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Matorral: En búsqueda de la nobleza

Matorral: En búsqueda de la nobleza

Con total libertad para crear y experimentar, los músicos de Matorral dan forma a un proyecto en que la excelencia y el riesgo son elementos fundamentales. Esa forma de encarar el trabajo es lo que se puede oír en “Gabriel”, el álbum que editaron a fines del año pasado y que este jueves lanzan en vivo con un concierto en el Centro Arte Alameda.

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Las puertas del estudio se abren para producir un reverb natural al grabar. Se tantean distintas microfonías. En la batería se prueban distintos tambores y bombos. Se buscan sonidos. Es que para Matorral, una banda inquieta y talentosa, la búsqueda es parte importante de su propuesta.

En sus primeros años, la búsqueda se tradujo en una intensidad eléctrica y conmovedora. Amén de su inquietud por trabajar con ritmos y sonidos de una época en que el rock y ritmos menos convencionales como el folclore, dialogaban sin recelos.

No obstante, desde su celebrado último álbum “Remoto Control”, la búsqueda alcanza mayores alturas. “Si “Remoto control” parecía una etapa más liberada de lo que era Matorral antes, yo diría que “Gabriel” va un paso más allá todavía” explica Felipe Cadenasso, el hombre tras la voz, la guitarra y los teclados.

¿Qué aspectos son de continuidad y cambio entre “Remoto Control” y “Gabriel”?

“Mantenemos una búsqueda de nobleza de los timbres” explica Antonio Del Favero, guitarrista. “Es buscar esa calidez, que suene distinto, que los instrumentos se sientan tocados, que no sea tan digitalizado. Sentir que hay una banda tocando, nos interesa rescatarlo porque somos una banda que toca. Pero sí ha habido un reenfoque en el tipo de patrones rítmicos, ahí hay una búsqueda más arriesgada que en “Remoto Control””.

La batería, ese instrumento rico en sonidos y matices, a menudo tomado por el propulsor de fuerza en una banda de rock, en este disco se presenta desde otra perspectiva. Es que la banda aprendió sobre el manejo de los decibeles y decidió tocar más despacio, para lo cual, el baterista Italo Arauz resultó clave: “él un baterista que puede tocar despacio, o rápido pero despacio, y el timbre que sale de ahí es algo que nos gusta” comenta Cadenasso.

En vivo, Arauz golpea partes de la batería que no son consideradas a menudo en la interpretación: atriles, reverso de los platos, a veces golpea los shellpack como un intérprete folklórico que toca el bombo legüero, e incluso dobla los patrones rítmicos que Cadenasso lanza desde una pequeña máquina que tiene sobre el teclado. Es que la búsqueda de Matorral, se trata de ir más allá de lo convencional.

Por eso, es que los patrones rítmicos de “Gabriel” son especialmente llamativos, basta con escuchar temas como “Secuencia” o “Boleta de cambio”: “Es bien distinto igual, yo creo que puede ser chocante. Hay algunas canciones que tienen unos ritmos más intrincados y en que el patrón rítmico es súper importante” complementa Felipe, con su hablar pausado. “Ítalo ahí tuvo una pega cuatica de tocarlo y además sacar timbres, porque hay platillos que suenan de una manera particular y todo”.

“Es un desafío igual, te entretenís” comenta Ítalo Arauz con su voz gruesa.” Sacar los patterns que Cadenasso compuso, te ayuda a ir como a otro nivel de batería. No como el típico pattern de batero que uno se ha estudiado toda la vida. Ahora hay que salirse un poquito de ahí y me parece muy entretenido”.

¿Qué otras cosas han experimentado?

“Yo creo que este disco es más radical en las estructuras. Pasa que muchas veces tienes como ABAC y la A y la otra parte A son iguales. Como que nos gusta dejar que jueguen estas cosas. A veces usamos efectos que nos sabemos bien como van a reaccionar y ahí es entretenido porque el estudio te sorprende. También el sonido del bajo es distinto”, apunta el vocalista.

Sobre el sonido del bajo, Gonzalo Planet se explaya con entusiasmo: “en algunos temas, con la estética que fue surgiendo, sentíamos que a veces el bajo podía sonar más como una guitarra, entonces decidimos ecualizarlo con más agudos. Además, antes tocaba sin uñeta, y ahora he estado probando algunas veces con uñeta”. El bajista además adquirió un nuevo instrumento: un bajo Hofner, réplica del que popularizó Paul McCartney y además por primera vez, utiliza un pedal de distorsión.

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La búsqueda musical que Matorral desarrolla en su forma de trabajar, hace que prácticamente no graben demos de canciones. Trabajan de inmediato sobre las composiciones e incluso, hacen de la grabación una experiencia donde no está todo predefinido.

“A veces Italo muchas veces llega a grabar, Felipe le pedía algo para la canción y de repente eso no funcionaba. Otra sesión, graba otro pattern, y así, vamos probando o después se edita. Es mucho de ir probando de no tener todo tan predefinido antes de entrar a grabar, somos mucho de ir experimentando en el proceso de grabación todo el tiempo. Podemos volver atrás, no hay problemas” cuenta Antonio Del Favero.

Cadenasso lo explica de otra forma: “muchas veces pasa que las bandas tienen el demo, y les encanta el demo, y al volver a grabarlo tienen que lograr esa misma sensación, ese mismo feeling. Y creo que lo logramos, espero”.

Por ello, a veces los cambios pueden ser insospechados: “Hay una canción (“Cierto”) que está en base a un arpeggio de guitarra que podría haber sido muy folk” cuenta Cadenasso. “Lo pasamos a un multiarpeggio, con tres cosas haciendo el mismo arpeggio pero algunas van muteandose, otras aparecen y desaparecen. Entonces actúa el elemento random (ríe) que hace que algunos sonidos se callen, otros aparezcan. Nos gusta harto eso”.

Gonzalo escucha con la mirada fija a su compañero y aporta una comparación muy interesante: “Imagino que es parecido al funcionamiento de los organilleros. Que tiene como estas maderas con hoyitos, tira el aire, y son algunos espacios los que van apareciendo”.

“Incluso la electrónica es interesante como se lleva a un plano que suena noble” afirma Antonio, con entusiasmo por aportar en la conversación. “Ahí está un poco quizás el trabajo de “magia”; cómo llevamos estos timbres, hechos en 0 y 1, esos brillos tan típicos de lo digital y hacerlos que suenen más nobles. Ese tipo de timbres nos gustan que aparezcan en momentos de la grabación, en que mientras grabamos, estamos con los pedales de efecto procesando esos sonidos. Entonces lo que va a quedar grabado es irrepetible. Es medio random”.

Es que el probar, el arriesgar es la clave “porque estuvimos ahí probando, activando un pedal u otro o modificando los parámetros que, claro, nos sorprende. Nos gusta que suceda, y si funcionó, está bien. Y está bien dejar que el azar actúe un poco” plantea Antonio.

Por su lado, Felipe Cadenasso, que en los primeros años era celebrado por su destreza con la guitarra eléctrica, en esta fase del Matorral, dedica mayor atención a los teclados. Si bien hay algunas guitarras acústicas repartidas a lo largo del disco, ese cambio resume a la banda: avanzar sin temor a cambiar. “Para nosotros pierde sentido el repetirnos. Nos encanta casi por aprendizaje, ver “que pasa si”, “que sucede”, y si no resulta no hay drama” afirma como declaración Antonio.

Felipe y Antonio han sido productores para otros artistas (Natisú, Aztecas, Bernardita, etc.), ¿cuánto del aprendizaje de ese trabajo se desarrolla en Matorral?

“Creo que hay harto aprendizaje en general, de la experiencia de grabar y producir a otros músicos. Y seguro que incide en el disco” afirma Felipe. “Pero sobre todo porque también con cada grabación nosotros podemos probar cosas. Todo eso incide en aprender a dirigir lo que uno hace en pos de un resultado. Como que sabes cómo ir a buscarlo, hemos aprendido a conocer las posibilidades del estudio”.

Entre las cosas que se prueban está el que se pueden trabajar cosas con todos los músicos o por separado, o considerar diferencias entre bateristas que tocan más o menos fuerte, grabar con un micrófono adentro y otro afuera de la sala, instrumentos afinados distintos, amplificadores conectados en puente que aparecen y desaparecen en partes de la canción; todo, es parte de la búsqueda.

“Yo diría que al estar siempre grabando bandas te pone muy activo en el oficio técnico de grabar, de mezclar, de poner los micrófonos correctamente, de sacar ciertas interpretaciones” explica Antonio. “Pero siento que la influencia es más bien a la inversa. Al grabar Matorral es cuando más libertad nos damos para probar cosas”.

“Gabriel”, el quinto LP de Matorral, fue grabado y mezclado en Estudio Andes Empire. Estará disponible en formato digital, cd y vinilo, bajo etiqueta Cápsula Discos.

¿Es como si ahora pueden buscar lo que quieren, y no lo que pueden?

“Absolutamente”, responde seguro, Antonio.

En las palabras de los cuatro músicos, casi puedes oír el disco. Cuan artesanos del sonido que buscan materiales nobles y crean sin temor al cambio. Matorral, está más ardiente que nunca.

*Esta entrevista es una versión extendida de la que fue publicada en la edición 15 de nuestra revista.

Fotos: Reinaldo Rodríguez


Ama tanto los días de sol, como los discos que se los recuerden. Melómano devoto, escritor de baño público y guitarrista. La música no se mancha.

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