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Martín Pescador: “Mis canciones provienen totalmente de la intimidad”

“Bitácora” es el tercer disco de Martín Pescador, una placa balanceada que sintetiza el camino que ha emprendido el grupo desde su primer álbum en 2012 y demuestra que poseen un sello propio. En Melómanos Magazine conversamos con Ariel Acosta, líder de la banda, sobre esta placa que será presentada el 29 de septiembre en Sala Master.

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Se dice que un primer disco es un arrojo, el segundo experimental y el tercero es la consagración de una banda. Por lo menos este es el caso de “Bitácora” (2017), el tercer álbum de estudio de la banda santiaguina Martín Pescador que será lanzado el próximo viernes 29 de septiembre en la Sala Master de la Universidad de Chile (Miguel Claro #509, Providencia).

Si “Un Fulgor” (2014) había superado en varios peldaños el nivel de rock de la primera placa “Somos los mapas” (2012), “Bitácora” consagra ese sonido y le suma el ingrediente tecnológico que ya flotaba en el ambiente. Así lo demostraron el primer single ‘Cinco Sur’ y ‘El Clyde’, presentado con un videoclip a cargo de la productora Andes Empire.

Este disco de 10 temas se mantiene bajo el alero de Cápsula Discos y fue co-producido por Felipe Cadenasso. Martín Pescador hoy se compone por Ariel Acosta en voz, guitarras, sintetizadores y samplers, Arturo Ríos en guitarra eléctrica y efectos, Karime Grez en bajo y voces, y Leo Araneda en batería.

DE UN FULGOR A BITÁCORA

Una de las diferencias que reconoce Ariel Acosta entre su anterior disco y este último es la formación de la banda. Para “Un Fulgor” hubo menos gente involucrada, que luego rotó y desencadenó en la agrupación actual, ya consolidada para trabajar las canciones de este nuevo álbum de manera colectiva.

“Para “Bitácora”, hicimos harta pega de pre-producción, donde nos juntamos individualmente para arreglar todo, instrumento por instrumento, lo cual tomó un tiempo largo, pero nos permitió quedar muy conformes con los resultados”, dice Acosta.

Respecto a la composición de este disco, el músico reconoce un hilo conductor que ha marcado todas sus producciones. El proceso introspectivo que lleva a la construcción de cada tema se repite y es una de las razones que lo motivan a hacer música.

“Siempre he compuesto las canciones encerrado entre cuatro paredes. Encerrarme en soledad a componer (o “luchar” contra las canciones) es una de las cosas que más disfruto hacer en la vida y trato de llevar las canciones a un punto donde yo las sienta coherentes, y me gusten mucho, antes de sacarlas de mi casa. Eso, supongo, hace que éstas siempre sean de un corte “personal”, ya que provienen totalmente de la intimidad, ya sea física o de pensamiento”, expresa.

La inspiración no requiere mayor búsqueda que las propias ideas, reflexiones y cuestionamientos respecto a su vida o la del resto. Como también surgen del ejercicio de observar a las personas y lugares que rodean su cotidianidad.

“Pienso que todo lo que escribo, a la larga, se trata de la experiencia humana en general, de ser persona y cómo cada uno experimenta la realidad de forma subjetiva, visto, por supuesto, desde mi punto de vista ultra limitado por mi contexto y donde me tocó nacer, vivir y lo que me ha tocado experimentar hasta hoy”, agrega.

PARTE DE UN COLECTIVO

Desde su segundo disco Martín Pescador es parte del catálogo de Cápsula Discos, un sello discográfico independiente actualmente dirigido por Felipe Cadenasso (Matorral). Lejos de la vieja estructura jerárquica y, a veces, paternalista de un sello, Cápsula funciona como un colectivo donde cada integrante se hace cargo de su carrera, pero se vinculan para lograr metas en comunidad.

“Cápsula ha sido un gran apoyo en muchos aspectos, especialmente en lo que se refiere a promoción y apoyo logístico. Somos gente que comparte un etos respecto de la visión del arte y de la música, entonces es fácil ponerse de acuerdo respecto de cómo actuar o de cómo enfrentar los procesos ligados a un proyecto musical. Es un gusto relacionarse con gente, en este variado mundo musical, que confía en lo que hace sin que importen tanto las expectativas o el impacto que la obra pueda tener y que opta siempre por pulir y perfeccionar su oficio con el cariño de un artesano, más que con el de un publicista o un encargado de marketing”, afirma Acosta.

Esta cercanía generó que, en esta ocasión, la banda se abriera a segundas opiniones e incluyera a Felipe Cadenasso como co-productor del álbum, que además fue grabado en estudios Andes Empire, junto a Antonio del Favero, también guitarrista de Matorral. Como suelen hacer, prácticamente toda la producción la realizó la banda antes de ingresar al estudio, una vez grabado el álbum le dieron total libertad a Cadenasso para mezclar y realizar la post-producción.

“Es la primera vez que alguien de fuera de la banda se involucra en la producción de lo que hacemos y quedamos muy contentos con los resultados, especialmente a nivel de énfasis de los timbres y de detalles musicales y sonoros agregados durante la mezcla. Nos encantaron los resultados y agradecemos mucho a Felipe por meter dentro de este disco su talento, trabajo y paciencia”, dice el músico.

DE LO ACÚSTICO A LO DIGITAL

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De izquierda a derecha: Leo Araneda, Karime Grez, Ariel Acosta y Arturo Ríos. Foto: Rubén Gajardo.

La raíz de Martín Pescador es el sonido acústico, que evoca colores fríos, viajes nostálgicos y aires de sur. La guitarra mezclada con la voz de Ariel Acosta es un dúo melancólico y limpio, que poco a poco ha sido recubierto con capas que acentúan esa atmósfera y construyen el paisaje.

Con Martín Pescador he sido anticuado y he tendido a componer desde la guitarra acústica, que es un instrumento con el que me siento bastante cómodo, para luego ir agregando capas, y muchas veces, incluso, esa guitarra con la que nació el tema termina reemplazada por otros instrumentos o simplemente desaparece (como en el caso de ‘El Clyde’ y ‘Oleaje’, del nuevo disco)”, señala Acosta.

En esta nueva fase, le dio una oportunidad a herramientas e instrumentos que no estaban presentes en sus primeras composiciones. A pesar de que asegura no incorporar aún la tecnología en la primera etapa del proceso creativo, afirma sentirse fascinado por la diversidad de posibilidades que entrega lo digital, dimensión que se aseguró de agregar en esta placa.

“Al momento de hacer arreglos, sí me valgo de tecnología como un DAW y VSTs (instrumentos virtuales) para poder ir plasmando las ideas y escucharlas desde afuera. Me encanta el mundo de lo digital y, de a poco, me ha presentado nuevas maneras de afrontar la composición. Además, me atrae mucho la idea de mezclar el mundo de los instrumentos orgánicos con la dureza y espacialidad del mundo electrónico. Creo que, sin duda, esa es mi próxima búsqueda”, añade.

Esta evolución se ve reflejada también en la presentación en vivo de la banda, que con shows íntimos, como el del próximo 29 de septiembre en Sala Master, dirigen un viaje en el que banda y público se mueven en sincronía.

“A nosotros siempre nos ha gustado explotar la intensidad en vivo, creo que eso no ha cambiado mucho y probablemente siempre sea el sello de este proyecto. Hoy tenemos más instrumentos agregados en el escenario, como un sintetizador y un sampler, por ejemplo, pero entre los cuatro logramos interpretar nuestra música grabada sin ningún problema e incluso sacarle más brillo. Todos confiamos mucho en el resto y, de hecho, me siento un afortunado de poder tocar con, probablemente, la gente más talentosa que he conocido en mi vida y que exista tal nivel de confianza en lo musical”, concluye Acosta.


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