Los nuevos caminos de Chini.png

Luego del fin de su banda de seis años, Chini Ayarza se sentía extraviada. Pero encontró un nuevo rumbo tras animarse a grabar las canciones que salieron de la confusión. “Fue un proceso de tomar el toro por las astas”, resume la música sobre el periodo que definió el nacimiento de Chini.png, el proyecto solista con el que hoy estrena su primer single.

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No hubo grandes anuncios ni aspavientos. Tal vez la única gran señal llegó a través de Instagram: hace un año que en el perfil de Chini and The Technicians en la red social no hay nuevas publicaciones ni señal de actividad.

“Un compañero nos dijo que ya no quería tocar por un tiempo, así que la banda entró en un receso”, confirma ahora Chini Ayarza, música y líder del grupo al que daba nombre, voz y rostro desde el 2014, cuando lo inició junto a Roberto González mientras ambos estudiaban arte en la Universidad Católica.

Aunque hay cierta tristeza -o resignación- en sus palabras, la artista cita ese momento como el punto de partida de Chini.png, el proyecto solista que anunció en junio y con el que a medianoche debuta con ‘Fricativa Velar Sorda’, su primer single.

CANASTO

Chini Ayarza

Chini.png. Foto: Valentina Morales

Chini Ayarza se define a sí misma como “déficit atencional”. Por eso, dice, no había pensado en un proyecto paralelo a Chini and The Technicians. Sin embargo, el abrupto receso del proyecto significó un espacio para el desarrollo de esa faceta.

Me sentía muy perdida sin los Technicians, con quienes compartía tanto la música como el ser mis amigos más cercanos. Me preguntaba por qué había puesto todos mis huevos en un solo canasto ahora que los 5 habíamos emprendido rumbos hacia distintos lados (artes visuales, psicología) y naturalmente comencé a hacer y grabar canciones en mi casa, para sanar el proceso”, explica ahora la música desde la cuarentena que inició hace 10 semanas y en la que dice estar revisitando “Betty la fea” en Netflix (“En honor a la verdad hay semanas muy provechosas y creativas y semanas de solo estar viendo “Betty la fea” en netflix y preguntándome porqué estoy viendo “Betty la fea” en Netflix”).

En ese proceso apareció una figura clave: Martín Pérez-Roa, músico conocido como merci merci y Winamp, miembro de proyectos como Chicarica y productor de varios de los mejores discos locales del último lustro incluyendo “Arriba es Abajo” (2018), el -a la fecha- único LP de Chini and The Technicians. Fue él quien co-produjo “Control+Z”, el EP de cuatro canciones del que ‘Fricativa Velar Sorda’ es primer adelanto y que según según los planes de Ayarza verá la luz “al final del invierno”.

“Gracias al ánimo que me dio él decidimos mezclar estas nuevas canciones y grabarlas bien, manteniendo algunas pistas raras de mis maquetas e ideas de arreglos. Fue un proceso de tomar el toro por las astas y no ser medias tintas respecto al hecho de ser compositora por haber estado en un colectivo, abrazarme un poco”, analiza ahora la música.

Luego agrega: “Viéndolo ahora de lejos, me alegro de haberme obligado un poco a ir a grabar, ya que ahora me sería imposible. Me alegro de haber vivido un proceso triste y haberlo conversado con otrxs músicxs que también lo han vivido”.

-¿Tenías en los planes grabar con este proyecto o se dio de forma más circunstancial?

-Fue circunstancial, por lo general no considero bueno tener tantos proyectos, cuando se tiene déficit atencional. Se dio más que nada ante el receso en el cual entró la banda, luego se convirtió más en un plan y actualmente celebro mucho ver que para adelante parecen haber muchos EPs y discos que me gustaría ordenar y grabar bien. Quiero llegar pasito a pasito a tomar un sorbito de rock, al math rock, al post-punk bailable a todas esas cosas que admiro y que se sienten tan en un pedestal de cosas que no entiendo y que me prenden.

-Háblame del single. ¿Cómo nació ‘Fricativa Velar Sorda’? En lo concreto, ¿cuándo partió su proceso?

-Creo que partió en julio del año pasado. Yo sentía un enamoramiento muy extraño, donde a veces ambos estábamos cómodos y a veces no. Como un intento de relación cuando uno ya viene un poco de vuelta, medio desilusionado pero aún creyendo en el amor romántico. Luego la seguí desarrollando y ya con el estallido social su significado cambió mucho. Siempre tuvo que ver con cómo el individuo se siente alienado de la masa, pero con la tierna esperanza de conectar con ella. Luego de las marchas y sobre todo del año nuevo en Plaza Italia sentí emociones que me llenaron de fuerzas para lo que llevamos de año. La relación es con uno mismo, la prioridad es uno mismo para poder cuidar y amar al resto, y salirse de uno y pensar en cómo aportar a lo macro.

-El nombre me intriga. ¿Por qué la bautizaste como un fonema?

-En fonética se usa para describir la forma que hace la boca para pronunciar letras como la “j” o la “g”. Es una manera de la autora ocultar el o la verdadero/a destinatario/a de la canción. Tal y como cambia el sonido de una «g» dependiendo si la acompaña una «u» o una «ü» (por ejemplo las diferencias al pronunciar «agüita» versus «guitarra») lxs seres humanxs también a veces parecemos cambiar y ser volubles dependiendo de quién nos acompaña, en lugar de mantener la integridad de una «f» o de una «m» por ejemplo. Es sobre empezar a cambiar progresivamente y sin darse cuenta, en torno al ser amado.

Chini.png

Chini Ayarza. Foto: Lorna Remmele

DIFERENCIA MARCADA

Dentro del grupo de músicos y amigos que han acompañado a Ayarza en su primera aventura solista, hay un detalle que salta a la vista: además del productor Martín Pérez-Roa y el ingeniero a cargo de la masterización (Arturo Zegers), están Lele Holzapfel (Adelaida, Camila Moreno) y Pepe Mazurett (Niños del Cerro), dos de los bateristas más reputados de la nueva generación.

“Pepe es con quien toco la mayoría del tiempo en vivo en Santiago y quien se ha vuelto parte clave en montar el show a mayor escala. Ha sido clave en su manejo de otro tipo de escenarios, cómo lograr que se entienda todo, cómo ordenar los canales, se nota mucho el trote que ya lleva con Niños del Cerro”, plantea Chini.

Y continúa: “Lele al igual que Pepe, es un excelentísimo baterista, y viajó desde Valparaíso para grabar percusiones en dos tandas para este EP. Probamos hacer parches rítmicos en torno a ideas comunes presentes en mis maquetas. Quería mucho darme el gusto de que tuviera platillos, una diferencia marcada con los Technicians, donde tocábamos con bombo leguero y caja solamente, quizás en un tema o dos había hi-hat. Quería darle un carácter más propio y rockero a algunos temas, mal entendido como “masculino”. Tratar de equilibrar los temas mediante la batería, fue de los elementos más esenciales dentro del maqueteo del EP. Hay dos canciones con tintes de bossa nova, una más rockera y una más triste, pero la batería tiende a tirar los temas para adelante. No quería algo lánguido ni porsiacaso”.

-¿Cómo llegaron esos elementos del bossa nova?

-Tiene harto que ver con mis papás. Escuchábamos mucho a Vinícius, a Sergio Mendes, Toquihno. A veces estoy tratando de hacer un riff rockero y no puedo evitar gravitar hacia esos acordes con séptima y punteos que implican pulsar varias cuerdas a la vez con la mano derecha. Solía odiarlo un poco y no entendía porque no lograba llegar a punteos menos rebuscados, más oreja, al quizás voy en camino a la madurez si logro amar un poco las cosas que los papás aman. Estoy tratando de integrarlo todo y hacer algo que tenga que ver conmigo realmente. Por supuesto encontrar a bandas como Boogarins me hicieron explotar la cabeza, o escuchar los vals peruanos que me muestra mi amiga Rosario Alfonso, la verdad es que está todo aquí en América Latina, no hay necesidad de mirar para otro lado. Quisiera integrarlo con bandas que fueron y son importantes para mí, desde Gang of Four y The Smiths hasta Franz Ferdinard.

-En lo práctico, ¿qué diferencias ves entre el trabajo de banda y el trabajo solista?

-En el trabajo de banda es un poco más fácil creer en uno mismo y en el proyecto, porque simplemente tienes que hacerlo. Si tú no crees que está bueno lo que tienes entre manos, por qué hacerlo o peor aún, por qué invitar a otros a hacerlo también. En la banda hay un apoyo, incluso un apoyo no hablado, como estamos todos en la misma, viajando, grabando, apañando. En este trabajo solista tampoco me siento sola, sólo que en vez de compañeros de banda siento que hay compañeros con distintas funciones: mi amigo que es sonidista, mi amiga que hace luces, mi amiga que hace visuales, mi amigo que es intérprete, mi amigo que grabó. Quiero ser parte de un todo porque sino creo que me daría mucha vergüenza. Yo compongo las canciones, pero de ahí a que alguien las escuche pasan 1600 cosas en las que, si bien tengo incidencia, no estoy sola. A pesar de todo esto creo que lo más difícil es que no hay nadie apurándote, no es como un “nos apuramos/alentamos entre todos” para que la cosa salga, a veces sigo corriendo la fecha de algo que ya está listo, es algo en lo que sigo trabajando. Cortar el queque.

-Y en lo conceptual, ¿ves diferencias entre Chini and The Technicians y el trabajo que has estado haciendo como Chini.png?

-Visualmente, en Chini.png somos dos personas en vivo más exigidas que la mierda. Con los Technicians visualmente trabajamos con Cooperativa X, donde cada uno tenía un tótem de luz que se activaba con los ataques de cada uno de los instrumentos. En cambio ahora trabajo con mi visualista Abril Sepúlveda y mi iluminadora Coni Rivas con colores fuertes, formas geométricas duales que exacerben nuestra dinámica, donde Pepe está en una estación estática y yo gravito en torno a él, casi como si le diera el show un poco a él. Me dan ganas de tocar de espalda algunas canciones, veremos qué pasa. El show de los Technicians era muy para afuera, quisiera probar algo más para adentro que alterne peaks de descontrol con lomitas de intimidad, buscar sentirnos cómodos, en algo que quizás genere incomodidad.

-¿Y en qué punto está hoy Chini and The Technicians?

-Este miércoles tuvimos una fiesta por zoom de dibujos. Creo que es el mejor punto en el que podríamos estar: como amigos. Quisiera hablar no tanto de nosotros, sino que en general: creo que aún no queda muy claro lo difícil que es tener una banda cuando no se tiene plata para traslado, para grabar, empezar sin contactos, no ser del mundo de la música; el desgaste que esto puede suponer. Más aún si sus integrantes son parte a la vez del sello que los mueve, por ende mucha pega de difusión y producción recae sobre ellos también. Es algo que se da mucho en el medio independiente y que a veces desgasta las relaciones. No entiendo cuando hay tanta sorpresa cuando se separan bandas, inclusive he visto fans de otras bandas que se molestan o “desilusionan” por esto, y que son los mismos que no van nunca a sus tocatas a menos que los metan en lista. Los músicos están muchas veces más cagados que ellos, espiritual y monetariamente no son modelos a seguir, con cuea comparten procesos personales de modo musical y uno engancha o no con ellos, no entiendo esa exigencia extra, la encuentro casi colonialista como si las cosas que a uno le gustan o las personas que uno admira te “pertenecieran”. Lo que es más rico es compartir esas pulsiones, conversar con amor y pasión sobre las cosas que nos gustan sin tratar de decir que una es mejor que la otra o que “debieran” haber hecho esto o lo otro.

Foto principal: Claudio Cárcamo Cantín


Periodista. Director de Melómanos Magazine (@ignaciosilvva).

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