LEYENDO

Niños del Cerro: Cambiando las reglas

Niños del Cerro: Cambiando las reglas

A un año de llamar la atención con su impecable primer single doble, Niños del Cerro prepara el lanzamiento de “Nonato Coo”, su álbum debut. Son nueve canciones que muestran el potencial de la banda de La Florida y marcan el primer hito en su breve pero intenso camino. Escucha y descarga en exclusiva su primer sencillo de adelanto al final de esta entrevista.

***

El 14 de marzo del año pasado fue una fecha especial. Esa noche, Mac DeMarco debutaba en Chile con un show en una Ex Oz repleta y cautiva. Y justo antes de ese concierto, Niños del Cerro, una de las bandas más interesantes y prometedoras de la nueva escena local, terminaba por conformarse.

“Esa tocata fue como un hito, porque había mucha gente que después armó bandas. De hecho, Niños del Cerro se consolidó ese día. Antes éramos como un grupo de colegio, ensayábamos casi nunca, y justo ese día se fue nuestro primer bajista”, recuerda ahora Simón Campusano, vocalista, guitarrista y compositor del grupo, que había comenzado su historia un par de años antes en el colegio Pablo Apóstol de La Florida -“está en el cerro”, explica sobre el nombre-, con otro guitarrista y otro baterista. “Con el Nacho (Castillo), el guitarrista, nos fuimos a Mac Demarco pensando en quién lo podría reemplazar, y en el camino nos juntamos con el Blondie (Felipe Villarrubia, bajista), que se subió en el Metro San Joaquín. Le preguntamos si quería tocar en Niños del Cerro y aceptó. Ahí se armó la banda, ese día”.

Mientras juega con el pasto del parque de Ñuñoa en el que está sentado, Simón habla con algo de nostalgia. Es que pese a que ha transcurrido poco más de un año, desde ese día en la Ex Oz muchas cosas han pasado en la vida del músico de 22 años y sus compañeros, que rondan la misma edad.

Ha sido un camino breve pero intenso, que los tiene a las puertas de su primer gran logro como banda: el lanzamiento de “Nonato Coo”, disco debut que acá adelantan con su primer single.

EL RECUERDO

Simón es un veinteañero de baja estatura, pelo ondulado y contextura delgada. Su manera de vestir tampoco llama particularmente la atención: polera negra, polerón azul, jeans y zapatillas con la N de logo. Sin embargo, en el escenario se muestra en plenitud. Canta, grita, esboza bailes y juega con sus pedales mientras, colgado en su Fender Jazzmaster, guía las enérgicas canciones que interpreta con complicidad junto a sus tres compañeros.

A pesar de su juventud, la banda se desenvuelve con soltura y en sus sets de poco más de media hora contagia dos sensaciones: empatía por la simpleza de sus integrantes, y admiración por lo definido de su propuesta y sonido. Sus temas, mezcla de complejas bases rítmicas y texturas de guitarras, también resultan totalmente atractivos.

Tal vez esos elementos hayan sido los que llamaron la atención de Elías Leyton, co-director de Piloto (junto a Ariel Díaz), sello del que el que el grupo es principal crédito junto a otros jóvenes proyectos como Patio Solar y Silabario.

“Justo hoy, antes de salir, me salió un Recuerdo de Facebook que era una foto de una tocata que hicimos hace exactamente un año en la casa de mi viejo, y que fue donde el Elías se nos acercó para ofrecernos trabajar con Piloto”, recuerda Campusano. Y sigue: “La primera impresión no había sido tan buena. Fuimos a tocar a la Kame House (casa de Yaney, de Patio Solar), y ese día estábamos con problemas porque el Pepe (Mazurett, baterista) tocaba en otra banda y tenía que irse temprano a Valpo y el Nacho, que estudia geografía, estaba en el Cajón del Maipo por una hueá de la carrera, entonces tenía que llegar antes de que se fuera el Pepe. Tocamos como trío más de la mitad del set, con el Pepe, el Blondie y yo. El Nacho llegó al final. Le dije que se enchufara para los dos últimos temas y los tocamos. Ahí a los de Piloto les cargó la hueá po, ni nos pescaron. Aparte que yo igual me puse súper nervioso y quedé súper choreado. Después, en la segunda fecha, que fue la foto que me apareció en Facebook hoy día, cacharon bien la hueá y se acercó el Elías para ofrecerme trabajar juntos. Me acuerdo que conversamos, después nos pusimos a chatear y ahí cachamos que teníamos las mismas ideas sobre la autogestión y sobre no participar en lo que ya existía. También teníamos la misma parada estética de volver a las guitarras y pico con la música tan de sintes y hueás así. Compartíamos muchas ideas”.

Antes del contacto con Piloto, la banda ya había estrenado ‘La Pajarería’, una primera canción que luego lanzaron junto a ‘Días Frescos’ como single. El hecho de entrar al sello les sirvió como apoyo para pensar en grabar de manera más concreta su primer largaduración. “En ese tiempo nosotros ya estábamos empezando a grabar este disco. Habíamos sacado ‘La Pajarería’, pero estábamos haciéndolo sin pretensiones y sin plazos. Lo estábamos grabando con el Pepe, qué es quien más cacha a nivel técnico. Justo para esa fecha nos pescaron los Piloto”.

La intensidad de esos tiempos queda de manifiesto en un hecho que marcó la vida de Simón por ese entonces: desertó de la universidad. “Estudiaba música en la ARCIS y la escuela justo en esa época cagó, se fueron todos los profes y con el Pepe, que éramos compañeros -él estudiaba batería y yo composición- quedamos en nada. Eso fue justo ese mes en que estaban pasando todas esas hueás”, explica. Eso y los cuestionamientos propios de su edad repercutieron en su música y en la forma en que veía las canciones que iban a estar incluidas en el álbum.

“En el verano nos juntamos de nuevo. Para esa fecha ya habíamos grabado un par de temas más, pero yo no estaba conforme con el concepto que iba agarrando el disco porque eran temas muy antiguos que había hecho como a los 17, con hueás más nuevas que iban saliendo y que eran muy distintas, como ‘La Pajarería’. El disco va más para ese lado. Esa vez llegamos, había mitad maquetas, mitad de temas grabados bien, nos reunimos con el Elías y el Álex (Rojas, productor musical de Piloto) en la oficina y escuchamos la hueá. Ahí todos concordamos en que eran como dos bandas distintas tocando en un mismo disco, como un Split, y cachamos que no funcionaba mucho. Tuvimos esa reunión, llegamos a esa conclusión y me decidí a mostrarles algunas maquetas que estaba recién armando. Eran cosas de 20 segundos o un minuto y el Álex enganchó caleta, nos dijo “trabájenlo y de aquí a unos meses más grabamos este disco con estas canciones que son más nuevas y lo hacemos de esta forma”. Tomamos esas maquetas y las armamos como banda”.

De esa manera, grabando las canciones ellos mismos en la casa del papá de Simón y luego produciéndolas y mezclándolas junto Álex Rojas, el mismo tras “Temporada” de Patio Solar –“un disco hermoso, que cuadra perfecto y todos los temas funcionan”, dice Campusano-, el cuarteto llegó a las nueve canciones que, en poco más de 40 minutos, dan vida a su debut.

ninosdelcerro_mlns

Foto: Diego Figueroa

CASI COMO PONERLE PINOCHET

Aunque es una de las calles principales de Puente Alto, Nonato Coo colinda con La Florida. Y es justamente a ese lugar al que Niños del Cerro tributa en el nombre de su primer disco.

“Nosotros ensayamos en el 26, en Diego Portales, que es el último paradero de La Florida. Un poquito más allá empieza esta calle que se va hasta el carajo. Siempre me llamó la atención el nombre, más que nada, más que por lo que es la calle o porque me haya pasado algo ahí; es más por el nombre, porque suena a una hueá media tropical y el disco tira para allá. Las guitarras y los ritmos te llevan a una hueá como así, y es un nombre como extraño, me llamaba mucho la atención. Aparte, me hacía mucho más sentido ponerle así al disco que “Diego Portales”, que es una hueá horrible y es el lugar donde ensayamos. Es la peor hueá del mundo, casi como ponerle “Pinochet””, explica Simón entre risas.

Hay canciones como ‘Las Palmeras’, que la tocan mucho en vivo y suena muy distinta a las ya conocidas ‘La Pajarería’ y ‘Días Frescos’. ¿Por dónde va la búsqueda musical de este álbum?

Me di muchas vueltas con las texturas, más que con el desarrollo melódico y esas cosas. Me cabecié mucho con las texturas, sobre todo con las guitarras. Está una parte rítmica súper interesante que es de lo que se hace cargo el Pepe en vivo, el hueón toca bacán además, y por lo general son propuestas de él; y está esta otra hueá que son las guitarras y sus texturas. Además, con el tiempo me di cuenta que era como estático para componer, que me daba vuelta en las mismas hueás y como que me gustaban los loops. En vivo, por ejemplo, me gusta loopear mis voces, que es algo que saqué de Deerhunter. Me gusta más que la mierda Deerhunter y lo que hacer Bradfor Cox en Atlas Sound. Deerhunter es una influencia que tenemos en común con varias bandas de la escena.

La banda tiene esa dualidad entre las bases rítmicas y las texturas de guitarras como característica.

Tiene esa dualidad que a mí me gusta mucho. Como que encontramos eso y siento que funciona bien. Además fue algo natural, no fue forzada. El disco transita entre esas dos hueás; van a la par, en realidad. Los nueve temas, todos tienen una base rítmica distinta, ninguno es igual. De hecho, ninguna es tan tradicional. Tiene un rollo rítmico más latinoamericano también. ‘José de los Rayos’, por ejemplo, que es el tema que vamos a estrenar ahora, se empezó a conocer como “el reggaetón”, porque tiene una base casi de reggaetón, y también tiene un quiebre como de salsa.

El primer disco siempre es importante para las bandas, porque es el que marca el primer antecedente. ¿Tenían esa noción cuando lo estaban haciendo?

Sí, claro que sí. Por lo mismo fue que no quisimos sacar este disco como híbrido y que eran dos huéas distintas que no se sostenían bien. Se supone que esas canciones que quedaron fuera de este disco, las vamos a sacar en un EP durante el próximo año. Son como cuatro temas que tienen esa volá más de ‘Días Frescos’ o incluso más adolescentes, con guitarras más secas a lo Pavement, que era la onda en la que estaba pegado cuando empecé a hacer esos temas. Esa hueá está grabada, e incluso el Álex en algún momento habló de sacar primero ese EP y después sacar el disco, porque es como el típico desarrollo de una banda: sacar un EP que suena piola, con canciones que igual enganchan, y después sacar un disco mucho más contundentes y con hueás más trabajadas. Yo no me quería presentar con ese EP porque sentía que nosotros ya no éramos eso, o fuimos eso y ahora nos estábamos moviendo a ser otra cosa. Entonces prefiero tirarlo después y que incluso el nombre del EP haga alusión a eso.

En cuanto a las letras, las dos canciones que tienen en Soundcloud comparten la característica de ser melancólicas. ¿Eso se mantiene?

Yo siento que todo el disco es así. Eso es algo recurrente en mí. En realidad son letras bien personales, pero cuando las estoy escribiendo y siento que están llegando a un punto demasiado real y que alguien las puede interpretar literal, trato de darle una vuelta media onírica y que descoloque. Me gusta hacer eso. Aunque en las letras siento que todavía no he forjado como un carácter, y hay algunas que no me gustan tanto. Todas las canciones comparten ese carácter, menos ‘José de los Rayos’ y ‘Las Palmeras’, que se alejan un poco de eso. ‘Las Palmeras’ es una historia, casi como una fábula sobre las antenas de celular que las disfrazan de palmeras. Justamente al lado de mi casa hay tres de esas hueás, que van a ser la carátula del disco, además. Se ven desde mi ventana. ‘José de los Rayos’ es una hueá más oscura, que habla de un personaje de ficción. Pero todo el resto del disco tiene esa cuestión bien personal y melancólica, que al mismo tiempo no se sabe exactamente de qué hablan.

¿Qué esperan que pase con este disco, que además es el segundo que sale de la nueva escena tras “Temporada” de Patio Solar?

Yo pienso que la gente no va a entender el disco al tiro, porque todos van a esperar algo como ‘Días Frescos’. O sea, no digo que el disco vaya a ser súper denso ni difícil de escuchar, pa ná, pero igual es distinto a eso. Siento que la gente no lo va a entender al tiro. Eso quizás me preocupa un poco. No sé cómo sea la recepción al principio. No me quiero proyectar mucho, porque eso nunca funciona, pero lo que sí me gustaría es que ayude a consolidar el movimiento, que después de éste salgan más y se arme una colección de discos de esa escena, que se materialicen esas hueás. De momento no hay discos, están los Patio no más. Me gustaría que se materialicen discos bacanes y poder escucharlos siempre, y tener esa pequeña colección

*Descarga gratis ‘José de los Rayos’ en exclusiva desde este enlace y escúchala a continuación:

Fotos: Diego Figueroa


Periodista. Director de Melómanos Magazine (@ignaciosilvva).

TE PUEDE INTERESAR

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *