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Kraftwerk: Una noche, tres dimensiones y múltiples miradas a la electrónica

Kraftwerk – 3D Concert
Sábado 26 de noviembre, Teatro Caupolicán

La tercera visita al país de la banda alemana Kraftwerk traería consigo una puesta en escena novedosa y rupturista para los seguidores de la música electrónica. Si bien la agrupación de Düsseldorf nos tiene acostumbrados a la renovación estética desde la sonoridad, produciéndose ésta a través de la utilización de instrumentos de vanguardia desde la década del 70, esta vez sentarían precedentes desde el plano visual, con una performance centrada en el 3-D, una intervención sonora y visual que no pasará inadvertida en la historia de los espectáculos que se hayan presentado en esta parte de Sudamérica.

De lo anterior se desprende que las particularidades que tiene Kraftwerk en su propuesta performática hacen crear un quiebre para la historia de la música. Ya en la década del 70, serían los pioneros en dejar este tipo de sonoridades electrónicas de carácter experimental patentadas desde su debut discográfico, solo por nombrar un ejemplo, sus voces se usan a través de la técnica del vocoder, la cual consiste en la utilización de un proceso de analizador y sintetizador de voz; técnica se utilizaba en la década del 30 como codificador de voz para telecomunicaciones. En este mismo sentido, su construcción discursiva se basa en reflejar a través de simples diálogos una crítica a la sociedad post segunda guerra mundial, identificándose con el sentir de las grandes capitales enmarcada en la tecnología de siglo XX y con un cuestionamiento claro a los productos del modernismo clásico de la era post industrial. Kraftwerk apunta hacia la ruptura transformadora, utilizando su producto como una vía experimental de producción de cultura pop, permitiendo al público percibir y experimentar bajo su producción artística.

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Vocoder utilizado por Kraftwerk

Kraftwerk en 3-D dio inicio pasadas las 21:00 horas, con un Teatro Caupolicán repleto de un público expectante. La oscuridad cubre el lugar y comienzan las primeras armonías futuristas con ‘Numbers’, del disco “Computer World” (1981). Al mismo tiempo, números aparecen levitando por todo el teatro, dejando sorprendidos a los espectadores. Al parecer esta noche no sería la de un recital cualquiera, la propuesta performática dejaría expectativas cada vez mayores a medida que pasaba cada composición de los pioneros de la música electrónica. Luego vendrían ‘Computer World’, ‘Home Computer’, y ‘Computer Love’ de la misma placa del 81, dando señales conceptuales sobre lo que vendría. Luego llegaría la aclamada “The Man-Machine” de 1978. En ella la propuesta visual juega con elementos octagonales que salen de la pantalla, entrecruzándose unas con otras, mezclándose con la atmósfera del lugar.

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Kraftwerk en el Teatro Caupolicán. Foto: Jorge Canales

La séptima canción, ‘The Model’ (single que en 1982 llegó al número uno británico), hace vitorear a los asistentes del Caupolicán, esta composición es una alegoría melancólica de la desconexión emocional, característica de la comunicación moderna: hasta el último verso el oyente no repara en que el cantante está hablando de alguien a quien ni siquiera ha visto en persona (Stanley, B. 2015).

En la medianía del espectáculo, mensajes críticos sobre los riesgos de la energía nuclear con ‘Radioactivity’ (“Chernobyl, Harrisburg y Fukushima”), fueron parte del recuerdo de un pasado que marco el siglo XX. Luego vendrían piezas de “Tour de France”, llevando al público a un viaje por el tiempo a la Francia de mediados de siglo, destacando una película en blanco y negro con intervenciones coloridas e interposiciones simétricas. Ya hacia el final aparecen ‘Boing Boom Tschak’ y ‘Techno Pop’, del disco “Electric Café” de 1986, saliendo de escena cada integrante en orden conforme termina cada canción, dejando para culminar la noche ‘Music Non Stop’, cerrando de esta manera un espectáculo que será recordado como uno de los más relevantes de la música electrónica que se ha presentado en el país.

Para concluir, Kraftwerk nos deja elementos futuristas, mezclado con pinceladas de imágenes retro con tintes de intervención abstractas, un sonido alejado del baile, más cercano a elemento minimalistas de la electrónica experimental, además de visuales 3-D con profundidad de campo como unidad transversal de principio a fin, fue lo que se vio de una visita que nos llevó al futuro, desde un presente incierto en la industria de la música de la cultura de masas.


Profesor de Historia y Geografía. Magíster (c) en Musicología Latinoamericana de la Universidad Alberto Hurtado.

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  1. Javier

    29 noviembre

    Kraftwerk pioneros de la electronica, son toda una escuela! Buen concierto y buen articulo. Saludos!

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