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12 canciones: Crystal Castles (con Alice Glass)

12 canciones: Crystal Castles (con Alice Glass)

Es 19 de agosto y con la aparición de “Amnesty (I)” se responden las inquietudes que se desprendieron desde el amargo 8 de octubre de 2014. Uno de los proyectos más emblemáticos de la década se desintegraba a la mitad, perdiendo una mitad crucial en su desarrollo, y hoy se enfrenta a consolidar un renacimiento. Por ello, en Melómanos creemos crucial limpiar la mesa para la nueva era de Crystal Castles, rindiendo tributo a la era 2006-2014 del dúo originario de Toronto, Canadá.

Realizar una selección de canciones que caractericen al proyecto Crystal Castles, un destilado efectivo de los elementos característicos y polifacéticos que poseen, elegir entre los sencillos disminuiría el impacto del artículo al optar la vía fácil de retratarlos. Por lo tanto, todos ellos han sido excluidos para dar espacio a canciones de los álbumes – una variedad que recorre los clímaxes de estos y aquellos temas que vuelan más bajo el radar. Obviamente, no por ello es decir obligatoriamente que son los MEJORES, pero sí dan cuenta de cómo se desenvolvía la dinámica de la vocalista y compositora Alice Glass junto al productor Ethan Kath, creando un producto clave de los tiempos recientes. Cualquier sugerencia o reclamo es recibido.

Untrust Us

Qué patada de nostalgia más fuerte que los primeros segundos de aquel debut cuando se disponía a escucharlo por primera vez. Directo, alto en excentricidad pero bajo en sutileza, ‘Untrust Us’ es una advertencia de lo que va a venir desde el mismo título, y también el arquetipo establecido de la canción Crystal Castles, un beat común introductorio acompañado de los teclados que conducen una melodía hiperventilada. En cuanto a la letra… la cocaína no es buena para su salud.

Doe Deer

Asalto aural abrasivo. A Crystal Castles le sienta bien la dinámica de ruido y paz, y con esas tres palabras se puede describir precisamente uno de los arquetipos favoritos del dúo, ese tipo de piezas cortas, brutales e indómitas que agitan al auditor luego de una canción dance más directa o una composición hipnótica (véase también: ‘XXZCUZX Me’, ‘Insulin’, ‘Birds’). ‘Doe Deer’ sobresale entre medio de las de su tipo como una canción que es el equivalente de una composición punk orgánica híperprocesada que desataría grandes reacciones en las presentaciones donde fue tocada.

Magic Spells

Tres temas dentro del primer álbum, los maestros de ceremonia deciden no abusar la fórmula del glitch híper veloz, reducen el tempo y añaden vapor a la mezcla. ‘Magic Spells’ son seis minutos de una melodía mutante percolante en una atmósfera minimalista donde las únicas vocales provienen de una frase en V: The Final Battle.

Durante buen tiempo en las últimos años, Crystal Castles ha provisto a las nuevas generaciones de jóvenes consumidores de música a través de los pasajes de la internet un soundtrack urbano idiosincrático que puede ser aplicado a distintas situaciones. Tomando ese punto de vista, ‘Magic Spells’ suena ideal para un paseo nocturno por la ciudad, viajes extensos en metro, o el regreso del carrete a plena luz de la luna todavía.

Vietnam

Donde otras dos elecciones de “Crystal Castles II” (2010) en esta lista pertenecen al corazón del disco, ‘Vietnam’ es la aorta que bombea sangre al cuerpo. Impresionante resulta que esta pista empezara como un descarte de las sesiones del álbum debut. Su espíritu está, pero tal como una ameba plegándose en nuevas direcciones, ‘Vietnam’ señala el rumbo decididamente sombrío que tomarían, fragmentando en trocitos un sample vocal de ‘I See You Again’ (Stina Nordenstam) y esparciéndolo sobre un arreglo similar a los del primer disco pero más maduro y enfocado. Es una lástima que este tema no figure entre los más interpretados en vivo de Crystal Castles a pesar de lo que es.

Black Panther

No así la queridísima ‘Black Panther’, que cuenta como enclave de sus conciertos, y por tanto como una de las más tocadas. Cuando se tiene un disco extenso con sus 16 canciones o más es fácil quedar atascado a medio camino, pero algunos como el debut de Glass/Kath mantiene su espiral torcido de 8-bit y sonidos nostálgicos con elementos adecuados en la cantidad adecuada para retener la atención del auditor (el primero no está tan pulido como los otros dos, pero se marcharán satisfechos).

Quizás el aspecto más descolocante de la tonada atropellante de ‘Black Panther’ es su LÍRICA. Los Castles aprenderían a manejar el arte del comentario social más adelante, pero eso no resta el espacio de atención para que las primeras creaciones proyecten una historia bien contada. Este es el relato macabro de una madre que rechaza a sus engendros porque no los siente como suyos, al punto que decide ahogarlos. Más curioso resulta todavía pensar en ese tópico lírico cuando es una de sus canciones más puestas en los setlists.

Sad Eyes

El four-on-the-floor más directo en la habitación del pánico de (III) proviene de ‘Sad Eyes’ precisamente. En un álbum marcado por momentos de ataque y otros más íntimos, este punto alto podría ser la creación más accesible. “You can’t disguise sad eyes” proclama una altamente distorsionada voz en varios momentos de la canción, una reflexión ambigua que puede verse desde múltiples aristas: la más comúnmente comentada tiene que ver con la imagen cubierta a la que la mujer de Oriente Medio está sujeta por el contrato religioso y moralista de la zona. También puede ser la expresión de una persona que crece más insular respecto al mundo que lo rodea, reflejo de la desconexión humana que acarrea la globalización. Grandes tópicos que son reducidos a simples líneas son prueba de la maestría del artista, y en este caso, ‘Sad Eyes’ pintaba una maduración lírica para el dúo canadiense.

Year of Silence

A ‘Year of Silence’ le juega una mala pasada la posición en el tracklist de “Crystal Castles II”, siendo más como una vuelta a la calma tras la intensa sesión de los primeros cuatro tracks en seguidilla. Alice Glass da un paso al costado y Ethan Kath se luce jugando con las infinitas posibilidades de un sample de ‘Inní mér syngur vitleysingur’ de Sigur Rós. Si se pudiera comparar a ‘Year of Silence’ con algo, sería como un implante de tejido vivo en un cuerpo muerto: un trozo de la voz de Jónsi provenientes de una cálida tonada de los islandeses, extraída e injerta en un beat de frío glacial en lo que podría calificarse como el momento más árido del álbum. Tal como ‘Vietnam’, esta pista es prueba de cómo los Castles pueden conjurar todo un polo opuesto a partir de un simple.

Telepath

Cruda y taladreante, ‘Telepath’ queda alojada casi al final de la segunda mitad de “(III)” en una posición donde es fácil mirarla en menos. Ethan Kath la reconoce como una de las canciones más abstractas del álbum en la entrevista realizada con Pitchfork luego del lanzamiento de este. Acá es donde más claramente las vocales de Glass son utilizadas como un instrumento maleable, cortadas para crear efectos sonoros discordantes. El patrón musical podría encapsular perfectamente el ambiente sofocante que corroe al tercer trabajo de Crystal Castles: claustrofóbica y asustada consigo misma, ‘Telepath’ es el sonido simbólico de un mundo de opresión.

Empathy

En el segundo trabajo de los Castles, los cambios de ambiente son menos marcados que en su precedesor – menos bruscos. Precisamente ‘Empathy’ es un cambio de tempo necesario para antes de ‘Suffocation’, un mar de melancolía en el que se sumerge una poesía casi sexual sostenida sobre beats que la prensa reconoció como dotados de R&B. Pero nuevamente, ‘Empathy’ se presta para la ambigüedad, pudiendo ser vista como un comentario en la conducta humana, nuevamente mostrando la versatilidad que Kath y Glass aportaron a su música.

I Am Made of Chalk

Una entrada de beats fracturados y sonidos altamente distorsionados da paso a una arriesgada y curiosa melodía que adquiere crescendo mientras se vuelve más descompuesta e inhumana. Entre medio es posible escuchar aullidos, llamados que no reciben respuesta. Voces infantiles. “Mom?!”. De insertar este tema en el contexto del éxito de culto más reciente de Netflix, Stranger Things, podría ser el sonido de Will Byers perdido en el Upside Down. Lo realmente concreto es que el cierre de Crystal Castles II es un logro imponente alcanzado para el dúo, con una yuxtaposición de sintetizadores que es casi lo más cerca que han estado del Vangelis setentero.

Violent Youth

La experiencia de la juventud en todos sus catalistas: rabia, decepción, influencia externa, debilidad, corrupción, depresión, etc. Crystal Castles enganchó con el público juvenil en primer lugar no por ser un mero sabor del mes, sino que en su fiel reflejo, literal o abstracto, de la turbulencia vital, que es en las edades tempranas más perceptible. “A flower on fire / And I will always let you down”. Una vez que te expones al daño que el mundo externo puede hacerte, un halo de inocencia se quema. Te vuelve menos ingenuo, pero puede volverte más desesperanzado. El velar por tu bien sólo depende de ti mismo.

¿El arreglo? En comparación con las otras composiciones de “(III)”, ‘Violent Youth’ está esparcida por todo el lugar, urgente e insistente, reflejando el camino del descubrimiento adolescente, hasta el coda, donde aparece el desencanto.

Child I Will Hurt You

Musicalmente hablando, este tema suena como una elegía a la era que se cierra después de “(III)”, como el mundo lúgubre y frenético de Crystal Castles cayéndose a pedazos. Poniendo nota de cierre al álbum, la composición solo se puede calificar volviendo al lugar donde todos empiezan sus vidas: en la inocencia de la infancia. “Hide all that you could / Done for the greater good / It’s later understood”, es la estrofa que resume el concepto detrás de la luminosa tonada.

El milagro experimentado en el nacimiento de los hijos marca un antes y un después en la sucesión vital de los padres. También los vuelve más sensibles a su entorno. El mundo que los rodea es vertiginoso, despiadado y otros han corrido peor suerte, por lo que muchos toman un camino protector con sus niños, incluso cayendo en el riesgo de ser aprehensivos o controladores. ‘Child I Will Hurt You’ es sobre cómo la familia es un nexo donde siempre va a haber daño mutuo entre los integrantes, pero siempre a causa de la naturaleza humana.

Cuando los niños llegan a adultos, irán reconociendo en el camino cómo es que este mundo funciona, y posteriormente entendiendo porqué sus padres fueron sobreprotectores con ellos. Irónico, pero al final el amor prevalece, y en el caso de los padres, ellos sólo quisieron preservar la feliz inocencia que sus seres luminosos portaban. ‘Child I Will Hurt You’ es un giro en 180º respecto de la desolación de “(III)”, un destello solar en medio de la niebla – qué mejor final pudo tener una época de emociones fuertes, altos y bajos muy marcados.

BONUS TRACK

Frail

Cuando la primera grabación revelada de “Amnesty (I)” salió a la superficie en abril del año pasado, levanto muchas interrogantes. Dejando a un lado el misterio ya resuelto de Edith Frances queda preguntar: ¿será posible que Crystal Castles pueda moverse en una dirección que simbolice progreso, sin perder los elementos que los identifican y hacen relevantes en primer lugar? ¿Será posible que Edith esté a la altura de Alice Glass sin caer en el puesto de mero reemplazante?

‘Frail’ ya da cuenta en su progresión musical que la nueva bestia no ha abandonado sus principios, pero ya empieza a avanzar en miras a solidificar el sonido CC. Evolución no es, si no que más bien el aftermath resolutorio de “(III)”, como la nueva placa apunta a ser, luego de conocer más adelantos. Gritos marcadamente más chillones, pero menos quebrado y una entonación más frágil dan una satisfactoria entrada para una vocalista que empieza a construir su casa desde las cenizas del imperio de suciedad Glass/Kath.

El reto para la formación Crystal Castles v2.0 es significante. Y ya parte de estas preguntas se empiezan a responderse hoy con “Amnesty (I)” en manos de la fanaticada, la prensa y los dudosos. Anoche mediante la red social, Frances dio a conocer que los ingresos generados por el álbum para la banda irán a parar a Amnistía Internacional, en pos de la lucha por los derechos humanos que se dispusieron a dar ya en “(III)”. Ya se habló del mensaje, ya se habló de la voz. Ahora tocar decir que a pesar de la turbulencia de los últimos años, Crystal Castles sigue siendo una banda con una misión. Es cosa de tiempo para ver qué tan lejos pueden llevar esa misión. Buena suerte y buenas tardes.


Escritor de Melómanos, estudiante de periodismo (y de paciencia).

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