itinerario está listo, por más que en Astro mantengan los pies en la tierra.

Fotos: María Paz Arias


Periodista. Director de Melómanos Magazine (@ignaciosilvva).

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