Javiera Mena: Cámara Lenta

Javiera Mena
Sábado 29 de septiembre, Teatro Caupolicán

Esta reseña comenzará de una forma distinta: partirá desde lo íntimo y personal. Pido disculpas de antemano por la patudez, pero me resulta imposible no acudir a las experiencias y sentimientos -a ratos compartidos- cuando se trata de pensar un concepto como Javiera Mena. Porque sí, la artista en sí misma se ha convertido en un concepto único y a la vez, una constante en evolución.

Así, pregunto: ¿qué nos evoca escucharla, qué recuerdos toca en la memoria, qué significa y representa? Javiera -y aquí habla una fanática declarada- nos trae lugares comunes; esos momentos de la adolescencia cuando crees entender el amor con 15 y pasas las penas de un corazón roto con ‘Cámara lenta’; es también la amistad más intensa, su locura y complicidad tatuadas en ‘El amanecer’; es la nostalgia de lo perdido y nunca retornado de un tibio ‘Sol de invierno’.

Un listado quizás eterno del soundtrack de una época, una banda sonora que evoca tu instinto más teenager arraigado en las letras de un primerísimo “Esquemas Juveniles” (2006) y un también más maduro “Mena” (2010), placas donde encontramos consuelo y abrazo. Lo curioso es que sin saber cómo, sus escenarios se amalgamaron de forma irreversible con paisajes galácticos, viajes astrales directos a la Luna reflejados en las pistas de “Otra Era” (2014) y del reciente “Espejo” (2018).

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Así, el repertorio desde hace más de una década vacila entre baile y llanto, permanencia y cambio, cuestión que se sintió -de forma parcial- el pasado sábado durante el lanzamiento de su último álbum.

“Esta noche están pasado, presente y futuro”, sentenció la chilena en medio de un Teatro Caupolicán con hambre de un clásico “Javiera Así”. Las notas del piano no faltaron, los temas melancólicos-romanticones, los tonos del synth pop y la voz opaca de Javiera tampoco. Acompañada de su banda y compartiendo el escenario junto a Gepe y Benito Cerati, la compositora recorrió parte de su trayectoria con un sonido -en su mayoría- impecable y una voz que sorprendió en cada interpretación.

Aun así, claramente hay cosas que se echaron de menos. En casi una hora y media de concierto (poco a mi parecer para sus cuatro álbumes), las bailarinas que sellaron su disco anterior no hicieron aparición, muchas joyitas musicales quedaron fuera del setlist, y si bien la propuesta en los visuales y luces fue interesante, podría haberse sacado mayor provecho del recurso para crear el ambiente del encuentro.

Además, Javiera Mena nunca se ha caracterizado por mantener una conexión especial con sus fanáticos, y esta vez no fue la excepción. Dirigiéndose en contadas ocasiones al público, claramente el evento estaba centrado exclusivamente en la presentación del largaduración y de la artista bajo Sony, compañía que la acogió para la producción de “Espejo” y que sentenciaba su internacionalización.

MELOMANOS - JAVIERA MENA - CARLOS MOLINA-5706

El diagnóstico resulta, entonces, bastante plano. Carente de momentos álgidos (de esos que compartes a la salida de un recital) y con problemas técnicos, pareciera ser que el concepto de este nuevo álbum tuvo menos tiempo de cocción al momento de plasmarlo en vivo, cerrando la noche con la promesa de altas expectativas y una Javiera que no pudo cumplirla.

*Mira nuestra galería de fotos en este enlace.

Fotos: Carlos Molina


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