La Ley – Adaptación (2016)

Cuando La Ley regresa en 2014, tras 9 años de pausa, y se presentan en el festival de Viña del Mar con Zeta Bossio apoyándolos en el bajo (en una presentación que apelaba al recuerdo), quedaba en el aire una pregunta: ¿qué puede ofrecer la banda en estos tiempos? Entonces “Adaptación”, su nuevo álbum, ofrece algunas claves que permiten configurar una respuesta.

Desde el regreso pasaron dos años para que el grupo pudiera dar señales de nueva música. Ello se debió a las dificultades que Beto Cuevas, Pedro Frugone y Mauricio Clavería debieron sortear para volver a crear juntos. Es que los músicos ya no viven en la misma ciudad, ni siquiera en el mismo país (Cuevas en Los Angeles, California; Frugone en Austin, Texas; Claveria en Puebla, Mexico). Pero el asunto al parecer radica más en una búsqueda. ¿Qué hacer? ¿Qué tocar?

“Adaptación” es la respuesta de 3 músicos veteranos sacando adelante un proyecto al que todavía quieren dar un cierto valor artístico, pero sin mayor ambición, y sin correr el riesgo de decepcionar ni a fans ni a ejecutivos de sello.

Ya no estás‘, el primer single, tiene una clara orientación bailable, con estribillo de rock de estadios, guitarras con guiño indie y un gancho pop, idónea para spots publicitarios y fiestas. Es la mezcla que la banda ha desarrollado con mayor o menor fortuna a lo largo de su carrera. Hasta ahí nada nuevo.

Ese enfoque, presente también en temas como ‘Rompe el Muro‘, ‘Reino de la verdad‘ o la depechemoderaSoul Chauffeour‘ nos muestra una parte de la propuesta del álbum: el gancho bailable, con sonido de banda tipo 30 seconds to Mars, apela a la conexión con el oyente a partir de la sensación. Posiblemente, para enganchar al público adolescente. Es decir, parte de la adaptación, en rigor, es sobrevivir en la jungla sonora de hoy, conservando eso sí, ciertas reminiscencias de lo que la banda ha hecho en discos como “Uno”.

“Adaptación” por otra parte nos muestra un lado más calmo. ‘Tú no‘ con un notable trabajo de guitarras de Frugone, ‘Child‘, un tema mid tempo impregnado de sonido britsh y una letra infumable, ‘Adaptación‘, el tema que da nombre al álbum, presenta sonido acústico y densas capas de sonido que aportan atmósfera y cierta calidez a un tema que parece no explotar.

Esos temas dan a entender que posiblemente se crearon bajo un enfoque más bien simple, pero el trabajo de producción las dotó de varias capas de sonido que apuestan a crear una atmósfera que suene actual, aunque a ratos suena más a imitación que a intuición. Por ello parece por momentos más prolongación del trabajo solista de Beto Cuevas, que a la banda.

Los dos enfoques del álbum parecen hablarnos del intento de una banda por sonar fresca y actual. Pero en rigor, no pasa de ser sólo correcta. En “Adaptación”, la banda tiene un muy buen sonido, cuenta con tres músicos experimentados y que saben qué y cómo lograr lo que buscan. Pero es una placa que no tiene sorpresa ni fibra en su propuesta. Tampoco hay tensión dramática, ni letras interesantes. Al menos, punto a favor, no intentaron hacer un refrito de “Invisible” o de su época de mayor lucidez hasta 1995.

Ante el paso del tiempo y las ganas de volver a tocar, Cuevas y sus compañeros optaron por echar mano a lo más cómodo y sumarse a un sonido que se hace homogéneo, demasiado universal y propio de una audiencia más orientada a entretenerse que a escuchar música. La tienen clara; saben dónde y cómo es su lugar en la industria. Su búsqueda, a estas alturas, se trata de cuidar su leyenda.


Ama tanto los días de sol, como los discos que se los recuerden. Melómano devoto, escritor de baño público y guitarrista. La música no se mancha.

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