El mundo en confinamiento de Winamp

Martín Pérez Roa regresa a su proyecto más personal con “Quédate en mi casa”, un mixtape nacido tras un trabajo de producción (y re-producción) en las primeras semanas de cuarentena. Acá, el músico y productor nominado al Pulsar cuenta el trasfondo de uno de los trabajos más interesantes de la temporada: «Lo que hice ahora fue preguntarme «ya, ¿qué te gusta ahora? Hagamos canciones con eso”».

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Las calles de Ñuñoa lucen -semi- vacías hace casi tres meses. La céntrica comuna santiaguina fue una de las primeras en entrar en cuarentena apenas se desató la emergencia del coronavirus, y se ha mantenido en ese estado (a excepción de una semana en mayo) desde entonces.

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El Estudio Niebla ocupa una amplia casa de un tranquilo sector ñuñoíno. Es una construcción antigua y amplia, en cuyo segundo piso están los equipos e instrumentos con los que Martín Pérez Roa ha grabado y producido discos tan relevantes del indie local como “De algo hay que morir” de Diego Lorenzini, “Arriba es Abajo” de Chini and the Technicians, “XO” de Medio Hermano y “Brillo” de Simón Campusano.

“Yo vivo acá también, y como tengo el estudio no ha sido tan terrible lo de estar en cuarentena. De hecho, mi vida normal se parece mucho a esto”, analiza entre risas el musicólogo, músico y productor, en una llamada vía Zoom que responde desde su sala de trabajo.

De hecho, fue en ese mismo lugar, durante las primeras cinco semanas de encierro, que Pérez Roa terminó de darle forma a las nueve canciones de “Quédate en mi casa”, el mixtape que presentó el viernes y su segundo lanzamiento -tras “Sputnik, mi amor” (2018)- como Winamp, el más personal de un universo de proyectos que también integran Merci Merci y el grupo Chicarica.

RE-PRODUCIR

Merci Merci

Foto: Luz Sierra

Para una persona como Martín Pérez Roa, las bondades de vivir en un estudio son evidentes y se manifiestan en aspectos como la continuidad laboral y la posibilidad de seguir creando.

«Puedo trabajar y eso es algo de lo que estoy muy agradecido. No soy un hueón que gane mucha plata, pero puta, puedo pagar el arriendo y puedo comer. Con eso ya me siento feliz», comenta el músico. Luego agrega: «Ahora estoy haciendo más música que nunca. Es que me hace muy bien, hueón. Más que pensar mucho un concepto, una idea, yo soy muy de hacer. Se me ocurre una hueá y la quiero hacer, quiero materializarlo. Entonces me pongo una idea en la cabeza, me encierro y no salgo. Y la paso la zorra».

Fue precisamente ese el espíritu tras el proceso de “Quédate en mi casa”: ya con la idea de lanzar el material como Winamp, Pérez Roa aprovechó el confinamiento para juntar ideas musicales anteriores -como ‘Tatuajes’, una canción compuesta en la etapa de “Sputnik, mi amor”- y material nuevo, y lanzarlas bajo un formato que permitía darle urgencia sin un gran concepto detrás.

«Es que siento que al tratar de hacer una obra de mayor envergadura, si se quiere llamar de alguna forma, me iba a complicar mucho y no iba a lograr concretar algo. Entonces dije: «ya, voy a hacer algo como de a pedacitos». Hace rato que quería experimentar con ese formato y terminé haciendo este disco», explica. «Además me permitió rescatar cosas que había hecho antes pero con las que no me sentía cómodo. Se me ocurrió que en vez de tener estas creaciones y estas ideas en un pedestal donde se crean y no se pueden volver a crear, podía agarrar los acordes de un tema que había trabajado una vez por su lado con la letra de otra cosa que se me ocurrió otra vez para otro tema. Las ideas hicieron match y la cuestión anduvo. Entonces lo que hice fue como re-producir todo durante este proceso».

-Fue como un Frankenstein.

-Claro, y también actualicé las referencias. Me pregunté mucho qué quería hacer según lo que estaba escuchando. No sé po, estaba escuchando harto King Krule, entonces quería poner guitarras como las que hace ese hueón. En el fondo fue eso. Me pasaba que no me estaba sintiendo cómodo con las canciones porque yo sentía que no había actualizado mis referencias de canciones, en la composición. Estaba haciendo cosas que me gustaban antes; o sea, Winamp era como lo que me gustaba en el 2017. Lo que hice ahora fue preguntarme «ya, ¿qué te gusta ahora? Hagamos canciones con eso».

-Nombrabas a King Krule. Me imagino que hubo más bandas, pero ¿hubo algún instrumento o sonido que guiara esa re-producción de estas canciones?

-No sé si hubo un instrumento en particular o algo, sino que tenía que ver con la forma de ordenar las cosas. Cómo se ordenan los elementos dentro de la canción. Por eso King Krule me gusta tanto, porque siento que el hueón tiene una paleta de elementos expresivos y el loco los ordena de una forma que a mí por lo menos me emociona mucho. Y en términos de instrumentos, ahora disfruté mucho que justo antes de que empezara la cuarentena, y pensando en el disco de Chicarica, mandé a calibrar mi bajo, y justo quedó la cagá pero tenía mi bajo recién calibrado y me lo hice chupete. Disfruté demasiado tocar bajo en la hueá de Winamp. Es mi primer instrumento, entonces siento que por ahí hubo una conexión de amor máximo.

-Recuerdo que en Melié tocabas bajo.

-Sí, es que toco bajo desde como séptimo básico. Me lo regalaron mis hermanos porque yo quería ser como Jorge González. Me saqué Los Prisioneros y después descubrí el metal y a los Red Hot Chili Peppers, así que con canciones de Iron Maiden y los Red Hot Chili Peppers aprendí a tocar bajo.

PREGUNTAS DIFÍCILES

-El primer track del mixtape es una referencia súper lírica. Me imagino que «Sputnick, mi amor» también tiene que ver con la literatura. ¿Es esa una influencia en tu música? ¿Cuáles son las cosas que te inspiran como compositor?

-Sí, sí. O sea, siempre me gusta mucho y disfruto mucho que me cuenten historias. Entonces, los libros en ese sentido son lo mejor. Tienen un universo de lenguaje muy abstracto, pero a la vez muy real. El caso particular de la cita que aparece al principio del mixtape es del libro (“La aparición de los ellos”) de un amigo mío, Venjamín Billalobos, que es un libro que me encantó. Él lo escribió, lo publicó, y para el lanzamiento hicimos una lectura musicalizada. Este audio es de esa presentación. Lo saqué de YouTube, y lo puse porque desde que leí ese libro, esa frase me hizo pico. Toda esa sección. La he pensado muchas veces y cada vez toma distintos tipos de significado y me sigue haciendo mucho sentido. Incluso, estuve a punto de ponerle al primer disco «Caminar ya no es un medio de transporte».

-Siento que en general el mixtape es bien introspectivo y personal.

-Sí. Es que me cuesta cantar sobre hueás que no me pasan. Se me hace más fácil decir qué es lo que pienso y lo que siento, que inventar algo. Y eso es algo de lo que me di cuenta haciendo el disco anterior. Después del 18 de octubre pasé mucho rato escribiendo cosas y es heavy tratar de volver políticos los pensamientos de uno en el arte que uno hace, y tratar de plasmarlo de la mejor forma… como que siento que para mí esto fue una primera versión de eso.

Por ejemplo me pasa que ‘Me debo estar confundiendo’ para mí es súper político porque tiene que ver con cómo he vivido mi vida: vivo fuera del sistema porque no tengo un sueldo, no tengo AFP ni nada de eso, así que quería proyectar esta hueá de que el sistema no es tan bacán y así lo vivo yo.

-En ‘Inoportunismo Crónico’ aparece Pelmazo Sad, que es un rapero nuevo pero interesante. ¿Cómo se dio esa colaboración?

-Yo soy amigo del Camilo de los Frucola Frappé y él es su hermano. Ahora estoy mezclando el disco de los Frucola Frappé, y en ese disco hay un feat del Pelmazo que me gustó caleta. Después, en el verano, veníamos con mi polola de vuelta de Conce. Estábamos en el auto, y llegando a Santiago pusimos el Spotify de Scott y Los Pelmazos, que es la banda de él, y los vacilé caleta. Tienen un flow bien como old school, muy noventero que me gusta.

Yo tengo el sueño de hacer un disco como los hace Kaytranada, con caleta de invitados. Y ahora fue como que tenía este tema, que igual es más loleín, más trap, y como cachaba que ellos tenían para grabar le pedí el número al Camilo, le mandé un Whatsapp al Pelmazo y se motivó, de hecho me mandó su parte muy rápido. Me gusta también la idea de que sea el Pelmazo, porque es un cabro bacán, tiene las mansas ideas. No me gusta esa visión de que alguien pueda hacer un feat sólo por pegarla, ¿cachay? Si es que hubiese sido más maquiavélico podría haber sacado un feat con alguien famoso, pero no lo quise hacer porque no es el sentido. Esa hueá del hype me tiene las bolas tan hinchadas, yo quiero tratar de contribuir a la música en esta escena de la música independiente de este país.

-Siento que ese discurso tiene mucho que ver con la pega que has hecho como productor.

-Sí. O sea, tengo la suerte de que muchas veces he trabajado con gente que está empezando y son más desprejuiciadas para hacer sus cosas, y eso está bacán. Siento que he aprendido un montón de eso. También me interesa ser fiel a mis principios. Desde que me empecé a meter más en la música con los Melié, siempre me chocó esta hueá del hype y qué es lo que está de moda, y que cuando hay una hueá de moda como que todos hacen eso. Esa hueá me pone un poco mal. Afortunadamente pude dirigir mi carrera para tratar de hacer música especial, música que proponga. Que la gente que la escuche sepa que es algo distinto.

¿Cuáles son las principales diferencias que ves entre producir la música de otra gente y producir tu propia música?

-O sea, yo creo que la diferencia más grande es que cuando tú estás produciendo la música de otra persona tú lo que das son sugerencias. Si quieren llevar su música para un lado, yo les sugiero que en vez de poner la batería así, la pongamos asá o usemos tal efecto, etc. También a mí se me puede ocurrir que el tema vaya para un lado en particular. Y a veces los músicos dicen «vale», pero a veces dicen «no, yo quiero que vaya para este lado», y está bien también. Entonces, cuando ves desde afuera las creaciones de otro, tienes una visión que no es objetiva, ves la cancha más desde afuera; ves a los jugadores alineados. Cuando tú estás haciendo tu música, tú eres el jugador, ¿cachay?

-¿Y hay un rol que disfrutes más por sobre el otro?

-Me gustan los dos. Me he dado cuenta que no me gustaría tratar de tener el estudio más equipado del mundo, pero sí me gusta tener un espacio donde pueda crear y hacer hueás bacanes. Pero no sabría decirte, porque es distinto. Afortunadamente me gusta la pega que hago, que es lo mismo que hago fuera de pega, entonces no sabría decirte si me gusta más una o la otra. Tampoco me veo siendo un músico famoso; la música que hago igual es rara. Pero sí me veo grabándole las hueás al hueón famoso, o produciéndole las hueás.

-Una pregunta para terminar: ¿por qué le pusiste Winamp a este proyecto?

-Es muy eso, ese aparato nostálgico, ese rayito que uno usaba para escuchar música. Te bajabai las hueás de Ares y las escuchabas en el Winamp. Así yo descubrí la música, cuando uno se apasionaba con algo y te bajabas la discografía de Iron Maiden. Viene de ahí. Y también encuentro entretenido que la gente busque Winamp en Spotify. Es como una metabroma.

Foto: Luz Sierra


Periodista. Director de Melómanos Magazine (@ignaciosilvva).

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