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Gepe: Confecciones de un artista de aire

Gepe: Confecciones de un artista de aire

Gepe es de los que carga ligero, eligiendo moverse rápido con los tiempos cuando inicia la época de un nuevo álbum. Así fue que actuó ahora, al momento de retomar la actividad discográfica tras tres años de silencio. En esta conversación, el joven músico detalla parte de lo que fue crear su última propuesta, el extrovertido Estilo Libre.

*Entrevista incluída en la edición 15 de Melómanos Magazine

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Daniel Riveros opta por lo sencillo: sus balances son justos y moderados. Él no se estanca en las palabras de lo demás; sólo absorbe lo que puede ser usado para su crecimiento como artista y persona. ¿Y los recuerdos? Sólo lo necesario. Por eso es que el multi-instrumentalista de San Miguel afirma no acordarse de buena parte del ciclo promocional de GP (2012). “Luego de tres años, la verdad es que ya no recuerdo muy bien casi nada. La sensación que me queda es como en casi todos los discos: me equivoqué en un 50% y le achunté en un 50%”.

En treinta minutos, Gepe puede hablar de todo. Parte de sus últimos años la pasó arreglando lo que resultó ser Estilo Libre, una colección de trece temas atenidos al gusto personal del cantante.

“Fue un proceso bastante parecido al anterior: estábamos súper contentos en el principio y a la mitad de la grabación todo es muy confuso”, comenta acerca de la gestación del trabajo. “Ahí es como que no nos hablamos, nos enojamos un poco, no entendemos lo que estamos haciendo. Después volvemos a la luz y lo pasamos bacán de nuevo”.

BRELI LOTIES

Estilo Libre cuenta con la producción de Fernando Herrera y Cristián Heyne, y fue grabado entre partes de octubre-noviembre del 2014 y el verano de este año. La placa es una colección de tonadas despreocupadas de un pop que apunta en diversas direcciones estilísticas: cercano al reggae en “Siempre Quiero lo que No Tengo” o “Ser Amigos”, o echándose por el territorio de la bachata en “Invierno”. En efecto, se nota una fórmula más pulida que en su predecesor y muy cargada en arreglos de trompeta.

“En este disco lo he pasado más la raja, porque realmente es cualquier hueá. Hay canciones que son más de mi gusto personal y esta vez es la primera en que realmente hago lo que se me dé la gana en la grabación”, señala Daniel. También recuerda que hubo una intención de revertir las sílabas del título. “Pensaba ponerle ‘Breli Loties’, porque con un amigo hablaba mucho en esa tirada de escribir las cosas al revés”.

El concepto del que Gepe habla con su título es “nada y todo al mismo tiempo superficialmente”. Días atrás, comenta él, dio una explicación en otra entrevista donde por diverso que pueda ser el estilo de una canción, lo que más importa es la canción misma; las estructuras, la letra, el cómo se siente. “Puede que el estilo sea un prejuicio, pero la canción va a ser la canción siempre, independiente de todo”, se explica.

Y para la confección de este estilo libre, Gepe se alinea con dos colaboradoras nuevas: Wendy Sulca y Lalá Nuñez, ambas de Perú. “Cuando teníamos casi todo grabado se me ocurrió “Hambre”. Las adiciones de último minuto son las que más me gustan y les tengo más confianza, porque ya se tiene una cosa probada del disco y te sale una síntesis de todas las canciones. La escribí rápido, la grabamos rápido y luego Cristián (Heyne) viajó a Perú a grabar a Wendy”, recuerda. Y continúa: “A ella la conocí aquí. Un amigo estaba grabando una película con ella y me la presentó, nos caímos muy bien y hablamos el mismo idioma. Wendy es como si no tuviera edad, ironía, nada. Es especial. A Lalá, en cambio, no la conozco de frente, solo nos comunicamos por Skype. La escuché cantar y dije ‘tiene que ser ella’. Es la primera vez que lo hemos hecho así. Encuentro que canta hermoso y puede llegar lejos. Tiene una voz que es como la seda. Es más bien como Norah Jones, esa onda”.

Otra que participa en esta nueva entrega es Javiera Mena. Su contribución es un vocal en “Vivir”, la canción final, descrita por Gepe como épica. “De hecho, tiene percusión de cajas, timbales, bronces; como si estuviéramos en una guerra”, comenta. “Para este tema me inspiré más en U2, específicamente “Where the Streets Have No Name”. U2 tiene bastante de épico, sobre todo en su época antigua. Ese estilo me gustaría cultivar, no un rock de riff, pero sí de emoción”.

Volviendo a las colaboraciones, el artista reconoce que tanto Mena como Pedropiedra y sus colaboradores más frecuentes son una especie de cábala para él. “Si están cerca, de alguna forma, en los shows o algo, me da confianza que estén en el lugar, o en este caso para el disco”.

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SÓLO MÚSICA

Aunque no sólo las colaboraciones son importantes a la hora de sentarse a crear. Para Riveros, lo que escucha le da un buen empujón: “He estado escuchando mucha música. Hector Lavoe sobre todo. Quise capturar, más que la música, la esencia del cantante”. Parte de dicha esencia y sabor son puestos en escena en “A la Noche”. “Andrés Calamaro tiene una labia tan potente que me abrumó. Es un muy buen modelo para aprender a hacer canciones, generar ambientes… así que podría decir que Héctor Lavoe y Andrés Calamaro fueron influencias potentes. Alejandro Sánz también. A ellos los estudio”.

Desde Gepinto (2005), su debut como solista, cada disco de Gepe ha tenido mayor repercusión mediática que el anterior. Eso conlleva tanto las loas como las invitadas de piedra: las críticas. Para el músico, cuando le dicen que no es el mismo de antes, “es porque realmente lo estoy haciendo bien; si siguiera siendo el de antes no tendría sentido. Sobre ‘venderse’, bueno, así no más es el mundo. Cuando uno está más visible, más gente te puede huevear, pero es sólo música, ¿qué me importa? Si estuvieran atacando a mi mamá o a mí como personas, ahí es otro tema”.

Aunque lo cierto es muchas veces las críticas vienen desde el propio Gepe. Justo en el año en que Gepinto, su primer álbum, cumple una década, el sanmiguelino reconoce con una sorprendente severidad que todos sus álbumes “los crearía de nuevo”. “Pero están bien así. Era otra voz, otra persona, otro ambiente, aunque las ganas de grabar algo eran las mismas”, aclara luego.

Y así es como Gepe juega su partida. Inquieto, ansioso y con una mente llena de ideas, Daniel Riveros está perpetuamente pasando de proyecto en proyecto, sea con grabaciones de placas, colaboraciones o presentaciones. “No sé hacer otra cosa. Y probablemente van a seguir pasando cosas bonitas. Me gustaría poder aprender a tocar instrumentos mejor y poder hacer lo que me imagino que quiero hacer. Por ejemplo, he escuchado mucho flamenco últimamente, y llegar a eso me encantaría, a través de mi lenguaje”, revela.

Para el compositor de 33 años, las expectativas sobre lo que pueda pasar no tienen gran peso. “Cuando grabo un disco, para mí lo más importante es no tener control de él. Y justamente ahora no lo tengo, entonces es bacán. En todo caso Hungría siempre va a ganar en ese ámbito. Pero en Estilo Libre hay ciertas canciones que no sabía cómo iba a tomar el público, y eso me entretiene. Chile es muy cuadrado para consumir música, y cuando se supera esta barrera, ya estamos bien. No sé qué va a pasar, hueón, pero es un buen disco. Le tengo confianza”.

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Fotos: Diego Figueroa


Escritor de Melómanos, estudiante de periodismo (y de paciencia).

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