Tormenta – Primera Parte (2017)

Con un teaser, un fragmento de canción y ese coro interrumpido por el sonido de un relámpago. Así daba sus primeras señales de vida Tormenta en noviembre de 2015. Como un flash que en una fracción de segundo ilumina una habitación negra, para luego desaparecer, algo que se condice mucho con las maneras creativas de quienes le dan vida al proyecto: Begoña Ortúzar y Cristian Heyne.

Hace pocas semanas fue lanzado ‘Miénteme’, primer single que junto a su video dejaba en claro que este proyecto es de a dos y no un dominio total de Heyne. Esta idea que se escuchó en muchas bocas al escuchar los adelantos fue completamente refutada primero por este sencillo y luego por lo que todos esperaban: el lanzamiento de “Primera Parte”, el EP debut del dúo que el viernes llegó a nuestros oídos por primera vez.

Cinco canciones componen la placa lanzada mediante Demony, plataforma discográfica del productor y se espera que algunos videos se unan a esta totalidad. Se trata de un trabajo breve pero suficiente para identificar el camino por el que Ortúzar y Heyne decidieron transitar.

En cuanto al sonido se puede destacar la unión lograda en la composición; unión, porque equilibrio no es. A ratos suena más una manera para luego dominar la siguiente. El estilo de Heyne, atmosférico y de pasajes instrumentales más extensos se encuentra con el de Ortúzar, que maneja mucho mejor la estructura de canción a la hora de desembocar en un coro o lograr melodías más oscilantes. Todo esto sumado a la calidad sonora que logró la dupla a la hora del registro y mezcla del disco en estudio.

‘La Tempestad’ es el tema que abre el disco y funciona como perfecta bienvenida, una bienvenida que a mi parecer es el mejor tema del disco. En este track es donde el estilo de Ortúzar queda establecido. El piano, la forma de articular la letra, el sonido reverberante, las baterías programadas de Heyne y el coro, un gran coro. Es en este tema en particular donde la opinión de quien escribe se vuelve aún más parcial, porque claramente me gusta el EP. Pero realmente ‘La Tempestad’ es de esas canciones que sobresalen en muchos sentidos y solo queda la invitación a escucharla para ver si tengo razón o no.

El resto se mantiene bajo la lógica planteada. ‘Miénteme’ se separa de la cadencia electro del tema que le antecede y se sumerge en las seis cuerdas. En tono melancólico Begoña Ortúzar canta sobre un amor quebrado o a punto de estarlo; luego el bajo de Heyne rompe con la calma y levanta la canción hacia algo más eléctrico y una expresiva guitarra distorsionada transporta todo hacia el final.

‘Sed’ es quizás la canción más Heyne del disco. Se asimila mucho más a algunos momentos de Shogún. Pero la clave es la sensación de tristeza oscura que invade la totalidad del EP. ‘Una Promesa’ se acerca a las primeras dos canciones pero suma la grandilocuencia de las cuerdas en un crescendo que explota con la distorsión saturada de bajos y guitarras, algo clásico de Heyne.

‘3K de Aquí’ es la canción final del disco, donde nuevamente se observa una inclinación hacia el sonido más propio del productor. Vuelven las guitarras, se aleja la estructura de una canción común. Aquí la predominancia es de las capas de un sintetizador y también se suma la voz de Begoña. El final comienza en el ruido y termina en el silencio, quizás un poco antes de lo que se espera para un trabajo con tanta fuerza comprimida en su interior.

Tormenta2_mlns

Cristián Heyne y Begoña Ortúzar. Foto: Facebook Demony.

 

Se podría hablar de una batalla, pero la imagen que se me viene a la cabeza es de dos personas arrojando pintura sobre una muralla. En este caso, al ser sonidos y maneras de componer lo que materializa estos cinco cuadros, se adquiere algo que no se logra en la situación imaginada: orden.

El orden de este EP es increíble. Llama la atención cómo se manejó la elección de roles sonoros dentro de cada canción. La predominancia estilística de uno u otro es algo real. Pero dentro de ese dominio, la recepción recíproca de lo mejor de cada integrante del dúo es total.

Es como si ambos hubieran entendido lo que se puede aportar desde el respeto a la composición ajena. Heyne por su lado aporta su increíble manejo de los bajos y las baterías programadas, y Ortúzar le da vida a la estructura melódica del disco. Su capacidad de manejar los momentos de un tema, es impresionante. La canción pop sin melodía no es nada y las tres que canta  Ortúzar en este disco no dejan una fuga al error en ese sentido.

“Primera Parte” es, como dice su nombre, tan solo el principio de algo. Una unión explosiva que otorga uno de los mejores discos nacionales del último tiempo y que esperamos siga en este camino de encuentros y diferencias.

Fotos: Matías Baeza

 


Acuario centro de mesa y estudiante de periodismo de la U. de Chile con déficit atencional. Bueno para echarse ramos, andar en bicicleta, escuchar música y ver series mientras debería estar estudiando (@dassault.etendard).

TE PUEDE INTERESAR

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *