Cristóbal Briceño: Rey tuerto

Durante años se le consideró uno de los mejores letristas de su generación. Él, sin embargo, cree que es sólo un efecto de vivir en “un mundo de ciegos”. Inmerso en el ambiente de polémica que ha surgido a raíz de varias de sus opiniones, el líder de Ases Falsos habla acá de música y analiza el proceso tras “El Hombre Puede”, el nuevo disco de su banda.

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La del 8 de septiembre pudo haber sido una noche como cualquier otra. Para Ases Falsos, de hecho, el panorama era el habitual para un día en vísperas del fin de semana: tocar. Sin embargo, el viaje de regreso tras el show que esa noche dieron en el Gaz Gaz Club de Valdivia los sacó de la normalidad.

“Mientras veníamos de vuelta al Daniel (de la Fuente, nuevo baterista de la banda) le dio un problemita al corazón. En un momento ya pensábamos que se nos iba a morir y mientras lo atendíamos y le hacíamos masajes cardiacos en la van, pasamos a un consultorio por ahí porque nos pilló en la mitad de la nada. Poco menos que estábamos pidiendo que trajeran un cura ya para que le hiciera la extremaunción”, recuerda entre risas Cristóbal Briceño. “Pasamos a Lanco, que es un pueblito en el sur, y ahí lo atendieron. Y mientras sucedía toda esta película, yo pensaba: “Dios se lleva a los mejores”. Estaba saliendo todo demasiado bien po, ahora se nos iba a morir este hueón. Menos mal que al final fue todo una simple y vulgar pálida. Ná, se recuperó, pero la vi negra, hueón”.

Como es habitual en el imaginario empleado por el vocalista y líder de Ases Falsos, la anécdota sale a la luz para ilustrar una idea completamente distinta. “En realidad lo cuento porque ahí valoré realmente el momento por el que estamos pasando, que es de mucha cohesión. Por primera vez nos encontramos con una formación con la que nos podemos proyectar para siempre, diría yo”, reflexiona Briceño sobre la banda que en su versión 2016 completan Martín del Real (guitarras), Simón Sánchez (bajo) y Francisco Rojas (teclados, guitarra), además de Daniel de la Fuente, la última pieza de un puzzle que se terminó de armar tras la salida de Juan Pablo Garín (Planeta No) a mediados del año pasado. “Para nosotros el baterista ha sido siempre un tema, hemos tocado con muchos, muchos, muchos y creo que encontramos a nuestro hombre”, explica el músico.

Ese buen momento al que hace alusión el cantante fue el que sirvió de contexto para la gestación de “El hombre puede”, el tercer disco del grupo nacido en 2011 de las cenizas de Fother Muckers y que, tras varios meses de silencioso trabajo, vio la luz hace unos días.

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Ases Falsos. Desde la izquierda: Daniel de la Fuente, Simón Sánchez, Cristóbal Briceño, Andrés del Real y Francisco Rojas. Foto: Claudia Valenzuela.

ESCRITOR RELIGIOSO

Al hablar de “El hombre puede”, Briceño vuelve recurrentemente a un concepto: cambio. En efecto, muchas cosas pasaron desde que la banda editó “Conducción” (2014), aunque el primero al que el músico hace referencia es a su proceso de grabación.

A diferencia de lo que habían hecho hasta el momento, el trabajo fue grabado íntegramente en un estudio (los Estudios Tierra del Barrio Bellavista) y en cinta, técnica que en ninguno de sus predecesores fue empleada. Los roles también fueron una sorpresa: esta vez Martín del Real (guitarra) las hizo de productor, un papel que el vocalista había ejercido en los otros dos álbumes.

“Para “Conducción” no teníamos la infraestructura para lograr el sonido que tenemos ahora. Por ejemplo en ‘Cae la cortina’ está casi todo hecho en la casa del Martín, o sea, está todo programado. Ahora tratamos de tocar, de que todo fuera tocado, y para eso tuvimos que ensayar mucho antes de grabar. Nunca habíamos hecho eso”, resume. Los frutos de los cambios se comenzaron a apreciar en ‘Gehena’, el primer single de adelanto que la banda estrenó a comienzos de septiembre.

Esa canción y el disco en general tiene un sonido muy de sala de ensayo. ¿Tenían pensado lograr eso?

Siempre hemos querido lograr eso, pero es muy difícil. Recién ahora lo estamos empezando a dominar. Tiene que ver con técnicas de grabación y con lo económico también; lograr un sonido así es mucho más caro que lo que habíamos podido acceder hasta el momento.

¿Cosas como grabar en cinta?

Por ejemplo, o los mismos micrófonos que se usan. Todo al final es fruto de la experiencia, de muchos años de ensayo y error; uno con los años le va apuntando más no más.

De todas formas da la impresión de que se sigue manteniendo un interés por el formato canción.

Sí po, eso hasta la muerte. Eso es lo que nos gusta hacer.

Pese a que su versión de estudio fue estrenada en septiembre, ‘Gehena’ ya venía formando parte de los shows en vivo de la banda desde hace un largo tiempo. En su letra, la canción desarrolla una historia sobre una pareja de leprosos tratando de escapar del infierno. “La letra tiene su origen en Dios, que es algo que me pasa mucho a mí. Yo creo que podría llegar a convertirme en un escritor religioso”, comenta Briceño.

Aunque no es tan literal.

Yo trato de que los temas y las letras sean como estas figuras geométricas de muchas caras; que no se distinga una sola lectura, sino que existan muchas miradas. Bueno, como todas las cosas en la vida. A nosotros en los centros educacionales tratan de hacernos creer que todas las cosas tienen una pura faz, pero no es así. Ni siquiera la más simple operación matemática es así, todo tiene diferentes caras, depende de dónde uno se ubique, si se ve de lejos o de cerca, depende de la luz que caiga sobre ello.

Pese a que incluye canciones como ‘Sal de ahí’, este disco parece no estar tan influenciado de manera tan directa por el contexto social. ¿Lo ves así?

Bueno, sigue estando presente eso del contexto social, pero la idea tampoco es hacer algo panfletario. Mi idea de las canciones coyunturales o contingentes es que aporten a algo al debate interno que uno pueda tener respecto a esos temas candentes, no tomar banderas o seguir machacando el mismo ángulo. ‘Sal de ahí’ o ‘Más se fortalece’ son canciones que se podría decir más políticas, pero tratando de dar vueltas las cosas. Veremos cómo resulta, depende de cómo la gente lo reciba.

Se podría decir que “Juventud Americana” estuvo marcado por el movimiento estudiantil de 2011. ¿Hubo algún hecho en particular que marcara el proceso de este disco?

Sé que lo ideal sería decir algo concreto, pero no hubo nada en especial. Es que todo el día uno está trabajando, hay una parte de uno que está dentro de un taller en la cabeza trabajando en las letras. Y no tanto porque yo quiera hacer letras, no me interesa tanto. Lo que pasa es que hago muchos temas a los que hay que ponerles letra po. Entonces, no es tanto que yo necesite decir o transmitir una verdad, sino que tengo tanta música que tiene que llevar necesariamente letra. Y puta, ¡de alguna hueá hay que escribir po!

O sea, tu proceso de composición parte por la música.

Casi siempre. Si eso es lo que a mí me gusta: la música. La cosa es que también me gusta cantar, bueno, 1+1. Quizás lo ideal sería tener un compañero que hiciera las letras, como se hacía en la época de los tangos, de los boleros, que eran duplas compositivas. El mismo Burt Bacharach, que es el mejor compositor del siglo XX, tenía a su Hal David y se juntaban en una oficina de 8 a 8 a trabajar, como cualquier trabajo de oficina, pero uno sobre el piano y el otro con sus hojitas. Pero bueno, ahora hay que hacerlo todo uno mismo y en eso estamos.

Es llamativo lo que cuentas, porque muchas veces lo que más se destaca de Ases Falsos o de ti como compositor es tu veta de letrista. Se ha dicho en los últimos años que eres uno de los mejores letristas de Chile.

En el país de los ciegos, el tuerto es rey. Yo creo que el rock pop de acá no se caracteriza por tener letras muy trabajadas, entonces no creo ser un caso muy digno de destacar pero… bueno, tú me entiendes. Lo que sí, hay otros géneros en los que las letras tienen más trabajo. En el rap, por ejemplo, los chilenos somos muy buenos, y en ellos sí se nota que hay una necesidad de expresar, mucho más que uno.

COSAS RARAS

En tiempos de sobreexposición potenciada por las redes sociales, Ases Falsos cambió la estrategia en torno a “El Hombre Puede”. Durante todo el proceso de grabación y gestación del trabajo, la banda mantuvo un hermetismo casi total, que sólo se rompió en septiembre, cuando estrenaron ‘Gehena’ y hace unas semanas, cuando anunciaron la salida del álbum.

“No le pusimos fecha hasta el final intencionalmente para no tener que estar con el culo a dos manos hasta último segundo, que es algo que hemos hecho siempre, incluso desde la época de los Fother Muckers que no había ninguna necesidad de tener presiones e igual poníamos fechas y terminábamos pa la cagá”, resume Briceño. “Al final terminas descuidando los últimos detalles después de haber trabajado durante un año en un disco, y eso es lo que no queremos hacer ahora”.

O sea, esta vez tuvieron especial cuidado en los detalles.

De hecho, pasamos harto tiempo dándole las pinceladas finales no más. La mezcla de un disco es un proceso que no tiene fin, nunca la máquina te va a decir “ya, está listo el tema”, ni nadie te va a decir que está listo; es algo que uno podría seguir haciéndolo por toda la vida, porque son muchas las combinaciones posibles, son muchas las frecuencias que bailan juntas, entonces no se acaba nunca. Pero en un momento uno tiene que decir “ya, voy a abandonar esto”, aunque en realidad nunca se termina. De hecho, hemos seguido mezclando después.

¿Algo como Kanye West con “The Life of Pablo”?

Algo así, pero en un sentido mucho más personal. A mí me ha pasado, por ejemplo con ‘Pacífico’, que fue una canción que tuve que hacer sólo una toma de voz porque así lo quería hacer la persona con la que la estábamos grabando y él tenía mucha más autoridad que yo, autoridad como hombre se podría decir.

¿Cómo así?

En esa época grabé con una especie de suegro que tenía un carácter muy fuerte. Él no quería que yo editara mucho las voces, que es algo que yo siempre he hecho; siempre grabo muchas pistas de mi voz y después voy dándole vueltas y vueltas. Pero insistió con hacerlo de esa forma, así que le hicimos un par de tomas no más al tema y yo sentí que había hartas cosas desafinadas. Y la verdad es que con el paso de los años como que se van apelmazando las mezclas, como que va cambiando el sonido, aunque en realidad lo que cambia, obviamente, es la percepción de uno. A lo que voy es que es como si se siguiera mezclando el tema a lo largo de los años. Yo creo que en general la música con los años siempre gana en consistencia; bueno, los temas que valen la pena van sonando cada vez mejor.

Pese a tener la mirada en el futuro, durante la conversación Briceño hace hincapié varias veces en el buen momento por el que está pasando Ases Falsos. “estamos muy saludables y con muchas ganas de grabar ojalá al tiro de nuevo”, transparenta.

¿De verdad ya están pensando en un próximo disco?

Bueno, yo lo digo por mi lado. Igual grabar un disco y producirlo es tan agotador que yo creo que la mayoría de los músicos opta por tomarse un descanso un rato, pero en la época de oro de la era discográfica, digamos en los 60, las bandas grababan uno o dos discos al año y ningún problema. Eso es lo que yo creo que a nosotros nos convendría: dejar harto registro en poco tiempo. Bueno, como lo hicieron las bandas que a mí más me gustan. Creedence, por ejemplo, es una banda que dejó un legado gigantesco y no grabaron más de cuatro años. Los mismos Doors, que son una de las bandas más importantes del siglo y tampoco grabaron más de cuatro años. El mismo Jimi Hendrix. Pero ahora nos hemos puesto más flojos o cómodos o no sé qué, quizás más débiles no más, pero los músicos sacamos un disco cada tres o cuatro años.

La intención entonces es aprovechar el tiempo.

Claro. Son ideas que crecen más en un año como éste, que fue algo complicado. Menos mal que no se nos murió el Daniel en ese viaje, porque ahí sí que se habría puesto brígido.

Igual hubiese sido muy raro, porque Daniel es súper joven como para que tenga problemas al corazón.

Sí, es raro, pero las cosas raras ocurren, pue. Especialmente en los músicos.

Bueno, este año han pasado hartas cosas así.

Sí, es verdad. Pero últimamente se han muerto puros viejos.

Bowie, Prince, Juan Gabriel.

Viejos.

A ti se te relaciona mucho con Juan Gabriel, sobre todo porque cantas algunas de sus canciones y porque “Juventud Americana” tiene en portada una foto suya. ¿Cómo te tocó su muerte?

Es que de Juan Gabriel dicen que era joven, pero 66 años para un músico es viejísimo. Nosotros tenemos una expectativa de vida muchísimo menor a la mayoría de la gente. Juan Gabriel vivió 80 vidas de un cristiano común y corriente, si es que no más. El hueón ya había ido y vuelto varias veces, hizo mucho de todo, así que está bien.

Decías que tienes la intención de grabar todo lo que puedas. ¿Eso tiene relación con el momento que están viviendo como banda o es algo más personal?

Un poco de las dos cosas. Estoy en esa etapa de la vida que yo creo que es muy dañina, que es en la que uno quiere ser muy productivo. Sé que a mí se me va a pasar en algún momento y que ahí quizás van a decir que estoy acabado, pero yo quizás me voy a sentir renacido. Cuando se me pase toda esta urgencia y esta ansiedad productiva, que tiene mucho que ver con la vida en la ciudad veremos. Pero bueno, está por verse qué va a pasar. Tenemos 30 años, estamos en nuestro peak de rendimiento productivo capitalista. Ojalá se nos pase.

*Ases Falsos presenta “El hombre puede” en vivo el domingo 11 de diciembre en Kmasú Premiere. Más detalles en este enlace.

Ilustración: Daniela Gaule


Periodista. Director de Melómanos Magazine (@ignaciosilvva).

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