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Medio Hermano y la pérdida de la inocencia

Medio Hermano y la pérdida de la inocencia

Cumplir 30, vivir una crisis y que una escena musical completa se acabe. Los tres años que transcurrieron desde «Lucha Libre» (2016) configuraron el trabajo más maduro y diverso de Medio Hermano. Acá explican las implicancias y el proceso tras «XO», el álbum que inicialmente presentarían en sociedad hoy en Matucana 100.

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Pasar la primera mitad de los 20 para muchos significa un viaje sin retorno a la adultez y, con ella, al trabajo de oficina. Hasta hace un año, Juan Fernando Rubilar -Mico, como es conocido desde su irrupción con La Reina Morsa- recorría ese camino en paralelo a la música. “Pero renuncié. Yo soy geólogo y estuve trabajando dos años en la oficina. Me gusta lo que estudié, pero la pega me hastió. Pasaba caleta de tardes muertas jugando Solitario Spider en el compu porque era la única hueá que no estaba bloqueada. Terminé experto”, bromea el músico, revelando de paso la inspiración tras el nombre de uno de sus últimos singles.

El quiebre con la vida laboral puede verse como una expresión de los cuestionamientos propios de cumplir las tres décadas (la edad del vocalista y la mitad de la banda); un proceso que, sumado a las problemáticas propias de vivir en “el país más feliz del mundo” están muy presentes en las letras de “XO”, el disco que Mico junto a su banda Medio Hermano editaron a comienzos de octubre -dos viernes antes del estallido- y que esta tarde presentan por primera vez de forma íntegra en vivo en el Espacio Patricio Bunster de Matucana 100.

“Es como el cuestionamiento que tenís después de haberte cuestionado las cosas, ya cuando empezai a pensar en las decisiones que tomaste. O sea pa dónde va la hueá y empezai a mirar como en perspectiva las cosas, con la mente más fría”, explica el letrista, mientras bebe una cerveza en un bar cercano a la Plaza Ñuñoa. Luego profundiza: “Igual yo me considero súper ñoño y me gustaba caleta la hueá que estudié. Después pensaba “puta, ¿y estudié pa estar en esto?”. Es como la farsa de haber estudiado, que para otra gente es derechamente caer en carreras con una tasa de desempleo gigante; o sea, pa qué hablar de periodismo, de enfermería, los mismos psicólogos, ¿cachay? Hay campos laborales que están en una hueá mucho más oscura. Entonces creo que igual va de eso el disco, totalmente. Pero es de una manera inconsciente, no son las letras directamente diciendo la hueá, sino que es como el loop en el que entrai en la cabeza”.

“Es la verdadera pérdida de la inocencia”, advierte a su lado el tecladista Luis Herrera. “Uno sigue en una volá medio infantil una buena parte de los 20 y hasta que decís “hueón, ¿qué es esta mierda?”. Y matai esa hueá y de verdad pasai a ser un adulto y empiezas a tomar decisiones que antes no te atrevías, para buscar la felicidad”.

MALDITO POP

“Me gusta el pop, pop, el maldito pop”, canta Rubilar en el coro de ‘XO’, una de las mejores canciones del álbum y tal vez de todo el cancionero de Medio Hermano. Además de una referencia a ‘El Revelde’ de La Renga, la frase es una declaración de principios y una suerte de título para la nueva etapa en la que el grupo entró con su segundo disco.

“Es una carta de militancia básicamente”, advierte Rubilar. En efecto, los nueve temas de “XO” representan un quiebre respecto a “Lucha Libre” (2016), el disco con el que la banda había debutado hace tres años y que los mostraba en una faceta apegada a las guitarras y completamente lejana a los sintetizadores que ahora son parte fundamental del sonido Medio Hermano.

“Partimos planteándonos esa idea, no fue que se dio espontáneamente en el estudio ni que hubo una rebelión. Yo ya tenía más o menos claro que quería incorporar elementos electrónicos y que el Luis (Herrera, tecladista desde 2016) tomara el protagonismo en ciertos momentos; los riffs de guitarra cambiarlos por melodías de teclados”, profundiza Mico.

Con el objetivo claro, el grupo se asoció con un productor reconocido por su trabajo junto a proyectos que se mueven sin dificultad entre el pop, la cantautoría y la electrónica: Martín Pérez Roa (merci merci). “Yo había grabado con él unos temas de mi proyecto solista, algo así sin mucha ambición, pero lo hice porque me gustaba lo que él hacía con (Diego) Lorenzini, por un lado, y que tuviera un proyecto de electrónica por otro. También yo cachaba que le gustaba un estilo de música similar al que me gustaba a mí, entonces nos conocíamos incipientemente y le fui a preguntar si podíamos trabajar un single y ahí fui cachando que él podría trabajar con Medio Hermano. Aparte que éramos medio amigos, teníamos una relación de cercanía, pero nunca habíamos trabajado.

-¿Y cómo fue?

-Mico: Puta, muy bacán. Merci, además de ser la excelente persona que es, además de ser un hueón muy bacán y muy amable para trabajar, tenemos un fiato artístico y de visión, ¿cachay? Cuando estábamos haciendo el disco estábamos los tres con el Luis y tomando decisiones siempre era muy orgánico. De repente teníamos tardes en que estábamos, no sé, tomando chela, fumando pito, hacíamos una hueá y después decíamos “ya, valió pico”. Nadie se calentaba la cabeza porque fue su creación ni nada.

-En cuanto a la composición, ¿cómo fue el proceso de este disco?

-M: Fue acotado, porque no compuse mucho ni el 2017 ni el 2018. Me puse a hacer otros proyectos: saqué un disco solo y el 2018 tocamos un rato y después paramos. Fue cuando paramos, a mediados del año pasado, que empecé a componer. Rescatamos una canción del comienzo de Medio Hermano, que se llama ‘UNA UNO’, que es un poema que se llama ‘Un nuevo amor, un nuevo odio’. Lo tocábamos al comienzo de Medio Hermano, onda antes de que llegara el Luis. Y sentía que el relato del disco podía ser sobre el amor, sobre el trabajo, sobre el estado de las cosas, sobre varias cosas que te subyugan, pero sentía que ese poema, si lo rescataba del pasado, cuajaba muy bien con el estado de ánimo y el relato del disco.

-Escuchándola, esa canción me llamó la atención en cuanto a formato, como es un spoken word. Considerando que también está ‘WSP’, ¿estaba esa inquietud por experimentar con formatos?

-M: Claro, experimentar con formatos para lograr ciertos efectos. En el caso de ‘UNA UNO’ era incluir este poema y en ‘WSP’ era lograr un nivel de intimidad como el de la música de Frank Ocean, que me encanta.

-¿Es una influencia Frank Ocean en tu música?

-M: Es que es muy influyente. Sin ser un artista así como generacionalmente arriba, así como Drake o Kendrick, como que él tiene una manera de relatar con una sensibilidad, es un artista en sí mismo. Es poesía lo que hace el hueón, literalmente. Y no es un patrimonio propio de un estilo; es algo de él. Con el merci cuando hacíamos el disco lo escuchábamos caleta e intentábamos caleta que se lograra como ese nivel de intimidad. Cuando hacíamos, no sé, desde efectos para la voz hasta ideas como colar conversaciones, audios de WhatsApp; ese tipo de intimidad queríamos que estuviera súper presente.

-En el disco de Frank Ocean hay una canción con un audio de la mamá.

-M: Sí po, dándole el speech. Yo quería algo muy similar, como un speech que te pudiera dar cualquier persona, tu hermano, tu amigo. “Oye, por qué te fuiste e hiciste ghosting en un carrete”. Era averiguar quizás cuál es el rollo que hay dentro, ¿cachay? Como que igual hay capitalismo en esa depresión, que es algo que ha pasado en lo que se ha visto ahora. Y yo creo que eso también se refleja en hueás cotidianas: un hueón que sea como el pico con su pareja, o un hueón que tenga un jefe como el pico. Eso también tiene que ver con vicios modernos, pero no voy a decir “políticos culiaos” o “abajo el capitalismo”, sino que hablai sobre cómo eso te afecta en tu cotidianidad.

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POP Y GUITARRAS

-¿Oye y de dónde surgió la necesidad de virar hacia la electrónica?

-M: No sé si fue por algo en particular con el género, pero sí como que nos queríamos remover un poco del sonido que teníamos. El pop es súper ecléctico, entonces además de ser una excelente trinchera para meter pensamientos disidentes, también es una hueá súper camaleónica po. Onda, tú podís considerar Soda Stereo pop, Metallica pop, Supernova pop; todos son pop. Y los artistas contemporáneos mezclan toda esa hueá. No sé, piensa en Grimes.

-Aun entendiendo eso, “Lucha Libre” es mucho más tradicional.

-M: El disco anterior es más purista, es guitarrero y grabado en vivo, no tiene otras cosas arriba, no tiene un pelo de nada sintético, no tiene autotune ni efectos. En este quisimos abrir la opción a corregir cosas, experimentar y no ser tan puristas. Ganas de romper el esquema anterior era lo que más teníamos.

-¿Pero era sólo por cambiar o también quedaron un poco chatos de lo de antes?

-M: Yo creo que son naturales ambas cosas. Como que nos tenía chatos estar tocando las mismas canciones por las mismas canciones, por el formato, porque cuando improvisábamos siempre estábamos haciendo otras cosas. Se notaba que queríamos. En un momento yo pensé que nos íbamos a ir más al punk, pero después me di cuenta que era un punk más ideológico pero una música más sintética.

-Al final este disco fue un riesgo completo.

M: Fue un riesgo completo, sí. Es que cambiar es tan drástico como no cambiar. Yo creo que las dos cosas son arriesgadas o tienen sus dificultades por sí mismas. Pero creo que era súper necesario también porque se había viciado el nicho, no digo porque se hayan roto relaciones laborales ni nada, pero sí las tocatas ya no eran lo mismo de antes, había habido una ola de denuncias dentro de la interna de la escena, pero fuera de la escena también. Muchos proyectos llegaron a fin, entonces era hasta medio hipócrita suponer que todo siguiera igual. Y eso igual te afecta y te impacta buscándote un nuevo lugar, un nuevo paradigma, un nuevo lo que sea. Y eso no significa tampoco que hayamos cambiado de domicilio musical ni nada, sí cambiamos de sello, pero seguimos relacionándonos y compartiendo en tocatas con gente. Pero la manera de entender la música y hacia dónde va, cambia después de que tenís un momento de un nicho, que es súper romántico, es súper bonito, pero esa hueá siempre dura poco. Cuando se vivió ya sabíamos que iba a durar poco; no que iba a terminar como iba a terminar, pero sí que iba a durar poco.

Igual fue cuático ese momento, ¿o no? Cuando empezaron a salir las denuncias y todo eso.

M: Por supuesto, obvio que sí. O sea, desde bandas que se separan, gente que desaparece, sellos que se terminar. Bueno, locales que se abren y se cierran pasa siempre, todos los meses. Pero la hueá se iba a reciclar sí o sí, y obvio que eso impacta. Seguimos tocando porque es lo que hacemos. No hay que recomponer nada, no hay nada roto. Es simplemente un cisma, por decirlo así. De ahí se pasa a otro momento. Se aprende, no se aprende, qué sé yo, pero las cosas cambian po. Igual podríamos haber pretendido repetir el sonido. Repetir el sonido igual es una declaración de que estábamos con la pata metida en eso todavía, suponiendo que el 2015 seguía y todos éramos amigos y todo seguía igual de buena onda. No sé, eso ya era medio incómodo.

Fotos: Luz Sierra


Periodista. Director de Melómanos Magazine (@ignaciosilvva).

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