Las improvisaciones de Erlend Øye

Un cambio de planes trae de vuelta a Erlend Øye con “Quarantine at El Ganzo”, un álbum totalmente producido en un hotel en plena cuarentena en México. Con su característico sentido del humor, en esta entrevista cuenta de su accidentado último año entre reuniones, pandemias y estallidos.

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Erlend Øye rara vez se queda tranquilo. Cuando no está de tour con alguna de sus bandas, probablemente esté componiendo o pensando en su próximo proyecto que será totalmente distinto al anterior. También podría estar aprovechando su tiempo en otro país para turistear, disfrutar la naturaleza y de una buena comida. Cuando hablamos por teléfono se encuentra en Italia, el país donde reside hoy en día, y va manejando hacia su práctica de fútbol. «Juego fútbol ahora», cuenta. Nunca se detiene.

Pero como todos, en marzo vio truncados sus planes. Había llegado a México con el resto de los integrantes de su banda The Whitest Boy Alive para tocar en dos festivales, los cuales finalmente fueron cancelados debido a la emergencia por el Covid 19. Además, los integrantes que se encontraban repartidos por el país no pudieron reunirse a causa de las restricciones que comenzaron a regir y tuvieron que tomar caminos separados.

Lo que no cambió fue la reserva que tenían por 4 días para grabar música en el estudio del Hotel El Ganzo en Baja California Sur. Así que Erlend, Sebastián Maschat (baterista de WBA) y Jorge Aguilar (manager del tour) se dirigieron al hotel en busca de sacarle provecho a esta situación.

«Creo que soy bastante bueno para improvisar y cuando esto sucedió me di cuenta que tenia que ser astuto de alguna manera y tratar de terminar en una situación donde podría hacer algo útil en vez de estar triste por los planes que habían sido recientemente cancelados».

Así fue como tras varios intentos -que incluyeron un proyecto de la banda por retomar sus sesiones online- Maschat decidió probar suerte grabando una canción que había compuesto en paralelo. Fue la génesis de “Quarantine at El Ganzo”, el disco que la dupla lanzó a fines de julio.

Øye y Sebastian Maschat

Erlend Øye y Sebastian Maschat

«Como compositor tiene esta habilidad de usar palabras muy normales para hacer canciones muy poéticas. Algunos usan palabras que en sí mismas son poéticas, como la palabra melancolía que ya es una palabra bonita. Él usa palabras muy normales que en sí mismas no son muy poéticas, pero describe situaciones muy poéticas, y creo que eso es una habilidad», explica Øye.

La mejor parte vino entonces. Con un arsenal de canciones a su disposición (las compuestas por Maschat y otras aún no grabadas de Øye) quedaba la duda sobre quiénes oficiarían de músicos. Maschat y Aguilar son ambos bateristas y no resultaba muy útil en el momento. «Maschat dijo “mira, no quiero tocar la batería, yo siempre toco la batería. Si este va a ser mi álbum solitario quiero tocar la guitarra y cantar y tocar lo que sea menos la batería”, entonces eso ya resolvió varios problemas», recuerda Erlend.

Uno de los beneficios de estar en un hotel con un estudio musical es que es probable que el resto de sus pasajeros sean también músicos. Así fue como se les unió Paco, un ingeniero musical y además bajista que se encontraba desde hace poco trabajando en el estudio, y Bear Kittay, uno de los dueños del hotel que se sumó con la guitarra, evento que les permitió extender su estadía en el hotel y la utilización del estudio. «Fue simplemente hermoso como las cosas se fueron dando».

-¿Sientes que lanzar un álbum en este contexto (el contexto pandémico) le ha dado un sentido de “propósito” a este encierro?

-Erlend Øye: Completamente. ¡Me hizo cuestionarme el resto de mi vida! Quiero estar en esta situación de encierro siempre, fue perfecto para mí. Me di cuenta que en realidad me encantaría estar en una situación donde de lunes a viernes voy a un estudio de música y grabar música y que eso sea básicamente toda mi vida. Me hizo mucho sentido.

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Después de su tiempo en México Erlend volvió a Italia, donde las restricciones por el Covid 19 comienzan a bajar y puede llevar su vida de manera relativamente normal, salvo por un par de excepciones: «por ejemplo ahora estoy trabajando en un nuevo álbum para Kings of Convenience y tenemos este gran problema porque deberíamos hacer la portada del disco y el plan era ir a un lugar especial para tomar la foto de la portada, pero se convirtió en algo muy complicado porque si uno de nosotros viaja a otro país tendría que estar en cuarentena por 14 días cuando llegara a ese país. Así que puede ser que la portada del próximo álbum de Kings sea un poco rara».

El estilo de Øye ha ido variando con los años. Ha pasado por indie, folk, electrónica y hasta bossa nova. Pero siempre hay una constante y ese es el carácter íntimo de sus canciones.

«Creo que muchas de mis canciones parecen más intimas porque no canto muy fuerte, canto un poco como si estuviera hablando, como alguien sentado al lado tuyo hablando, cantando. No canto muy fuerte en el escenario y eso se puede sentir como si estuviéramos teniendo una conversación, el cantante y quien lo escucha. Pero desde la perspectiva de las palabras, bueno creo que siempre he, siempre he pensando en las personas a las que les estoy cantando cuando escribo canciones, siempre siento que estoy pensando en el que escucha cuando estoy cantando. Si, la música intima es la música que significa más para mí».

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A cover version of the song Sapore Di Sale, written by Gino Paoli.

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-¿Alguna vez pensaste en dedicarte a algo que no fuera la música o ese siempre fue el camino que quisiste seguir?

-Erlend Øye: Siempre ha sido el camino que quería seguir, pero no me molestaría si tuviera que hacer otra cosa. Podría también abrir un restaurante, podría hacer, producir ropa. También podría escribir un libro.

-Son cosas que podrías hacer mientras eres músico.

-Erlend Øye: No, no realmente porque tienes que concentrarte. ¿Has escuchado la canción española ‘Mocatriz’? (Procede a cantarla: el coro dice «mocatriz, modelo cantante y actriz»). En los tiempos de Instagram se vuelve muy actual porque hay muchas mocatrices por ahí, hacen un poco de modelaje, un poco de actuación, luego tienen un rol en una telenovela, un poco aquí y por allá. Creo que es importante concentrarte en lo que haces y es bueno concentrarte en la cosa buenas que sabes hacer muy bien. Es muy aburrido, es muy aburrido hacer eso y me encantaría hacer otras cosas en las que no soy tan bueno pero a veces está bien quedarte en tu profesión.

-No te veremos como influencer pronto entonces.

-Erlend Øye: ¡Pero si soy un influencer! ¡Estoy influenciando como si no hubiera un mañana! (Risas). No… no estoy seguro de que sea una buena idea o no. Pero siento que es: o estoy en las redes sociales y las uso o no las tendría simplemente. Pero es muy difícil hoy imaginar como publicitar tu álbum sin tener redes sociales. Trato mucho de evitar esa actitud típica de estar en contra de usarlas, tengo tantos amigos de mi generación que son tan negativos con todo.
Gente a la que no le gustaban los celulares cuando salieron y luego no les gustaban los mensajes de texto cuando salieron y yo también estuve en contra de los smartphones un tiempo, se me perdían y perdía tanta plata cada vez que los perdía. Pero ahora trato de poner atención a todo lo nuevo, porque esa es la forma en que la gente se comunica y si eres un músico necesitas llegar a una audiencia, tienes que llegar a una audiencia joven, no puedes solo llegar a la audiencia de tu misma edad.

CIUDADANO CHILENO
Erlend y Diego Lorenzini

Foto: Dena

La estrecha relación de Erlend Øye con Chile no es un secreto. Hace un par de años mientras pasaba una temporada en Santiago conoció en un festival a Tiare Galaz (Niña Tormenta) quien a la vez le presentó a Diego Lorenzini. Conectaron de inmediato y así fue como los terminó invitando a abrir su gira por Alemania, la cual fue un éxito. El 2019 colabora con Lorenzini en su canción ‘Me voy a Valparaíso’ (del álbum “De algo hay que morir”).

«Disfruto mucho Chile, me encanta ir a roadtrips en el sur de Chile, es increíble. Tengo muchos amigos chilenos, el público chileno es genial. Ustedes están teniendo momentos muy difíciles ahora, primero tuvieron las manifestaciones (que creo que fue muy necesario que tuvieran esa conversación a nivel nacional) y ahora están teniendo con el coronavirus el encierro más grande de la historia. I feel you, Chile”.

Aparte de Diego Lorenzini y Niña Tormenta, destaca el trabajo de otros artistas nacionales como Rosario Alfonso, Javiera Mena y la banda Técnicas Manuales.

-¿Alguna anécdota divertida?

-Erlend Øye: Hay una historia muy buena de cuando fuimos a tocar en Arica. Recuerdo que estábamos tomando un taxi el mismo día en que estábamos viajando De Santiago a Arica y luego el taxista dijo: «¿Arica? Es feo». Y todos decían algo en contra de Arica. Todos hablaban de Arica como un lugar muy negativo, pero al final la pasamos muy bien allá. ¡Y la comida era muy buena! Fuimos a un lugar que tenía comida tradicional chilena y luego fuimos a una especie de restaurant peruano y la calidad era muy alta, lo pasamos bien.
Es el lugar más cálido de Chile entonces fuimos a la playa, el Desierto de Atacama es increíblemente hermoso (para nosotros que nunca habíamos visto un desierto). Pero es divertido para mi porque usualmente… las expectativas. Por ejemplo, mucha gente me decía que Valdivia era la ciudad más maravillosa de Chile, y el primer día que estuve en Valdivia no me gusto tanto la verdad porque mis expectativas eran muy altas. Es muy difícil de decir, pero creo que demuestra que los lugares son distintos para personas distintas.

-En noviembre del 2019 se reunieron con The Whitest Boy Alive en el festival Fauna Primavera, en pleno estallido social. ¿Cómo recuerdas esa experiencia?

-Erlend Øye: Los productores de Fauna trataron mucho de seguir con nuestro concierto en Santiago y creo que fue lo único que no fue cancelado. Roberto Parra (el encargado de Fauna) sabía que era muy importante, que era nuestro primer show y se sentía muy mal de tener que cancelar nuestro primer show de reunión. ¡Pero fue fantástico! Fue un show increíble y había una energía fantástica en el público porque básicamente la gente que estaba ahí gritaba todo tipo de cosas a modo de protesta, entonces las gritaban al ritmo de nuestras canciones, como «¡el que no salta es paco!».
Se sintió muy bien tocar música por una razón, fue como que la intensidad de nuestras canciones se conectó con la intensidad de las manifestaciones y las causas por las que la gente está peleando. También fuimos a las protestas en el centro, varias veces y estuve muy feliz de ver…. vi una parte de los chilenos que siempre extrañé, la parte de ser latinos, de estar en las calles juntos y cantando juntos. Que uno no ve comúnmente en Chile y me sentí muy feliz de ver este lado salir y estar ahí.


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