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Kaiser Chiefs: Nada menos que la emoción

Kaiser Chiefs: Nada menos que la emoción

Kaiser Chiefs en Chile
Lunes 6 de junio, Teatro La Cúpula
Fauna Producciones

Un grito seco. El público en la cancha, en su mayoría jóvenes, cantan con una entonación similar a los barristas en un partido de fútbol el largo “oohhh and my parents love me” al final de ‘Everyday I love you less and less’, el potente himno de los 2000 con que Kaiser Chiefs arrancan su concierto en el teatro La Cúpula.

El grito, la expresión más directa e invasiva de la emoción. La emoción, ese componente que algunas bandas nos recuerdan de cuando en cuando, es lo que hace a una persona ir a concierto un frío día de junio, en la antesala de un partido de la selección, con los precios poco amigables que suelen tener los conciertos en nuestro país. La promesa de la emoción.

Jóvenes, y treinteañeros que probablemente conocieron a la banda de Leeds durante los años decadentes de MTV, o en las tardes de juegos de Pro Evolution Soccer, Gran Turismo 4 o Guitar Hero, en que aparecen algunas de sus canciones más emocionantes. ‘Ruby’, ‘Never Miss a beat’, ‘I predict a riot’, las que sonaron como fieros himnos de la era pre-hipster en la pequeña cúpula del Parque O’Higgins.

Ricky Wilson, el carismático vocalista, se ríe de su mal español. Porque ese es precisamente el fuerte de Kaiser Chiefs. La capacidad de parecer aún una banda de pub local que toca canciones de pulso acelerado y revisionismo garage. Y estas te llevan a los momentos despreocupados de la adolescencia en que tu mayor problema era ubicar a la chica que te gustaba por Messenger, o encontrar un disco en Soulseek.

Ese fue en definitiva el fuerte de su generación: hacer parecer que todo era simple. Que el revisionismo garage era cosa de tocar con amigos en un living. Lo explotaron muy bien los Strokes (el video de ‘Someday’ es un gran ejemplo, una declaración). Los Hives le inyectaron más energía aún. Por eso la gente conectó y lo hizo suyo.

Por ello Wilson logra enganchar con el público. Aunque a ratos abuse de los típicos juegos de hacer cantar al respetable y mover los brazos, haciéndole parecer un animador de kermesse, no cabe duda que su carisma y su capacidad de conducir el show logran mantener la atención, incluso en los temas menos conocidos y de menor impacto de la banda.

Kaiser Chiefs es nada menos que una banda del todo o nada. O canciones buenas, u otras que pasan desapercibidas por la audiencia. Por ello es que no se permiten menos que el impacto. Nada menos que el público gritando el coro de ‘I predict a Riot’ o ‘The modern way’. Porque entienden que lo suyo es nada menos que una sacudida de rock, sin refinamientos, apelando, cierto, a los viejos clichés del rock n’ roll. Pero si no optaran por esa vía, no sería igual. Nada menos que sacudir al público. Nada menos que la emoción.

Foto: Claudia Jaime (Fauna Producciones)


Ama tanto los días de sol, como los discos que se los recuerden. Melómano devoto, escritor de baño público y guitarrista. La música no se mancha.

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