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No lo vimos venir: 30 canciones en 30 años (parte ...

No lo vimos venir: 30 canciones en 30 años (parte 2)

Aunque no todas las obras de este listado caen en la denominación “canción de protesta”, a la mayoría las une una perspectiva crítica sobre el periodo de la transición democrática que se desarrolló entre el cambio de mando de 1990 y el recién pasado 18 de octubre. Las que no, han sido capaces de reflejar el ambiente social de su momento o de proyectar los venideros, incluyendo a la crisis misma. Un repaso que nos muestra cómo casi tres generaciones pasaron por la radio su desconfianza en la “clase política”, el “ladrillo” y la Constitución del 80, y que la protesta tiene más repertorio que El baile de los que sobran y El derecho de vivir en paz.

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A pesar de los esfuerzo de varias marcas y ministros -y de no pocos publicistas, medios, sellos, productoras y periodistas- de convertir la música y las artes en un elemento de consumo inocuo y sin capacidad de contrastar su entorno, lo cierto es que han sido decenas (¿cientos?) las alma sensible que han logrado empapar sus acordes del espíritu de los últimos 30 años. Un ejercicio en donde músicas, músicos e intérpretes, han logrado develar entramados de poder y desigualdades que hoy parecen obvias, pero que no siempre fueron evidentes.

Estas y estos artistas, que ni de cerca se agotan en este listado, han realizado una de las grandes misiones del arte en el siglo XX: poner adelante lo que está atrás, ayudando a forjar perspectiva y a avanzar en los lentos y complejos procesos de toma de conciencia y construcción social de realidad. El siguiente listado, si bien dialoga en múltiples momentos con la Dictadura Militar, evita su relación directa con ella y se enfoca en sus efectos. Nos separamos de la escena de resistencia de Los Prisioneros, Electrodomésticos o Illapu. Lo que importa para este texto son las canciones ligadas a la transición y a la modelación de la vida tras la entrada a Chile del sistema político/económico neoliberal.

Aprovechamos además, de hacernos las siguientes preguntas: ¿por qué Los Prisioneros, Inti Illimani, Sol y Lluvia, Violeta Parra y Víctor Jara parecen ser los únicos nombres dignos de ser entonados en contextos de descontento social? ¿No hay más canciones de gran alcance desde la vuelta de la democracia? ¿Por qué este momento histórico tiene que tomar prestada música del momento anterior?

Algunas más activistas, otras más poéticas, algunas más graves, otras cargadas de humor; casi todas las canciones de este listado (muchas de ellas sí han quedado plasmadas en diversos muros del país) dejan un sabor de boca triste y nihilista. Quizás la revisión en largo de nuestra producción musical reciente pueda, además, darnos algunas pistas sobre la tristeza inherente en ella. Incluso en la menos comprometida.

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16. Adrianigual – La mística espiral (Baila, baila, canta. Independiente, 2007)

“Ya se olvidaron de tu y yo”. A medio camino entre las bases de Pánico y los arreglos del Conjunto Cuncumen, Diego Adrián levantó un disco que es mala onda y tierno en partes iguales. Himno hipster, ‘La mística espiral’ habla de un mundo perdido (este) dominado por Don Francisco, quien lo marginó a él y sus amigos y a todos. Pionera de la ética/estética indie nacional, la canción no es una anécdota en el cancionero de Adrianigual. La rebeldía punk de la banda está también en ‘S.O.S’, en ‘Arde Santiago’ y en ‘Bang bang bang’ (canción sobre deudas y constructoras). Estas últimas canciones, están presentes en su segundo trabajo, «Éxito mundial» (2011). El nihilismo de la generación X se unía a la productividad de los primeros millennial, para generar un repertorio que destaca por su desprecio por el sistema (“no quiero ser de tu mundo, ni trabajar en tu mundo, ni comprar en tu mundo”) y por su amor por los amigos.

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17. Camila Moreno – Millones (Almismotiempo, Sello Azúl, 2009)

“Ellos gobernaron el pasado la rutina la energía. No gobernaran el futuro”. En general; contra las farmacéuticas, el negocio de la salud y la prohibición del aborto. En lo específico; contra la moral depredadora del capitalismo. Con la fuerza de Kurt Cobain y el filo de Violeta Parra, Camila Moreno se presentó en sociedad con un combo de rabia que llegó a los Grammy Latino. Un grito urgente y feminista, que llegaría a su peak de sofisticación en «Mala madre» (2015). En su sonido de acordeón chilote, la Moreno extrapolaba los discursos y avisaba el protagonismo que tendría su género en las reivindicaciones sociales de la década que se asomaba.

18. Odisea – Una vida nueva (Odisea, Oveja Negra, 2010)

“Una vida maquinal se transforma en violencia”. El trabajo más interesante y arriesgado en lo sonoro de Alex Anwandter traía además, un tratamiento lírico/político mucho más sofisticado que el presente en sus discos posteriores. Entre un latin house saturado de capas, Anwandter hilvana una reflexión sobre el agobiante modo de vida –habitual- urbano, de la primera década del siglo XXI. ‘Una vida nueva’, parece ser la petición, la esperanza de un cambio de sistema. Desde un estado que fluctúa entre el insomnio y la vigilia (“¿habrá alguien más que esté despierto”?), el ex Teleradio retomaba los efectos domésticos del modelo, anunciados por Leo Quinteros. “Es el holocausto, de la buena vida”, diría en ‘Los gatitos hermanos se reconocen después de años?’.

19. Juana Fe – La Bala (La makinita, Oveja Negra, 2010)

“Cómo se molestan que aparezca la capucha”. ‘La bala’ no es sólo una canción sobre el asesinato de Víctor Jara, sobre las muertes en democracia a manos de agentes del Estado o sobre la impunidad en todos los casos anteriores. ‘La bala’ es una canción sobre la resistencia. «La makinita», el último disco de Juana Fe con Juan Ayala a la cabeza, sería según la propia banda, trabajado bajo un concepto que apela a “construir la realidad que se quiere vivir.» A punta de ska, rock, rumba y sonidos afro latinos, Juana Fe sería una de las agrupaciones más representativas del compromiso político y de la orientación popular de lo que conocemos como Nueva cumbia chilena.

20. Los Vásquez – Basta (De sur a norte, Sello sur, 2011–2014*)

“Basta basta cambio de constitución binominal pa la casa”. Una de las agrupaciones nacionales con mayor penetración popular («Contigo pop y cebolla» es el cuarto disco mas vendido en formato físico en lo que va de este siglo) decidió unirse al clima sociopolítico generado por las protestas estudiantiles del 2011 y editó ‘Basta’, una canción que finalmente fue parte de su segundo disco, «De sur a norte» (2014). Regalones de las radios, los hermanos Vásquez se convirtieron en reyes del dial tras su hit del 2010 ‘Tu me haces falta’, pero no se quedaron en eso. Dejando por un rato sus historias de amor y desamor con arraigo en la cumbia y la balada, Los Vázquez hablaron en ‘Basta’ del proyecto Hidroaysen, el CAE, la desconexión de la clase política, las alzas, el robo del agua y de cambios a la Constitución. Piola.

21. Ases Falsos – La sinceridad del cosmos (Juventud Americana, Arca Discos, 2012)

“Mira cómo se portan los perros callejeros cuando se enfrentan estudiantes y Carabineros”. Viéndola en retrospectiva, ‘La sinceridad del cosmos’ pareciera ser un homenaje en vida al perrito conocido como Negro Matapacos, uno de los grandes íconos de la protestas de la década y de la explosión social post 18 de octubre. Grabado con las revueltas estudiantiles como contexto, Cristóbal Briceño se deshacía de Fother Muckers para, con una visión contingente y reflexiones de mediano vuelo, intentar convertirse en el Jorge González de su generación. A favor o no, Ases Falsos profetizaría (con una empatía que ya no se sostiene) el lamentable protagonismo que Fuerzas Especiales de Carabineros tendría durante la década que comenzaba, y de paso editarían su disco más memorable a la fecha.

22. Portavoz – Escribo rap con R de revolución (Escribo rap con R de revolución, Independiente, 2012).

“¿Hacer Rap pa alucinar y denigrar a la mujer? ¿O pa contar la realidad y (revelarse contra el poder)?”. Si el valor como obra de «Escribo rap con R de Revolución» se mantiene intacto o fue ensombrecido (cancelado) por el actuar de Jorge Andy Ferrer Milanao tras una denuncia de violación en su círculo cercano, es algo que deberá sopesar el lector. Lo que es claro, es que en su momento, Portavoz parecía ser la punta de lanza de una tercera generación de raperos (que también incluye a Jonas Sanche, Cevladé y Liricistas, etc) lo suficientemente profesionales como para obtener interés masivo y mediático. Más cercano al orgullo poblacional de Lalo Meneses (Panteras Negras) que a la sofisticación de Tijoux y los Makiza, y una respuesta a la superficialidad del reggaetón, Portavoz regresaba al rap de trinchera junto a un relato alternativo del país OCDE. El “Chile despertó” que se grita desde octubre, parece tener un precedente en la letra de Portavoz: “Y una vez que los ojos abres, ya no sabes cerrarlos”.

23. Ana Tijoux – Vengo (Vengo, Nacional Records, 2014)

“Vengo buscando un ideal de un mundo sin clase que se pueda levantar”. Si en «1977», el disco debut de Ana Tijoux como solista, aún prevalecía esa mezcla de autobiografía con crítica social que la rapera exploró en Makiza, en «Vengo», el último trabajo firmado con su nombre hasta la fecha, las demandas de la calle se tomaron casi todo el repertorio. Visiblemente influenciada por las réplicas del estallido estudiantil, la canción es una mezcla de manifiesto con antropología latinoamericana y un anuncio de que el feminismo se tomaba las calles del país. En su cuarto disco de estudio, Tijoux además se sumaría a la estética de agrupaciones como La Mano Ajena, Makina Candela y Banda Conmoción, integrando sonidos balcánicos y ritmos de la nueva cumbia chilena a su herencia hip hop.

Foto: Isashi Tanida

Foto: Isashi Tanida

24. Niños del Cerro – Las Palmeras (Nonato Coo, Piloto, 2015)

“Las palmeras de mentira andan buscando otra vida. Se ven tristes todas las tardes casi como yo”. Un bombo de herencia madchester sería el suelo para un relato triste y domestico sobre la agresiva entrada del “desarrollo” en la vida del chileno medio. Unas palmeras que no son palmeras, sino que cancerígenas antenas de telefonía celular, son las protagonistas de la narración que cierra el primer disco de Simón Campusano y Niños del Cerro. Metáforas sobre un Santiago plástico que siente nostalgia del modo de vida análogo barrial. Empatía por los extrañados que no se sienten parte de una urbe exitistas. Con más poesía que gran parte de la canción marginal, y más cercanía que buena parte de la producción pop, el canto de Campusano nos lleva a la microfísica del poder neoliberal y de paso a los imaginarios de las comunas de clase media media.

25. Alejandro Paz – Váyanse (Váyanse, Sanfuentes records, 2015)

“Váyanse, váyanse, váyanse!” Acostumbrados a festivales llenos de gente cuchicheando aunque toque Mozart, ‘Váyanse’ fue un recordatorio de que la música es mucho más que un objeto de consumo. Una mirada superficial nos puede decir que se trata de exiliar a los cuicos del carrete. Pero el video realizado por Enciclopedia Color, con Alejandro Paz tomando y bailando frente a una patrulla de Carabineros en un peladero, mientras rompe televisores y quema fotos de Andrónico Luksic, abre la perspectiva. Heredera directa de la tradición de González y Los Prisioneros, ‘Váyanse’ es resentimiento en clave techno pop. En esta joya del baile de trinchera, el productor y Dj no sólo reivindica el lugar político y de comunidad (¿socialismo?) de la música electrónica, sino que toma partido en una guerra cultural donde el marketing y las tecnologías han licuado buena parte del arte, para convertirlo en el arroz de las reuniones sociales.

26. Asamblea Internacional del fuego – El sonido de los helicópteros (Dialéctica negativa, Andamios y Plataformas, 2016)

“Hombres manos gruesas que levantaban banderas. Ilusiones que acabaron cuando entraba primavera. Entonces se abrió el cielo de repente”. Los días inmediatamente posteriores al 18 de octubre del 2019, no sólo volvieron a salir los militares a la calle, también volvieron los helicópteros y con ellos –para muchos– volvía el recuerdo de nuestro pasado próximo. Fueron días y semanas con ese retumbar sobre las cabezas, un retumbar que sin embargo, siempre estuvo, sobre todo en el recuerdo de Asamblea Internacional del Fuego. Una mezcla de hardcore, post rock, noise y memoria histórica marcan el sonido de “Asamblea”, pero también de pares tan políticos como Marcel Duchamp o Tenemos Explosivos. La post-memoria en su sentido más acabado, se expresa en una canción y un video con fotos de Matías Catrileo, Jorge Peña Hen, Mauricio Hernández Norambuena y el padre de los hermanos Vergara Toledo, pidiendo que nunca olvidemos un nombre.

27. Los Valentina – Señora civilizada (Señoras, Piloto, 2016)

“Yo la miro sacando toda la maleza de su patio y qué le doy como regalo de nuevo si me pagan mínimo al año por limpiar la calzada ajena”. Un retrato que no encontrarás en Instagram. «Señoras», el primer y único EP –a la fecha– de la banda liderada por Valentina Martínez, es una teleserie de la tarde que cuenta el día a día de mujeres de mediana edad y clase trabajadora. Emotiva, desinteresada y resignada, ‘Señora civilizada’ suena tanto como una queja que como un homenaje a las (no necesariamente) madres. Con la voz ronca de Chrissie Hynde y las guitarras lánguidas de Captured Tracks, Los Valentina apuntan donde nadie más y logran un disco que suena a feminismo interseccional en formato de indie A.M.

28. Evelyn Cornejo – Las Leyes (La chusma inconsciente, Limbo music, 2017)

“A mi me matan las leyes”. Si la canción protesta viviera en Coyhaique, Evelyn Cornejo estaría con una boina sobre un caballo pastoreando alrededor de Cerro Castillo. Oriunda de la séptima región, Cornejo no es sólo una voz femenina, sino que es una voz rural y femenina, de provincias como dicen en Santiago. Por lo mismo, a ella no le cuentan cuentos sobre la verdad jurídica. ‘Las leyes’ se construye a través de un compendio de injusticias emanadas desde una legislación que eligió bando. Desde la institucionalidad medioambiental, hasta el uso de la fuerza, parece que el aparato legislativo/jurídico siempre encuentra la retórica para ponerse del mismo lado. Su disco 2017, bautizado con una frase condescendiente del presidente Arturo Alessandri, a veces puede tener más o menos instrumentación, lo que no cambia es su tono apesadumbrado y popular.

29. Kinetica – Yo me voy de acá (Disco III, Atlas, 2017)

“Defraudada de pelear compré pasajes a cualquier lugar”. Aunque pareciera provenir de la historia íntima y personal de Emiliana Abril, ‘Yo me voy de aquí’ sirve de documento para expresar la decepción sentida por una gran cantidad de personas (sobre todo jóvenes) durante los dos o tres años previos al estallido social. Con un avance del fascismo alrededor del globo y crisis medioambientales develándose en todo el orbe, el escenario en Chile tampoco se veía muy esperanzador; el interés mediático causado por candidatos de ultra derecha, la inminente re elección de Sebastián Piñera o la impunidad en los delitos “de cuello y corbata” hicieron a más de uno pensar en abandonar la esperanza y el territorio. Un cansancio que se puede escuchar bajo el sonido “quebrado”, actual y complejo del tercer disco de Emiliana Abril. Con referencias a James Blake y Disclosure, Kinetica resultó ganadora del Premio Pulsar 2018, como Mejor Artista de Música Electrónica. Lo personal es político.

Foto: Inti Gajardo

Foto: Inti Gajardo

30. Como Asesinar a Felipes ft. Chino Moreno – Fill the skies (Naturaleza Muerta, Koolarrow Records, 2019)

“Atento a tanto progreso el enojo es poco comparado con la miseria. Dis disparan dis disparan”. Entre agosto de 2016 y enero de 2019, fueron encontrados muertos cuatro dirigentes sociales/medioambientales: Macarena Valdés, Alejandro Castro, Alex muñoz y Marcelo Vega. «Naturaleza Muerta», el séptimo disco de CAF, pareciera captar el olor de las manos manchadas de sangre para empapar de una nueva oscuridad, de una nueva densidad, el estilo que hicieron propio. La critica –estética y lírica– de Como Asesinar a Felipes no nació ni hace tres meses ni hace tres años, pero la conexión entre la poesía y la evidencia se ha vuelto tan patente que ya es imposible hacerse el desentendido. Koala Contreras y Chino Moreno, verán lo que ve un alerce milenario. Un vínculo tan profundo con la tierra y su sentir, que lograron cantar epifanías de un futuro inmediato: “los mismos que movilizaron a cientos, a cientos de gargantas selladas que un día explotaron, explotaron para dejar huella”.

Gráfica: Jorge López


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