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Las nueve vidas de Bobby Gillespie

Las nueve vidas de Bobby Gillespie

No sería el cerebro como Shields (My Bloody Valentine), ni el músculo como Mani (The Stone Roses), pero sería la espina dorsal, no sólo de su banda y de una serie de discos armados a punta de olor cultural, sino que además del sonido de casi dos décadas. Corte príncipe, a lo Sex Pistols o pelo largo, Bobby Gillespie es la cara visible y el conector de un proyecto que se convertiría en un formato, que más tarde replicaría gente como Trent Reztnor en Nine Inch Niles, o James Murphy en LCD Soundsystem. Afeminado como David Johansen, Mick Jagger o David Bowie, el hijo del ensayo/error daría la pauta estética que luego tomaría gente como Slowdive, Alex James y todo Suede. Sonrisa bobalicona, una clara postura política, adicciones pocas, referencias al cine de los 60 y 70, productores estrella y un grupo de amigos para envidiarlo durante dos vidas.

Aprovechándonos de su tercera visita en el marco de Fauna Primavera, revisamos la colección de hitos de un hombre hecho de rock & roll y electrónica a partes iguales, el tipo que haría punk después del punk, del post punk, del hard core y del grunge. Bobby Gillespie, seas bienvenido.

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1) BOBBY GILLESPIE INVENTA EL SHOEGAZE

Ahora que tengo su atención, no, no fue tan así. Como parte de The Jesus And Mary Chain no estuvo ni en el EP, “Up Side Down” (1984), y para “Darklands” (1987) ya estaba tirando de Primal Scream a tiempo completo, pero Robert Bernard Andrew Gillespie sería la batería del disco que inventó la desidia y le puso el peor sonido que encontró. Minimalista y de pie como Maureen Tucker (The Velvet Undergound), maquinal como Stephen Morris (Joy Division), podemos ver a nuestro héroe moviendo linternas en el emotivo video de ‘Just Like Honey’ o tirando toms por el aire en el de ‘Never Understand‘. ¿La razón? Gillespie sería parte de una manga de escoceses admiradores del punk que decidieron probar suerte en la capital de Inglaterra. Entre ellos, se encontraban los hermanos Reid de The Jesus And Mary Chain y Alan McGee, dueño del sello con mejor curatoría de la historia. Su remplazo tras “Psychocandy” (1986), sería una caja de ritmos.

2) BOBBY GILLESPIE Y EL POP DE GUITARRAS

El mismo año que se edita “Psichocandy”, la NME publica el icónico casette “C86”. Odiado y venerado a partes iguales, el trabajo es uno de los hitos más importantes de la música indie. Clichés más, clichés menos, “C86” contenía canciones como ‘This Boy Can´t Wait’ de The Wedding Present, ‘Breaking Lines’ de The Pastels y el mini hit ‘Pleasantly Surprised’ de Soup Dragon. Un compilatorio que abre junto a ‘Velocity Girl’, canción de la banda liderada por Bobby Gillepie: Primal Scream. Si el post punk miraba hacia el futurismo, la electrónica y el protagonismo de lo rítmico, ‘Velocity Girl’ y varios tracks del casette -además de los Smiths- hacían un ejercicio dialéctico, apostando a guitarras monótonas y mirando al pop norteamericano de los 60, pero desvistiéndolo de los clichés – particularmente de género – del rock & roll. El sonido de ‘Velocity Girl’, se replicaría en el subvalorado “Sonic Flower Groove” (1987), álbum debut de la banda, que, además de beber del sonido jangle de gente como The Byrds o los trabajos más melódicos de The Velvet Underground, se relaciona con sus compañeros de generación en canciones como ‘Love You’, que suena al eslabón entre The Jesus and Mary Chain y The Stone Roses.

3) SEXO, DROGAS Y ACID HOUSE: LA EDICIÓN DE “SCREAMADELICA”

Se acababa la década y Primal Scream edita su álbum homónimo (1989), un trabajo más rockero que el anterior, y que en vez de ganar adeptos los hizo perder los pocos que tenían. Sin embargo de ese disco se puede destacar ‘Ivy Ivy Ivy’, un single pensado para irse en auto a la playa con el pelo al viento, y ‘I’m Losing More Than I’ll Ever Have’, canción que Gillespie entregaría al DJ Andrew Weatherall para hacer una remezcla. Weatherall, cercano al club Hacienda de Manchester, había realizado mezclas para ‘Allelujah‘ de los Happy Mondays junto a Paul Oakenfold, y para ‘World in Motion’ de New Order. El DJ (que además fundaría su propio sello, Junior Boy’s Own, que más tarde ficharía a The Chemical Brothers, Underworld y X-Press 2), les devolvió una canción con samples de Peter Fonda, que pasó a llamarse ‘Loaded’, y qué definiría el sonido del tercer trabajo de Primal Scream: “Screamadelica” (1991).

Mientras ese año Nirvana editaba “Nevermind”, Gillespie & Co. se unían a Happy Mondays y su “Pill Trills and Bellyaches” (1990) y a Massive Attack con su “Blue Lines” (1991), en una cruzada involuntaria de popularización de la música electrónica. Si bien “Screamadelic”a tomaba el baggy house de los primeros, y la profundidad dub de los segundos, además agregaba elementos del rock y el góspel norteamericano, terminando de cuajar el cruce entre guitarras y electrónica que habían comenzado bandas como New Order. Particularmente divertida, es la explicación del documental sobre el sello Creation (“Up Side Down”, 2010) en que se señala que el sonido de “Screamadelica” y “Loveless” (MBV, 1991) están influidos directamente por un viaje a Manchester, en donde experimentan con el Éxtasis, y se reúnen con The Stone Roses y Factory Records.

Gimmie Gimmie Teenage Head

4) BOBBY GILLESPIE “TRAIDOR DEL BAILE”

‘Movin’ On Up’, uno de los hits avant garde contenidos en ese hito rave llamado “Screamadelica”, no es más que un cover mal camuflado de ‘Sympathy For The Devil’, de Los Rolling Stones. Una pista de lo que vendría después, cuando la banda, tras una larga resaca de heroína, se olvida de los samples y se manda a cambiar a Alabama, donde, al igual que los Stones, se nutren lo mejor que pueden de la américa negra. “Give Out But Don’t Give Up”, no por nada tendría como portada la bandera confederada (La fotografía es de William Eggleston, un fotógrafo de Misissipi, reconocido por ser precursor en la valoración artística de la foto a color) la producción de George Drakoulias -quién había trabajado con The Black Crowes y más tarde produciría “Dust” de Screaming Trees- y colaboraciones con el mismísimo George Clinton. Aunque los singles ‘Rocks’ y ‘Jailbird’ se instalan en la memoria colectiva indie, el disco tiene criticas regulares por abandonar la senda del house. Sin embargo, la finta de Primal Scream revela una constante: la búsqueda y la exploración artística de la banda, más allá de la recepción del irritante público indie o de la crítica especializada.

5) BOBBY GILLESPIE, LOS AMIGOS, EL CINE, EL ODIO Y LAS DROGAS

Se cuenta que The Jesus And Mary Chain, Oasis e incluso los Beasty Boys ofrecieron la vacante, pero Gary Mounfield (aka “Mani”) integraría Primal Scream, tras la separación de su banda, The Stone Roses, en 1996. Es importante detenerse en este punto para destacar otra de las características de Primal: pareciera no ser un grupo, sino que un proyecto personal, matizado por su ambiente inmediato. Si el guitarrista Jim Beattie definió el sonido pop de “Sonic Flower Groove”, y Weatherall el giro hacia la electrónica de “Screamadelica”, “Mani” tendría gran protagonismo en “Vanishing Point” (1997), un trabajo que regresa a la electrónica, pero con un sentir más oscuro y “mala onda”. En “Vanishing Point” (también producido por Weatherall) se mezclan dub, una electrónica ambient, pensada como banda sonora, y tracks como ‘Kowalski’, comparables a los momentos más duros de Massive Attack. El cambio estético se percibiría en el propio Gillespie, quien de sus bailes desacompasados, pasaría -desde el primer single del disco: ‘Burning Wheel’– a una actitud particularmente seria. El álbum actuaría así como puente entre el house de “Screamadelica” y la agresividad techno que vendría. “Vanishing Point” toma su nombre de una road movie de 1971, la cual samplean en la misma ‘Kowalski’, tal como se sampleó “The Wild Angels” (Peter Fonda, 1966) en ‘Loaded’ y mas tarde “Out of the blue” (1980).

6) BOBBY GILLESPIE, MÁS AMIGOS, MÁS CINE, MÁS ODIO Y MENOS DROGAS

En el 2000 Primal Scream se llamaría PRML SCRM y los hippies norteamericanos de los 60 dominaban el mundo, así que a Gillespie y compañía –como adelantábamos– se le ocurrió apropiarse del dialogo introductorio de “Out Of the Blue”, y mandar a matarlos en un video que es puro militarismo norteamericano: ‘Kill All Hippies’. El último disco editado alguna vez por Creation Records, “XTRMNTR” (2000), estaba construido por el hiperrealismo de Baudrillard, las enseñanzas de Suicide y tres guitarras, una de ellas, del líder de My Bloody Valentine, Kevin Shields. Shields, si bien no era oficialmente el productor del disco, había salpicado todo el trabajo de un ruido tan distópico y punk como la lírica de Gillespie. De ese álbum particularmente bueno –y libre de drogas- sería injusto no destacar su primer single ‘Swastika Eyes’, del cual Eduardo Guilliot de Rockdelux diría: “es una de esas composiciones para la eternidad, capaces de resumir en pocos minutos el estado de ánimo de toda una generación. Un misil sónico cargado de adrenalina en estado puro, capaz de conseguir el gran anhelo marxista: convertir a la masa anónima en un solo hombre”. Puta madre.

7) BOBBY GILLESPIE, MENOS MALA ONDA, MÁS GUITARRAS Y UN AMIGO MENOS

Toda la densidad de “XTRMNTR” y su sucesor “Evil Heat” (2002) -un trabajo que, aunque bajaba las revoluciones en lo político, tenía un sonido aún más inorgánico– no sería ni la mitad de mala onda que la reseña de Tom Breihan de la revista Pitchfork, a “Riot City Blues” (2006). “Es como si Primal Scream hubiese agotado por completo las ideas, así que han retrocedido a detestables sonidos de armónicas, tocando la bocina como una banda-bar, actuando como estudiantes universitarios que acaban de descubrir el blues”, decía. Comprensible pero no del todo real. Tras las alabanzas a sus tres últimos discos y el hit ‘Some Velvet Morning’, que los había puesto en todas las discotecas, junto a Kate Moss, Gillespie volvería a intentarlo con el sonido “Les Paul”. Aunque no fue un gran resultado, “Riot City Blues” contenía el hit rockanrolero ‘Country Girl’ y colaboraciones con la vocalista de The Kills, Allison Mosshart. Un trabajo en que la banda no sólo cambia en lo formal, sino que además en el estado anímico. Tras años de desintoxicaciones, guerras y un sonido agresivo, Primal Scream se sentía con el derecho de pasarlo bien. “Riot City Blues” fue producido por el guitarrista y fundador de la banda Robert “Throb” Young, quién ese mismo año abandonaría. Robert Young –qué además fue bajista de Felt- fue el único integrante de Primal Scream que no superó sus adicciones, y murió el 9 de septiembre del 2014 a la edad de 49 años. El sucesor de “Riot City Blues” seguiría la senda del buena ondismo, pero girando hacia un pop krautrock y enérgico llamado “Beautiful Future”, el disco fue producido por Bjorn Yttling de Peter Bjorn and John.

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Robert “Throb” Young junto a Gillespie

8) BOBBY GILLESPIE VUELVE A CHILE

Por alguna razón, pasé por alto que Primal Scream estuvo en Chile por primera vez en 1998, durante la promoción de “Vanishing Point”. Pues bien, los originarios de Glassgow repetirían en 2011 durante su gira de 20 años de “Scremadelica”. El Teatro Caupolicán sería testigo ese 30 de septiembre, de un directo particularmente lisérgico, que terminaría con un bis protagonizado por su lado más guitarrero y la salida de la banda en medio de un ruido ensordecedor y anclado en loops. Un mes después, “Mani” dejaría a Gillespie para volver a reunirse con su grupo madre: The Stone Roses. En marzo de 2013, Primal Scream regresaría a la senda de las buenas críticas y de la mala onda, junto a “More Light” y’2013′, un sencillo/video de más de nueve minutos con un alto contenido masoquista, que parecía referenciar tanto a Magritte como a Demian Hirst, y que se asentaba en un krautrock disonante gracias a arreglos de viento a la Roxy Music y a guitarras que sonaban al frenar de un tren, gentileza de su permanente colaborador, Kevin Shields.

9) BOBBY GILLESPIE Y EL 2016

“El proceso yo lo imagino más o menos así: cada tres-cuatro años Bobby Gillespie se coge la tarde libre y escoge dos posibles opciones en función de su estado de ánimo, la cantidad de drogas consumidas (o no) en los últimos doce meses y lo que estén poniendo de fondo en la tele en ese momento. A continuación lanza una moneda al aire y el resultado será lo que defina el estilo de Primal Scream en su siguiente álbum (…). Hace unos meses volvió a hacerlo, le salió “pop para la pista de baile” y de ahí, un embarazo largo después, nació “Chaosmosis””. El texto, es la introducción a la reseña del último disco de Primal Scream, publicado por la web hipersonica (me encantaría citar al autor pero no lo encontré) y como estaba tan bueno, para qué esforzarme yo. Si bien “Chaosmosis” (2016) trae el digno intento de un nuevo “Some Velvet Mornign” en ‘Where The Light Gets’ (con Sky Ferreira haciendo Cosplay de Kate Moss), el resumen final no es demasiado alentador: descartes de discos anteriores.

El punto es que además, la cita nos sirve de resumen y cierre del presente artículo, ya que encapsula la percepción general que el mundo de la música tiene de Bobby y su banda.

Primal Scream vuelve a Chile con 11 discos encima, como mínimo dos obras maestras, un repertorio un poco menos variado que el de David Bowie y singles para editar un disco doble, con sonidos tan disímiles que podría parecer una playlist o el compilado de un sello. Todo indica que “Chaosmosis” no da para exigir demasiada concentración, así que si la moneda da para nuestro lado, el próximo 12 de noviembre los oídos atentos escucharán en Espacio Centenario uno de los mejores resúmenes sonoros/estilísticos que el indie nos ha dado.

Ilustración: Daniela Quintana


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