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Audiovisión y Mena: 10 años después

Audiovisión y Mena: 10 años después

A 10 años de dos discos claves del pop chileno contemporáneo, repasamos una de las relaciones más entrañables y cómplices de la escena. Esta es la historias tras «Audiovisión» y «Mena».

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Como en todo proceso histórico y cultural no existe tal cosa como un fenómeno aislado que pueda ser explicado por sí mismo. La escena del pop chileno actual, por ejemplo, es resultado de décadas de exploración y acontecimientos que forjaron una escena como no hay en otras partes del globo. Una de ellas, sin ser necesariamente la más importante pero sí uno de sus motores guías es la inevitable amistad entre Javiera Mena y Gepe. Una relación que además ha trazado paralelos en sus carreras por más tiempo del que podríamos imaginar.

Esta data del año 98, cuando los protagonistas empezaron a coincidir en juntas y reuniones. Sus círculos se fueron haciendo cada vez más estrechos y cuando la música se transformó en algo serio para ellos, casi de forma orgánica empezaron a juntarse a improvisar. Los caminos de ambos artistas comenzaron a tomar forma.

El 2001, Daniel Riveros, antes de ser conocido como Gepe, empezaría como miembro del duo Taller Dejao y Javiera participaría de varios proyectos que la harían conocida en el ambiente, siendo el más popular el dúo Prissa. Para efectos prácticos, Daniel y Javiera seguirían colaborando juntos en sus respectivas bandas y proyectos, compartiendo escenarios, influencias y sonidos.

El 2006 es definitorio para ambos: Gepe lanza su primer álbum de estudio “Gepinto” y Javiera haría lo propio con “Esquemas Juveniles”. La influencia entre ellos es tan clara que Gepe incluso colabora con Javiera en su canción ‘Sol de invierno’. Aunque desde entonces tomaron caminos separados, concentrándose en sus proyectos personales, el 2010 otro hito los vuelve a juntar: el lanzamiento, con una semana de diferencia, de “Audiovisión” y “Mena”. A este punto, sus estilos ya estaban más que definidos y completamente diferenciados el uno del otro.

El segundo álbum de estudio de Javiera Mena tuvo la difícil tarea de ser el trabajo que sucede a “Esquemas Juveniles”, publicado 4 años antes. Considerado un álbum fundamental en el pop chileno y latinoamericano, “Esquemas Juveniles” es mas que nada un disco diurno. De amanecer, de tardes, de sol de invierno. Habla sobre la juventud y el despertar sexual. “Mena”, por su parte, es un álbum nocturno.

Es un disco universitario, sobre esas relaciones secretas que parten en medio de un carrete y duran hasta el amanecer. En pleno carrete, suenas las canciones bailables de Mena, que en sus melodías vibrantes esconden lo que la protagonista no puede decirle a su ser amada a la cara. Pero también es un disco sobre identidad, sobre lo que revela esa relación de uno mismo, sobre ir de frente con y hasta la verdad.

Por su parte “Audiovisión”, el tercer álbum de estudio de Gepe es un disco que busca ser la contraparte más pop de tradiciones eminentemente folclóricas. Cargado de alusiones a la naturaleza y a sus elementos, intenta reconciliarse con el abandonado concepto de comunidad, creando una atmósfera casi griega donde reflexiona sobre el cambio y el devenir en las relaciones interpersonales.

Donde “Mena” es un disco de ciudad, “Audiovisión” es puro campo. Y aunque la tentación por ubicar ambos trabajos como polos opuestos el uno del otro surge momentáneamente, lo cierto es que esta dialéctica tiene su síntesis en la propia psiquis del hablante: la relación con el ser amado como motor de cambio. Una reflexión que hoy podría tener más de un detractor pero que es tan natural como la vida misma: conocer a alguien y que esta persona impulse en ti un cambio que puede o no ser en compañía de esta persona a futuro. «Cada uno se vuelve otro, cuando algo cambia» canta Gepe. «Y al pasar la intensidad/ Que me llevo a cambiar/ Mi animal siempre vas/ Perpendicular», responde Javiera.

Ambos herederos de la tradición que empezó “Corazones”, el último álbum de Los Prisioneros o el primero de Jorge González, según se le mire. Un trabajo que pese a no ser bien recibido en su momento precisamente por dejar atrás el rock político e inclinarse a un pop más sentimental formó una escuela musical que hoy cosecha a sus más grandes referentes. Este fenómeno ubica a “Corazones” como una producción adelantada a su época cuyo mensaje solo se podría entender años después por una generación totalmente distinta: el pop es tan político como el rock.

Foto: Rosario González


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