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Belle and Sebastian: Sencillez y atracción

Belle and Sebastian: Sencillez y atracción

Belle and Sebastian en Chile
Jueves 22 de octubre, Teatro Caupolicán
Estudio Estéreo, Fauna Producciones

Cuando Stuart Murdoch se para sobre la barrera que lo separa del público mientras canta ‘Piazza, New York Catcher’, la imagen queda clara. Contrario a lo que sucede con otros frontman que hacen lo mismo (Thomas Mars de Phoenix en Lollapalooza, por ejemplo), cuando el de Glasgow se sube a la barrera lo que provoca está lejos de la euforia incontenible: su paseo tranquilo por sobre la audiencia demuestra, más bien, la sensación de confianza y perfecta comunión que logra su banda en vivo.

En esa misma dirección van los diálogos entre canciones. “¿Qué ha pasado en sus vidas en estos cinco años? Se ven más guapos. ¿Alguno se casó? Stevie incluso tuvo un hijo”, bromeó, en uno de ellos, Murdoch. La frase hacía referencia al tiempo que pasó desde la última visita del grupo y confirmó de paso esa confidencialidad que hace del suyo, uno de los conciertos más lindos de estos tiempos.

Es que más allá de la riqueza técnica y las incuestionables capacidades que demuestra Belle and Sebastian en sus casi dos horas de concierto, lo más destacable es esa armonía que logran entre ellos mismos y con los asistentes. Todo, a punta de una sencillez que los lleva al plano humano y los saca, por un momento, de la lejanía que produce ver a un rockstar sobre el escenario y todo lo que ello conlleva. Acá no hay espacio para arrogancia ni erotismo; acá todo es perfeccionismo y complicidad. Siempre manteniendo distancia de los clichés, el combo escocés hace parecer que -más que un concierto- la velada es algo así como una reunión entre viejos amigos en torno a buena música interpretada de la manera ideal.

Esa música es a ratos confidencial y a ratos festiva. Momentos como ‘We Rule the School’, ‘Women’s Realm’ y ‘Lazy Line Painter Jane’ muestran la primera cara, siempre llevadas por las guitarras, teclados y ese toque bucólico y mesurado que tanto caracterizó la primera etapa de la banda. Otros, como ‘The Party Line’, ‘Perfect Couples’ y ‘Legal Man’ muestran la cara festiva, en la que percusiones y guitarras rítmicas invitan a mover los pies, mientras en el escenario Murdoch ensaya erráticos pasos de baile que una vez más dotan de simpleza la escena.

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En esa sensación (la simpleza) también aportaron Les Ondes Martenot, el acertadísimo número de apertura de la jornada que echando mano a clásicos de su repertorio, confirmaron que han vuelto en el máximo de su potencial. En su presentación, guitarras, chelos y la distintiva voz de Alejandra Vaca, concentraron la atención, mientras los movimientos y discursos algo torpes y tímidos de sus integrantes comenzaban a teñir de naif la noche y comenzaban a configurar un concierto que terminó siendo memorable.

En efecto, fue una noche perfecta que incluso tuvo sus postales. Ahí estuvo, por ejemplo, el momento en que la banda rindió un hermoso homenaje a Carey Lander, miembro de Camera Obscura que falleció hace sólo unos días. Ahí estuvo también el momento cuando los músicos invitaron a un puñado de fanáticos a celebrar sobre el escenario su impecable interpretación de la clásica ‘The Boy with the Arab Strap’. Puede que el público no haya reaccionado con la euforia que algunos esperaban (incluso en ese momento, donde varios se dedicaron a sacar fotos con sus celulares), pero el cariz del concierto era otro. Lo importante acá fue la complicidad y es ahí donde Belle and Sebastian triunfa sin puntos bajos.

Fotos: Josefina Pérez


Periodista. Director de Melómanos Magazine (@ignaciosilvva).

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