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Lollapalooza 2018: No todo es color de rosa

Lollapalooza 2018: No todo es color de rosa

Lollapalooza Chile 2018
16, 17 y 18 de marzo, Parque O’Higgins

Este año fue la primera vez que Lollapalooza Chile se realizó por tres días, lo que generó bastantes expectativas tanto en los medios de comunicación como en sus asistentes. Además, el line-up estaba conformado por bandas de diversos estilos, algunas retornaban al país como Lana del Rey o The Killers, mientras que otras tocaban por primera vez en Chile, como Chance the Rapper o Anderson Paak. Sin embargo, las cosas no siempre son color rosa.

El viernes 16 de marzo comenzó la octava versión del festival en el Parque O’higgins con cerca de 80 mil asistentes que llegaron paulatinamente. Si bien, Tyler The Creator se había bajado unos días antes, esto no fue impedimento para que el festival tuviera una apertura prolija.

En comparación a años anteriores, esta vez las cosas funcionaron de manera eficiente, no había filas para comprar, ni cargar las pulseras; aumentaron los baños químicos y puntos de hidratación, pero lo más importante fue que la gente ya no tuvo que pelear salvajemente por entrar o salir del Movistar Arena.

David Byrne a sus 65 años se coronó como uno de los mejores shows del viernes -por no decir el mejor. Con once músicos sobre el escenario, todos descalzos y vistiendo igual, repasó canciones de su último disco, “American Utopia”, clásicos de Talking Heads como ‘Burning down the house’, ‘This must be the place’ y dejó en evidencia su vitalidad con temas como ‘Everyday is a miracle’ o ‘Everyboyd’s coming to my house’, que hicieron a bailar a todo el público.

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David Byrne. Foto: Carlos Müller

El primer día terminó con Pearl Jam en el VTR Stage, un público impresionantemente masivo y fuegos artificiales iluminando el Parque O’higgins. Sin embargo, no pudimos hacer caso omiso de los problemas de sonido que comenzaron a notarse en dicho escenario. Para todos los fans que estuvieron cerca de los músicos, saltando y gritando de la emoción probablemente no existieron fallas, pero los espectadores que nos gusta mirar de lejos escuchamos un audio muy desprolijo y disparejo.

Así comenzaban los problemas de Lollapalooza 2018. Por primera vez el festival se llevó a cabo simultáneamente en Chile y Argentina, lo que en un inicio significó un nuevo desafío para la productora Lotus y terminó siendo contraproducente para ambas ediciones.

Un frente de mal tiempo aquejó a Buenos Aires durante el fin de semana, provocando el retraso de los vuelos y la posterior llegada de los músicos e instrumentos a nuestro país, provocando la reprogramación de los horarios de sábado y domingo, y también el cambio de escenario de ciertas bandas.

En la tarde del sábado debía tocar en Acer Stage, Zara Larsson a las 18.15 y a posteriori, cerraba el día Camila Cabello, ambas ídolas del pop a nivel mundial. Las asistentes -principalmente mujeres, adolescentes y niñas- ya estaban reunidas esperando a la cantante, cuando fueron informadas de que en ese escenario tocarían los británicos, Royal Blood, una banda de metal y rock pesado.

El fans club de Camila Cabello hizo pública la denuncia a la radio cooperativa, asegurando que recibieron golpes en la cara, escupos, patadas, niñas llorando y desmayos, aseverando que los guardias no quisieron intervenir en la situación. “Tuvimos que soportar agresiones verbales, personas de nuestro staff vieron tocando a niñas y felicitándose entre ellos”, indicaron las fanáticas.

Sin embargo, el error logístico de la productora no impidió que ambas artistas deslumbraran al público con su calidad vocal y musical. A pesar de ser pop -un estilo generalmente de estudio- la música era realizada en vivo y las cantantes dejaron en claro que sus voces sonaban incluso mejor que en los audífonos.

Dos artistas revelación del festival que acapararon muchas miradas fueron Anderson .Paak & the Free Nationals y Chance the Rapper. Ambos trajeron el hip hop estadounidense a nuestro país e hicieron bailar, cantar y saltar a los fans y no tan fans con sus canciones. Un sonido impecable, buenos coros, mucha simpatía provocaron un excelente recibimiento en el público chileno.

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Anderson .Paak. Foto: Carlos Müller

Así llegamos al último día de festival, que, por cierto, también sufrió reprogramaciones. Íbamos predispuestos a saltar y enloquecer con Mac Demarco, que tocó a eso de las 16:00 pm en Itaú Stage, pero el público no acompañó mucho. La mayoría eran adolescentes esperando a grabar con su celular la única canción que conocían del canadiense, ‘Chamber of reflection’, mientras el resto del show conversaban como si estuvieran en el living de su casa.

Sin lugar a duda, una de las heridas más grandes que dejó el festival fue la salida del escenario de Liam Gallagher. El show comenzaba a las 19.15 y una hora antes ya estaban todos los fanáticos de Liam -y de Oasis- esperando corear los grandes éxitos de la banda, pero todo quedó en las ganas. El británico tocó solo tres canciones: ‘Rock ‘n Roll Star’, ‘Morning Glory’, Wall of Glass’ y en la mitad de esta última se retiró indignado del escenario asegurando que: sonaba horrible e iba a ser un desperdicio de tiempo.

El público desolado comenzó a gritar “hijo de puta”, “Noel” -en alusión a su hermano-, “devuelvan la plata” y un sinfín de cosas más, pero nada hizo volver al músico. Aquí la gente se dividió en dos: unos fueron a buscar consuelo en Lana del Rey, mientras que los otros se quedaron en VTR Stage esperando a The Killers.

Sensual, hipnotizante, simpática y hermosa se veía Lana del Rey en Itaú Stage. Con un setlist muy completo que incluyó canciones de todos sus discos y elementos visuales y escenográficos la estadounidense se presentó por segunda vez en Chile. Aunque el show no estuvo libre de críticas, ya que la cantante utilizó una técnica llamada over playback, que consiste en cantar sobre una base de apoyo vocal. Esto confundió a los espectadores porque a pesar de usar este recurso, Lana demostró poseer una muy bonita voz. Al verla cantar ‘Videgames’, mientras se mecía en el columpio nos conquistó otra vez.

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Lana Del Rey. Foto: Ignacio Orrego

El carisma de Brandon Flowers y la energía de The Killers hicieron del último concierto del festival, el mejor.
Con cerca de 240 mil asistentes en sus tres jornadas cerró la octava edición del festival Lollapalooza, donde tuvimos la suerte de ver conciertos tan excepcionales como el de Zoé, The National, Red Hot Chili Peppers, Milky Chance, Tash Sultana, LCD Soundsystem, Imagine Dragons, Metronomy, entre muchos otros, que más allá de los errores que surgieron, nos hicieron disfrutar y apreciar la versatilidad de la música en cada escenario.

Esperamos que en la próxima edición del festival seamos más conscientes con nuestros pares, sepamos respetar los distintos estilos musicales que conforman el festival y vivamos un ambiente grato. Esperamos que mejore el sonido y que la productora mejores los errores cometidos, para que todos y todas las asistentes tengan una buena experiencia. Por el momento nos quedamos expectantes ante una nueva edición de Lollapalooza Chile.

Fotos: Lotus


20 años, estudiante de periodismo de la Universidarks de Chile. Muy diversa musicalmente, muy melómana. Cuando estoy conversando y escucho una canción que me gusta mucho, siempre termino cantando.

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