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SónarSound: El comienzo de algo grande

SónarSound: El comienzo de algo grande

SónarSound Santiago 2015
Sábado 5 de diciembre, Hangares Suricato
Lotus Producciones

Los Hangares del ex Aeropuerto de Cerrillos parecían haber sido creados para la instancia. Repleto de gente, uno de ellos lucía un aspecto futurista con grandes figuras geométricas de madera en medio, algunas islas de pasto sintético y toda una batería de proyectos tecnológicos-musicales. Mientras tanto, el otro hangar era iluminado con espectáculos de luces mientras algunos productores desenfundaban sets que hacían bailar a todos los que ahí estaban. Esa mezcla entre música electrónica, tecnología, innovación y ambientes únicos es lo que propone la franquicia Sónar; y es ese concepto el que el pasado sábado se comenzó a instaurar en el país, en el debut de SónarSound Santiago.

Uno de los principales desafíos tras la importación del evento era lograr que el público local comprendiera esa propuesta, que se viene marinando desde sus comienzos hace dos décadas en Barcelona. A primera vista, ello parecía estarse logrando desde temprano, cuando la gente comenzó a repletar el espacio dispuesto para Sónar+D para interactuar con iniciativas y experimentos que ahí se presentaban, al tiempo que otra parte del público se agolpaba en SónarHall (el otro hangar) para apreciar el trabajo de Tribu Austral y Aoraquï, bandas que abrieron ese escenario y que comparten una raíz experimental.

Además de comprobar la buena recepción, esas dos postales (la de Sónar+D repleto y la de grupos experimentales en SónarHall) son una muestra de que SónarSound se hizo entender y, de paso, se diferenció de los varios festivales de música electrónica que hay en el país con dos estrategias: dando énfasis a su ala dedicada a la innovación y seleccionando un cartel de artistas de vanguardia, tanto a nivel local como internacional.

A nivel nacional, la nómina incluyó a algunos de los nombres más interesantes de la siempre inquieta escena. Así, por ejemplo, deMentira y Motivado protagonizaron un intenso set que, a base de varias referencias r&b y hip hop, desataron los primeros pasos de baile al aire libre en el SónarVillage. Lo propio hizo Raff, uno de los referentes, que de la mano de su probado house de cadencia latina, fue el primero en congregar un buen marco de público a un escenario principal que por el fuerte calor había estado casi desierto para presentaciones tan elogiables como la del penquista Nabucodonosor. En paralelo, Caso sorprendía con el poderío de una presentación en la que los bajos suenan a la vez potentes y amigables. Daniel Klauser y Matías Rivera, en tanto, mostraron la energía de la nueva camada con un DJ set potente y dinámico en el que aunaron sonidos diversos de géneros como el techno y el garage. Como lo vienen haciendo en todos los festivales en los que han participado en el último lustro, Matanza se robó parte importante de la película. El trío repletó el SonarVillage de un público expectante que bailó desde el comienzo con su reconocida mezcla de música electrónica y ritmos andinos. Fue, sin duda, uno de los puntos altos de la media tarde.

En el plano internacional, la curatoría parecía incluso mejor. A pesar de estar encabezada sólo por dos nombres de alcance masivo, SónarSound logró reunir a un puñado de artistas que están entre lo más selecto de la electrónica de avanzada. Uno de los insignes era Evian Christ, joven productor británico que venía precedido de una ascendente reputación que en vivo sostuvo gracias a un show deslumbrante, en el que su sonido, cruza de glitch y hip hop, se complementó de manera magistral con una puesta en escena rica en efectos visuales proporcionados por luces, espejos y humo. Unos que brillaron con luces propias fueron los argentinos DJs Pareja, que con un cohesionado show en el que las bases sintetizadas se juntan con sintetizadores y sus voces, demostrando además mucho carisma por sobre las máquinas. Igual de interesante fue lo de Sobrenadar, proyecto de la argentina Paula García que a media tarde fue un oasis con su reposado espectro sonoro y el viaje que propone con su guitarra y voz. Algo más decepcionante fue lo de Gorgon City, dúo que aunque se anticipaba como uno de los imprescindibles de la jornada, no pudo superar del todo algunos problemas técnicos y mostraron un set que no le hizo total justicia a su reputación.

HotChip_mlns

Los que sí cumplieron fueron Hot Chip, uno de los platos fuertes de la cita. La banda de Londres venía tras su accidentado show en Lollapalooza 2013 (el que tuvieron que cambiar de día y horario) con “Why Make Sense?”, su nuevo álbum, bajo el brazo. ¿Cuál es la importancia de ello? Más allá de sumar nuevos temas, que hayan venido con este nuevo disco es relevante porque en su proceso de grabación el septeto quiso reflejar el sonido que alcanza en vivo dejando de aislar el proceso en Alex Taylor y Joe Goddard, sus dos mentes creativas, e integrando a cada uno de sus integrantes. Ello parece haberle sumado confianza a un grupo que suena todavía más arrollador gracias –en gran parte- a la relevancia que toma la baterista Sarah Jones como motor de las piezas.

Aunque empezaron a media máquina con una versión ralentizada de ‘Huarache Lights’, Hot Chip rápidamente subió la energía tocando al hilo ‘One Life Stand’, ‘Night & Day’, ‘Flutes’ y ‘Over and Over’, cuatro clásicos que desataron rápidamente el frenesí de la multitud. En una hora, el conjunto de Londres desplegó un show de grandes éxitos (otros como ‘Ready for the Floor’ y ‘I Feel Better’ pasarían luego) que permitió verlos en su mejor forma, con mucho desplante y un sonido demoledor. La madurez que la banda ha alcanzado en sus 15 años de carrera se hizo notar en su paso por SónarSound.

Sin embargo, la gran postal del evento llegó poco después, con los impresionantes juegos de luces que antecedieron la aparición en escena de The Chemical Brothers. El dúo no se guardó nada y comenzó a cumplir las expectativas de la multitud que llegó a verlos con ‘Hey Boy Hey Girl’, hit noventero que en Cerrillos sonó gigante. ‘EML Ritual’, ‘Do It Again’ y ‘Go’ se abrieron paso en un set que no dio espacio a descanso alguno. Mientras la dupla erizaba la piel con su magistral clase de cómo montar una fiesta, a sus espaldas diversos recursos visuales como shows de luces, hologramas y videos complementaban cada escena y aportaban ese efecto alucinante imposible de describir.

Rowlands y Simons son plenos dominadores del lugar mientras están al mando de sus máquinas, y en ello se nota su extensa experiencia. Esa maestría se deja ver también en un setlist muy bien elegido, que aunque dio espacio para dar muestras de su recién editado último álbum “Born in the Echoes” (‘Sometimes I Feel So Desert’, ‘I’ll See You There’ y las ya citadas ‘EML Ritual’ y ‘Go’), golpea con hits como ‘Chemical Beats’, ‘Star Guitar’ y ese impresionante cierre -con robots gigante incluidos- con ‘Under The Influence’, ‘Galvanize’ y la incombustible ‘Block Rockin’ Beats’.

Fue un espectáculo sublime que bien sirvió para dar una imagen perfecta de lo que fue esta primera experiencia de Sónar en Chile. Fue, en efecto, una jornada que con sus propuestas musicales y su ambiente -y aspecto- vanguardista dio la impresión de estar en el futuro y se desmarcó de otros eventos que se hacen en el país. Quizás, a diferencia de lo que pasa en la edición original del festival, acá hubo especial énfasis en los DJ set, aunque se entiende que eso se hizo para atraer a una audiencia que es más cercana a la fiesta con el objeto de mostrar la experiencia completa a un público más numeroso que el que podría llegar por el concepto de “avanzada”.

Detalles como ese y otros como la falta de más nombres potentes y los múltiples topes de horarios están patentes, pero lo cierto es que este sábado se logró instaurar de buena manera un concepto complejo y lleno de potencial. El escenario es ideal para que SónarSound siga creciendo. La semilla ya se plantó.

Fotos: Josefina Pérez


Periodista. Director de Melómanos Magazine (@ignaciosilvva).

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