Radiografía al trap chileno

El movimiento cultural más relevante del último lustro estrenó su primera “biografía” hace un mes. “Historia del trap en Chile” repasa su breve pero exitosa historia en voz de sus mismos protagonistas. Acá, Ignacio Molina, su autor, habla del trasfondo de su investigación y apuesta: “La internacionalización (del género en Chile) es muy probable porque hay mucho talento y conexiones ya establecidas”.

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Ignacio Molina lo había decidido. El periodista, que en el último año había retratado la escena chilena del trap para Vice y The Clinic, tenía en sus planes editar un breve libro con una selección de fotografías que se habían hecho para sus notas pero que hasta ese momento no habían visto la luz. “Había seleccionado 20 retratos y quería publicarlos junto a frases de los personajes retratados”, recuerda ahora, y agrega: “era un libro chiquitito de, no sé, unas 60 páginas. Incluso hice una maqueta que mandé a imprimir”.

Pero los planes cambiaron cuando recibió respuesta de Alquimia, una de las editoriales a las que envió el material y junto a quienes decidió desarrollar una investigación más a fondo sobre la historia local del género nacido en el sur de Estados Unidos y masificado a límites insospechados en la última década. El resultado es “Historia del trap en Chile”, un libro de 200 páginas en el que los mismos protagonistas son quienes dan vida a la historia, a modo de relato oral (disponible en Buscalibre).

“Si me preguntai por qué hacer un libro de algo que está pasando ahora, yo creo que justamente esa es la respuesta: estaba ocurriendo algo en este momento, yo lo venía reporteando para otros sitios, y sentí que era importante registrarlo ahora y no después porque también responde a los tiempos de ahora que son muy instantáneos”, explica.

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Princesa Alba. Foto: Francisco Farías

Princesa Alba. Foto: Francisco Farías

“El trap es cultura, lo quieran o no. Van a tener que escucharnos, lo quieran o no. La prensa, todos; van a tener que escucharnos”. Más que una frase, lo que Polimá Westcoast vociferó hace poco más de un año en Lollapalooza -ante un Movistar Arena repleto- fue una declaración de principios. También una expresión consagratoria en un momento estelar para el género, que en el evento del Parque O’Higgins -con actuaciones de Paloma Mami, Gianluca, Drefquila y Tomasa Del Real– terminó por sellar una masividad y arrastre que luego se reflejaría en contratos con multinacionales e hitos recientes como la colaboración de Pablo Chill-E con Bad Bunny.

Pero para Molina, la historia comenzó a cambiar un año antes. “Te hablo del año 2018, donde había artistas muy talentosos como el Young Cister, el Polimá el Pablo Chill-E, la Princesa Alba, el Drefquila. El Polimá y el Cister armaron un festival que se llamó Upgrade Fest sin ayuda de nadie”, rememora el periodista. Luego continúa: “Yo fui para escucharlos en vivo, porque seguía la música hace tiempo por YouTube, y era muy impactante ver cómo cabros tan talentosos estaban haciendo cosas por su cuenta y no había nadie ayudándolos ni preocupados desde el periodismo de registrar esto”.

La cita quedó registrada en un capítulo del libro, pero también funcionó como una epifanía que lo llevó a interesarse por un género poco registrado hasta entonces por el periodismo local. Fue, en otras palabras, el germen de un libro para el que terminó haciendo cerca de 80 entrevistas, entre músicos, productores, directores audiovisuales, fotógrafos, diseñadores y managers.

-Eso llama la atención de entrada. ¿Qué hay tras entrevistar a integrantes de la escena que van más allá de los artistas y de hacerlo a modo de una historia oral?

-Siempre me importó darle voz a muchas personas que generalmente no hablan en las entrevistas, como los fotógrafos, los beatmakers, los directores de videos. La idea es que ellos estuvieran relatando porque son parte de todo esto que nosotros vemos ahora que está como armado. Y pasó también que estaba leyendo un libro que se llama «Todo el mundo adora nuestra ciudad: Una historia oral del grunge». Ese libro es un relato oral donde hablan todos los vinculados con la escena del grunge en Seattle. También hablan managers, fotógrafos, cantantes, y me gustó cómo fluía eso, le daba rapidez. Actualmente nadie lee mucho, y siento que este formato ayuda porque te hace descansar, no tienes que leer tanto y hasta puedes buscar a los personajes que te atraen y vas leyendo sus partes.

Productores del Trap. Foto: Pato Miranda

Productores del Trap. Foto: Pato Miranda

-Debe haber sido complejo hacer la selección de los entrevistados, sobre todo entre un panorama tan nuevo.

-Es que pasó que con las entrevistas que había hecho antes para otros medios, ya conocía a varios en persona. Muchas veces ellos me recomendaban a algún amigo que hacía música también y yo, como me gusta harto la música, los empezaba a escuchar, a ver los videos. Ahí fue conociendo a los beatmakers y empecé a buscar en Youtube por beatmaker, ya no por artista. Buscaba, ponte tú, a Tyto Kush, a ver con quién había trabajado Tyto Kush, o Young Gucci. Cuando ya había escuchado todos los temas de Pablo Chill-E buscaba a los productores, a VH a ver con quién había trabajado. Así iba ampliando la biblioteca musical. Pero después también se da que en el reporteo, ellos mismos te van hablando de otras personas que son importantes para que tú entrevistes si quieres hacer esto. Por ejemplo uno de los que nunca había entrevistado y que es fundamental es Marlon Breeze de Nación Triizy, que puede que sea el primero que empezó a hacer este estilo de música cuando no se llamaba trap.

-Me imagino que algunos quedaron fuera.

-Si, incluso algunos que ya había entrevistado. Muchos se lo tomaron de manera personal y me empezaron a mandar mensajes por Instagram a las 3 de la mañana, «Oye, por qué me sacaste del libro», «Por qué no estoy», «Qué pasó». Enojados, ¿cachay?, no lo entendían. Es difícil también explicar cómo es el mundo periodístico editorial a los cantantes, a estos cabros. Del único que me arrepiento que no aparece es un Shishigang que se llama Young Weezy. Young Weezy puede que sea de los traperos más traperos que hay, realmente él vive la vida trap en San Antonio. El loco ha estado preso, canta lo que vive, tiene una actitud muy de calle, no te anda contando películas.

CONEXIONES

Después de tu investigación, ¿cuáles son los hechos que definirías como hitos del trap local, aparte de Lolla?

-Diría que el video de ‘My Blood’ de Pablo (Chill-E) con Polimá, porque traspasó fronteras socioeconómicas y se transformó en un himno de la escena. Otro hito es cuando Carlitos Weyser, que es un DJ, funda la TrapHouze. En ese lugar se hacen tocatas okupa de trap, una hueá súper punk rock. Ahí canta el Pablo Chill-E, el Young Cister, Young Teflay (Black Roy). Y lo que ocurre en esa casa es que se empiezan a conocer, porque no sólo era una tocata sino que era una fiesta. Por ejemplo, el Gianluca cuando todavía no cantaba, va como público a ver un rapero que se llama Heem. Ahí conoce el Young Cister, que en ese momento era el host de una fiesta que se llamaba Doble Cup, que era la fiesta de su sello Drip World, donde estaba con Big Angelo. Entonces este lugar es como un punto súper importante porque ahí se forma escena.

-¿Sientes que el trap que se hace acá tiene rasgos distintivos que le dan una identidad particular? ¿Algo que lo diferencie de lo que se hace en Hispanoamérica?

-Una de las gracias del trap chileno es que es muy diverso, porque tiene todo tipo de gamas, ¿cachay? Está un estilo callejero que está bien representado por los ShishiGang, está este post trap, que es un poquito más pop, que hace el Gianluca con la Princesa, también está un trap que es más Plug, que es otro estilo que hacen los Nvscvr, y también está la movida de Absurd Trap, que es como un trap extraño que hace el Kid Lucilfer con los Ryodan Gang. Y por otro lado está algo netamente pop con un par de bases trap, que es como la Paloma Mami.

-Por un lado está todo lo que pasó en Lollapalooza y por otro artistas firmando con multinacionales, Pablo Chill-E grabando con Bad Bunny. ¿Para dónde crees que va todo esto?

-Yo creo que va a la internacionalización de varios cabros, lo que no significa que se vayan a vivir a otros países, pero sí que empiecen a grabar con exponentes fuertes de otros lados, como el Pablo que ya grabó con Bad Bunny y con el Yung Beef desde que partió. El Kid Poison grabó con el Duki, tiene un tema que no tiene video pero está en Youtube. Es muy probable que muchos de lo que están ahí en el top de línea empiecen a hacer esos juntes. La Princesa Alba grabó con el Alizzz, que es el productor del C Tangana, el mismo Polimá está en un video con el C Tangana y con el Duki. Ellos tienen las conexiones. La ventaja es que ellos también saben usar muy bien las redes, Instagram. Entonces se tiran un DM, después se mandan los audios por mail o WeTransfer, y empiezan a montarse los temas. Este estilo tiene la gracia de que tú podís grabar en Puente Alto las voces y, no sé, en España otro graba la pista, y después lo mezclan hueones en México, en Argentina. La internacionalización es muy probable porque también hay mucho talento y hay muchas conexiones ya establecidas. Entonces yo creo que es muy probable que no sólo cantantes, sino también beatmakers, empiecen a trabajar a nivel global y su música empiece a ser escuchada ya alrededor del mundo. Estados Unidos está súper abierto al sonido urbano en idioma español.

-¿Hay avances concretos en esas alianzas?

-Sí po. Por ejemplo, está el Drago. Al Drago lo vino a firmar un sello que se llama Nabru, que es una filial de Rimas, el sello que sacó el «X100Pre» de Bad Bunny. Ellos ya se fijaron en el mercado chileno. Hay una cantante que se llama Micelune. A ella también la fichó Nabru. Y está el Taiko, que es un cabro de 18 año de Buin. El Taiko está metido en el peak de la música urbana, le hizo un tema a Bad Bunny, ha trabajado con J Balvin, con el J Cortez, lo tienen apadrinado, tiene mucho futuro. El mismo Young Cister yo creo que se fijó en eso y trabajó con él ahora. Entonces también esas conexiones de afuera hacen que acá se den otras conexiones y todo vaya creciendo así como una bola de nieve gigante.

Sam Mansson. Foto: Jacqueline Riveros

Sam Mansson. Foto: Jacqueline Riveros

-Si tuvieras que apostar por tres nombres nuevos, ¿cuáles serían?

-Uno de los nombres que aparecen en el libro es una cantante que se llama Sam Mansson. Ella es de Iquique y sacó hace poquito un tema que se llama ‘Flow Nike’. El tema está súper pegao, le está yendo bien, y van a sacar un remix con el Young Cister. La Sam Mansson la gracia que tiene es que mezcla el plug con el reggaetón, ¿cachay? No tiene esos rollos de casarse con un subgénero. La podís ver fluir en un neoperreo y también en un sonido plug más clásico. Ella también destaca porque tiene mucho estilo. En el libro, un amigo de ella cuenta que en Iquique iban a unas ferias de ropa usada y encontrabas hueás Gucci originales y Louis Vuitton, y eso lo mezclaba con su estilo medio gótico; una mezcla rarísima y súper fresca. Hay un chico que se llama Killua97. Yo creo que puede que él sea el futuro de esta música en cuanto al under, a los que están en el under y van a pasar al lado más popular, a la masividad. Killua la gracia que tiene, que es una de las cosas que te dan mucho valor en la música urbana, sobre todo en el trap, es que canta cosas muy reales; no te está inventando películas, te está contando realmente lo que le pasa. Él cuenta de las aspiraciones que tiene para sacar a su abuela adelante, ponte tú, lo dice en una canción que se llama ‘Billetes’. Tiene otra que se llama ‘Tiempo’, donde también te cuenta las dificultades que vive en La Pintana, donde él creció y donde vive. Y te voy a nombrar otro más, que es un beatmaker que se llama Magic en el Beat. Él es un cabro muy talentoso, que si bien está más tirado al reggaetón, se puede desenvolver en cualquier estilo urbano. Él trabajó con el Harry Nach, también con el Ceaese, y lo fichó Rimas directamente, ni siquiera Nabru. Rimas lo fichó como beatmaker y está haciendo cosas grandes por su cuenta, sin que se sepa todavía, para locos de afuera y también sigue trabajando con los chilenos.

Foto: Alquimia Ediciones

Foto: Alquimia Ediciones

*Encuentra «Historia del trap en Chile» en Buscalibre, tiendas Treino y Leaked.

Foto principal: Francisco Farías


Periodista. Director de Melómanos Magazine (@ignaciosilvva).

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