Gepe – Ciencia Exacta (2017)

Desde 2015 que Daniel Riveros no ha parado. Tras el éxito de “Estilo Libre”, disco lanzado ese año y que lo consolidó como uno de los artistas nacionales más destacados del último tiempo, Gepe estuvo casi dos años girando en gran parte de Chile, Latinoamérica, Estados Unidos y Europa (España e Inglaterra). Aun así, entre presentaciones y vuelos, el poco tiempo libre no fue una limitación para la inquietud por componer un nuevo material.

“Ciencia Exacta” (Quemasucabeza) se titula el sexto álbum de estudio del músico. Esta vez caracterizado por canciones más lentas pero que mantienen el sonido pop latino, el sanmiguelino trae nueve temas propios -incluyendo una versión de ‘Las Flores’ de Café Tacuba- donde pone en el centro de la discusión el contenido de sus letras; esas letras cargadas a la historia de lo cotidiano, lo sensible, lo humano, a estas alturas sello del compositor.

Ahí es donde destacan ‘Hablar de ti’, ‘Hoy’, ‘Cine en tu cama’ y ‘Ojos que no ven’, todas baladas románticas acompañadas de guitarras limpias y suaves, que dejan la huella íntima a lo largo de toda la obra. Por su lado, ‘Flor del Canelo’, con la colaboración de la baterista Juanita Parra, nos trae a la memoria el ritmo altiplánico que conquistó en “GP” (2012), posicionándose como uno de los pequeños tesoros del disco.

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Pero una sensación extraña queda tras escuchar el álbum completo. A diferencia de sus predecesores, pareciera ser que “Ciencia Exacta” posee una identidad algo confusa, poco precisa. Si bien se debe reconocer que Gepe tiende a mezclar en una misma producción texturas y sonidos opuestos, ya sea intensamente folklóricos como más indiefolk (lo que se vio manifestado en “GP” con ‘Bomba chaya’, ‘Fruta y té’ y ‘Libre’), la fórmula tradicional del músico no fue repetida en su más reciente propuesta. De esta forma, se presenta como un puzzle de piezas difíciles de hacer calzar para encontrar la armonía, o al menos una lectura.

Claramente “Ciencia Exacta” no representa un gran salto para Gepe. Pero el resultado, aunque confuso, es un trabajo sencillo pero sumamente significativo, que goza de la belleza de componer desde el interior.

Fotos: Pedro Quintana


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