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Alex Anwandter: aunque sea por una noche

Alex Anwandter: aunque sea por una noche

Lanzamiento disco “Amiga”:
Alex Anwandter
Sábado 30 de julio, Teatro Cauoplicán

Nueve de la noche, la cita es en el Teatro Caupolicán, a tres meses de conocer el primer álbum de Alex Anwandter en cinco años. La cancha está en su máxima capacidad y montones de personas se apuntan en las gradas a ver qué ocurrirá en el lanzamiento oficial de una de las placas más esperadas –y controversiales- del año.

Sólo unos minutos más tarde, la pantalla principal en el escenario del Caupolicán empieza proyectando imágenes que en un principio cualquiera que no esté familiarizado con Anwandter ni su mensaje entendería. Frida Kahlo, Alan Turing, David Bowie y Marlene Dietrich, por mencionar algunos, todos ellos íconos, gente que hizo visibles contribuciones a la humanidad desde su idiosincrasia LGBTIQ. Estudiantes dando cara contra la represión policial y del Estado. Enclaves de nuestra cultura como Víctor Jara y Violeta Parra. Puñales al corazón de nuestra historia, como Pinochet y Jaime Guzmán.

En la última imagen proyectada aparecía un muro, con la palabra VENCEREMOS escrita con pintura de aerosol. Irrumpe triunfal en el escenario un Alex Anwandter que viste natural ansiedad. El audiovisual deja más que claras las intenciones del disco que presenta: “Amiga” es un llamado a las armas en unidad contra todo lo que oprime a la identidad y a la sociedad – una lucha que se da con pasión y rabia, pero también con amor.

El tema titular del álbum da una patada a los parlantes del recinto, levantando el ánimo de los asistentes y haciendo gala de la banda que acompaña al artista: los guitarristas Catalina y Francisco Rojas, Ignacio Aedo en el bajo, el baterista Juan Pablo Wassaff, Marcelo Wilson y Felicia Morales en teclados.

Muy ligado también a su banda, Alex Anwandter bromea con los episodios de Teleradio Donoso, en un momento diciendo “una banda que no tiene nombre”, para risas del público, ironizando con el gran afecto que tiene por dicha época. Los clásicos como ‘Bailar y Llorar’ y ‘Éramos todos felices’ aparecen temprano en el concierto, pero la atención se la roban los momentos cálidos “Las niñas de la cuadra’, ‘Granada’ (una canción “de cuando solía ser un joven muy autodestructivo”, según recuerda el vocalista), y ‘Gran Santiago’, dedicada a su abuelo y madre.

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Odisea, uno de los proyectos menos representados en el concierto, recibe su espacio en presentaciones formidables. Quizás una presentación de ‘Batalla de Santiago’ o ‘Nuestra casa de violencia’ podrían haber precedido al encore para añadir a la expectación. ‘Una nueva vida (Vida Maquinal)’ se siente particularmente fuera de lugar dentro del cierre de concierto, pero gracias a la ejecución encuentra pie exitosamente.

Alex Anwandter promete sorpresas memorables durante la jornada. Uno a veces se puede hacer una idea de lo que puede venir, aunque igual sea grata (por ejemplo, la intervención de Gepe en ‘Tormenta’ y ‘Mundo Real”). Pero invitar a subir al escenario al Inti Illimani José Seves para compartir protagonismo en una de las denuncias más dolorosas del nuevo álbum (‘Cordillera’) añade al factor de intensidad en el concierto. La remodelación de ‘Shanana’ y el inédito ‘Llorando’ añaden más variedad a un set disparatado que si bien podría estar mejor repartido entre los estados anímicos, si destila satisfactoriamente 11 años de carrera.

Otro momento conmovedor en el concierto llega cuando Anwandter decide presentar en vivo por primera vez ‘Manifiesto’, pieza clave de “Amiga”. Refiriéndose a ella como una de las canciones “más cuáticas” del disco, el artista –que prometió su deje de historias para la noche– contaba que tenía mucho miedo de lanzarla al consumo público.

Siempre los vulnerados, ‘Manifiesto’ es la carne viva de la lucha diaria que las personas LGBTIQ llevan a cabo desde el momento en que se les reduce al estatus de “minoría sexual” y son echados a un lado como la alternativa. Esa que rompe la normalidad. En esta velada, esta canción es la declaración de propósito: seguir en pie, pase lo que pase.

El desplante en vivo dura dos horas y media aproximadamente, cerrando con el doble combo de ‘¿Cómo puedes vivir contigo mismo?’ y ‘Amar en el campo’ habiendo recorrido una gama de emociones y sensaciones que sólo el vívido show de Alex Anwandter podía evocar. Político, despierto y nunca indiferente, sabe ocupar el espacio para congregar las distintas identidades de quienes forman esta sociedad, y ser uno todos juntos. Aunque sea por una noche.

*Revisa la galería completa en este enlace.

Fotos: Diego Figueroa


Escritor de Melómanos, estudiante de periodismo (y de paciencia).

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