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Sigur Rós: Tejiendo explosiones desde el silencio

Sigur Rós: Tejiendo explosiones desde el silencio

Sigur Rós en Chile
Viernes 24 de noviembre, Movistar Arena
Produce: Lotus Prod

La cantidad de miradas y puntos de partida que podría tener una revisión de lo que fue el debut de Sigur Rós en Chile podrían ser infinitas. La mezcla de emociones que generó la presencia de los islandeses sobre el escenario del Movistar Arena no dejó a nadie indiferente. Las 11 mil personas que acudieron al concierto, se encontraron con una banda cercana y silenciosa que se dedicó de lleno a copar a la audiencia con su sonido, casi sin detenciones.

El trío liderado por Jón “Jónsi” Þór Birgisson dijo poco en palabras. Ni un saludo, ni agradecimientos al final de las canciones. Llegaron al escenario en medio de un público ya entregado y se lanzaron a tocar inmediatamente. La puesta en escena fue adecuada en todo sentido, los músicos se encontraban rodeados de una estructura de varas verticales y horizontales que disparaban luces y figuras siguiendo el ritmo de las canciones o los golpes del baterista Orri Páll Dýrason en los platillos. Esta estructura además fue la causa de que la banda tocará casi al borde del escenario haciendo que la experiencia de quienes estaban a pocos metros fuera aún más cercana con la banda.

Podría decirse que el sonido que logró Sigur Ros en el recinto del parque O’higgins fue perfecto, y si no lo fue, estuvo muy cerca. Los momentos de calma y recogimiento en los que la banda sumerge a la audiencia fueron percibidos con un silencio casi religioso por parte de la multitud, la que también despertaba con euforia cuando la banda decidía emprender el camino hacia el ruido. Entre las dos facetas sonoras de la banda el punto de equilibrio es Jonsi, que con su aguda voz construye un puente sonoro incansable y que no equívoca nunca en su tarea.

Foto: Carlos Müller

Foto: Carlos Müller

Entre Jónsi, Orri Páll Dyrasson y el bajista Georg “Goggi” Hólm se formó un mecanismo que no se detuvo durante todo el concierto en pos de construir una trama sobre la variación de temperamentos fluctuantes entre lo más ambiental y minimalista hasta un post rock que se deconstruye en la guitarra de Jónsi, pero que mantiene su fuerza ruidosa y emotiva. El público por su lado parecía estar en un estado de concentración absoluta, la cancha permanecía casi inmóvil y todas las miradas se concentraban en lo que sucedía sobre el escenario. Los pocos gritos que surgían desde la parte superior del recinto rápidamente eran acallados en pos de no quebrar ese estado especial al que la música nos arrastraba.

El momento que mejor grafica el estado en que se encontraba el público fue cuando la banda abandonó el escenario por primera vez. En ese momento pareció que se encendían las luces del arena y todo se volvía a iluminar, pero la razón no era el final del concierto, sino que miles de luces de los celulares en las manos de las personas, quienes pedían que la banda volviera. La emoción de aquel momento refleja perfectamente el ánimo de quienes asistieron a esta asombrosa primera vez.

Foto: Carlos Müller

Foto: Carlos Müller

‘Ný Batterí’, ‘Glóssóli’, ‘Óveður’ y ‘Untitled #6 (E-Bow)’ fueron los puntos más altos de una noche que se convirtió en un viaje, uno de 17 canciones que dejó al público pidiendo más y más. El hilo conductor de la noche fue el de una banda que teje con las emociones y que construye orgánicamente las pocas explosiones sonoras que mostraron. Esos momentos de estruendo absoluto fueron quizás los que llenaron a cada una de las personas que esperaron durante tantos años la visita de Sigur Rós a nuestro país y que se fueron del Movistar Arena sintiendo que habían vivido algo único.

Al menos yo lo sentí así, sin ser el más grande de los fanáticos de los islandeses, puedo afirmar que este debe haber sido uno de los conciertos más espectaculares que se hayan visto durante el 2017 en Chile.

Fotos: Carlos Müller


Acuario centro de mesa y estudiante de periodismo de la U. de Chile con déficit atencional. Bueno para echarse ramos, andar en bicicleta, escuchar música y ver series mientras debería estar estudiando (@dassault.etendard).

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