Wild Nothing: La bella experiencia

Wild Nothing en Chile
Sábado 23 de julio, Sala Omnium
Fauna Producciones
Invita: Pepe Jeans

Luces. Calor, y la sensación que el humo surgido desde alguna parte nos envuelve, tal como la sombra a la que Wild Nothing le canta en una de sus canciones. Mientras, la música que sale desde el escenario, invita a dejarse envolver. Es que la presentación del proyecto de Jack Tatum en Sala Omnium, a diferencia de sus dos visitas anteriores, nos permitió apreciar su total magnitud como experiencia sensorial.

En tiempos que la sobre exposición a estímulos visuales y auditivos pocas veces nos hacen reparar en los alcances de los proyectos musicales, a veces los escenarios y contextos pueden jugar a favor. En el caso de Wild Nothing, la presentación en Omnium resaltó lo mejor de su propuesta; la capacidad de envolver a su audiencia y generar una estética en que las emociones y la exaltación de la belleza es primordial.

Unos chicos bailan despreocupados agitando los brazos y mirando el suelo mientras suena ‘Paradise’, uno de los puntos altos de la noche. Están envueltos. Están absortos. Es que esa mezcla de música bailable, dream pop e imagen indie, es atractiva, y además esta noche la banda está especialmente precisa en la ejecución. Eso evidencia la madurez como músico de Tatum, que ha aprendido a reconocer y a potenciar los puntos fuertes de su proyecto,y ha logrado transferir esa reflexión al directo. Es experiencia.

Si bien ciertos problemas de sonido hacían que algunos arreglos musicales no se comprendieran del todo, de alguna manera las texturas, la evocación nostálgica y melancólica, y la interpretación se hacían coherentes con el ambiente generado en comunión con el público, quien ya se acostumbra a exigir de una presentación en vivo mucho más que una correcta ejecución musical; es ante todo una experiencia.

A partir de los temas más sencillos y directos de los discos ‘Nocturne’ y ‘Gemini’, la energía y la coherencia del sonido y el espectáculo logran que los temas de estructura algo menos accesible de “Life on Pause”, el disco publicado en febrero del presente año, puedan ser escuchados y disfrutados sin que suenen como interrupción de una seguidilla de hits, o como temas de relleno. Es decir, es un set equilibrado en que los momentos del show se manejan de manera certera.

La gente se agolpa en las escaleras hacia la recta final, cuando pasa ‘Only Heather’ y la explosión es total cuando suena esa canción postulante a clásico llamada ‘Shadow’. En el baño la gente sigue la música que llega desde el escenario moviendo el pie o tarareando alguna letra que no saben, pero que deben seguir. Es su forma de involucrarse. Es su forma de vivir la experiencia.

Un Jack Tatum que apenas habla, y cuando lo hace replica los clásicos clichés del músico foráneo que visita un país cuya lengua no conoce, evidencia lo mucho que ha crecido su proyecto. Ha comprendido que a veces debe buscar las condiciones ideales para que su mensaje alcance mayor potencia, y a pesar del ambiente de fiesta comercial, ante todo, Wild Nothing impuso su categoría como uno de los proyectos más interesantes de la actualidad. Quizás Tatum deba estar pensando cómo dar el salto a música de estadios, que asegure más masividad y con ello más dinero, pero la respuesta de la gente le debe dar a entender que al menos la experiencia que ha conseguido se debe a cómo Wild Nothing conecta con su público.

Foto: Claudia Jaime (Fauna Producciones)


Ama tanto los días de sol, como los discos que se los recuerden. Melómano devoto, escritor de baño público y guitarrista. La música no se mancha.

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