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La paranoia pop según Bándalos Chinos

La paranoia pop según Bándalos Chinos

Dos años después de su excelente debut, la banda bonaerense Bándalos Chinos lanzó en 2020 un segundo disco que los confirmó como uno de los nombres más interesantes de la música independiente regional. Acá repasan la historia tras ese trabajo, adelantan el musical que exhibirán en exclusiva para Chile y cuentan cómo una defensa de Calamaro terminó inspirando el concepto tras sus últimos trabajos.

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A mediados de 2018, apenas “BACH” salió, la versión argentina de Rolling Stone publicó una reseña que cuestionaba la calidad del debut de Bándalos Chinos.

«Decía que era pop sin riesgo y un montón de cosas así. Hubo toda una situación en la que fans nuestros medio que empezaron a postear que la Rolling es una mierda, que no saben nada, etcétera. Y se armó cierto revuelo en Twitter porque algunos se pusieron medio agresivos con la periodista, que al fin y al cabo estaba dando una opinión, ¿viste?», recuerda ahora Salvador Colombo, tecladista y compositor de una banda que desde entonces se ha convertido en uno de los nombres aventajados del pop del otro lado de la cordillera.

Lejos de quedar ahí, la polémica llegó a oídos de Andrés Calamaro, quien escribió una columna defendiendo a la banda. Con su defensa, el líder de Los Rodríguez terminó marcando los próximos pasos del grupo: fue “paranoia pop”, uno de los conceptos que usó en su texto, el que inspiraría el segundo disco del sexteto.

«Me acuerdo del momento de haber estado componiendo ‘Paranoia Pop’ con Fran Saglietti (Francisca y los Exploradores), que es con quien escribí la canción y que es una amiga de la banda también, nos ponemos a leer el artículo y empezamos a sacar esos conceptos», explica Colombo, una de las seis piezas de la banda que integra junto a Goyo Degano (voz), Iñaki Colombo (guitarra), Tomás Verduga (guitarra), Matías Verduga (batería) y Nicolás Rodriguez del Pozo (bajo). «Finalmente “Paranoia Pop” es una frase de Calamaro. O sea, él la usa en su posteo. Entonces, de alguna forma él está acreditado ahí, nos pareció muy gracioso y terminó quedando, siendo el título del disco nada más y nada menos».

Formado por 10 canciones, el disco inspiró además un musical que “trae” por primera vez a Bándalos Chinos a Chile: pese a que nunca han tocado acá, este jueves 28 de enero se exhibirá en exclusiva para el país y a través de la plataforma Punto Play de Puntoticket “Paranoia Pop, El Musical”, el maximalista show en Movistar Arena -de Argentina- con el que el sexteto presentó el álbum en octubre pasado (entradas acá).

«Cuando partió todo esto de la pandemia cambiaron todos los planes. Como teníamos disco nuevo, nuestra idea era promocionarlo con una gira con la que íbamos a visitar Chile, creo que íbamos a ir a Santiago, a Valparaíso y seguramente alguna ciudad más. También íbamos a ir a Perú, a Ecuador, a Colombia, a México y quizás a España. Todo eso se tuvo que cancelar», revela el tecladista. «Pero como igual íbamos a sacar el disco tuvimos que replantearnos el formato. Justo nos ofrecieron hacer un show por streaming y a nosotros se nos ocurrió que realmente no se puede reemplazar un show en vivo con gente, entonces lo que teníamos que ofrecer era otra cosa. Ahí entre todos empezamos a tirar ideas y surgió esta de hacer un musical medio cinematográfico que le dé al público que lo mira online una razón más allá de la música y de vernos a nosotros tocando».

-¿Entonces lo ven como algo más que un simple concierto?

Bándalos Chinos (Salvador Colombo): Claro, agregamos elementos más teatrales, más cinematográficos. En un momento Goyo sale volando con un arnés, hay actores y actrices, hay bailarines y bailarinas, hay invitades. La verdad es que se fue dando de una manera bastante natural también a partir de que el venue donde lo hicimos es un estadio enorme hecho para recitales, que también se portó bárbaro y nos dejó hacer lo que quisimos. Metimos un auto adentro, hubo todas unas secuencias muy divertidas que nunca hubiesen sido posibles si había público.

-¿Cómo surgió la idea de este musical? ¿Siempre fue de la mano del disco?

Bándalos Chinos: Por un lado, estaba planteado en el concepto del álbum. Eso siempre estuvo, siempre fuimos bastante teatrales. Nosotros de chicos íbamos todos al mismo colegio, y en el colegio a fin de año siempre había una obra musical. Y varios de los chicos, incluyendo a Goyo, a Mati, siempre participaban en estas obras, entonces hay como un ADN de comedia musical en la banda. Y bueno, al decidir qué canciones iban a ir para el disco nos dimos cuenta de que había un grupo de canciones que juntas tenían esta sensación de musical, eran un poco irónicas y cómicas, y había momentos que se podían llevar para ese lado, el lado del musical o algo más teatral. Así que por un lado el concepto del álbum ya planteaba algo así.

ÉPOCAS

Pese a que “BACH” (2018) significó la consagración de un estilo y una consolidación que se manifestó en hitos como dos nominaciones al Grammy Latino y un Premio Gardel, Bándalos Chinos se planteó hacer algo totalmente distinto para su segundo disco.

Ello, pese a que el ambiente en el que grabaron fue prácticamente el mismo al del debut: al igual que dos años antes, la banda viajó a comienzos de 2020 a Texas para grabar el nuevo material en los clásicos estudios Sonic Ranch nuevamente junto al franco-chileno Adán Jodorowsky como productor.

«Nos gustó mucho la experiencia de grabar ahí “BACH”. En ese lugar hay cuatro estudios, entonces claro, decidimos mantener el equipo, con el mismo ingeniero y con el mismo productor, pero cambiamos el estudio dentro del Ranch. Eso ya de por sí cambió mucho la dinámica, y también por el hecho de que como era la segunda vez que trabajábamos con Adán, la relación ya era otra, había una dinámica mucho más familiera y más de confianza, con lo cual el ida y vuelta era más intenso», plantea Colombo.

Ya con el equipo y lugar definidos, la idea era registrar un trabajo que encerrara el pop de diferentes épocas, desde el funk del track inaugural con Louta, hasta el soft rock de ‘A La Cabeza’ y la electrónica de ‘Fulnabis’.

«El desafío era no defraudarnos a nosotros mismos, no caer en una formulita que quizás en “BACH” pudimos lograr. Creo que cuando tocas mucho las canciones o cuando las escuchas mucho, te empezás a aburrir, y nosotros estábamos un poco aburridos de la estética y de los moods, que estaba todo un poco en el mismo plano, ¿viste? En el disco “BACH” era todo más o menos unificado y lo que queríamos era buscar una cosa más ecléctica pero no alejarnos del pop», explica el tecladista.

Entrevista con Bándalos Chinos

Salvador Colombo al medio, con chaqueta café. Foto: Guido Adler.

-¿La idea era entonces abrirse a nuevos sonidos?

Bándalos Chinos: Sí, la búsqueda fue quizás en vez de representar cierta época, abrir mucho el juego y buscar algo súper pop pero de muchas épocas distintas. Nos gusta la nostalgia, obviamente, se escucha en todos nuestros trabajos, todas las épocas nos han influenciado siempre. Entonces, ¿por qué no hacer un rock de estadios o algo más ochentoso, o algo más cincuentoso, medio crooner como puede ser ‘El Ídolo’, o algo más funky y después algo más noventoso? Qué sé yo. Queríamos probar un poco, divertirnos nosotros más haciendo el disco y después tocándolo, y creo que lo logramos. Artísticamente para nosotros es un éxito, logramos algo que nos encanta y eso creo que es lo más importante.

-¿Es cierto que eran nueve canciones y se sumó la última, ‘Los Puntos’, al final?

Bándalos Chinos: Sí, sí. De hecho para este disco teníamos unas 30 ideas/canciones pero ‘Los Puntos’ ni siquiera estaba entre ellas. También tengo tantas ideas dando vueltas por ahí que de repente me acuerdo de una y recuerdo que estaba buena y se me había olvidado proponerla. En este caso fue así, como que el último día me pongo a tocar la guitarra ahí, cuando ya estábamos terminando de grabar y de editar todo, y todos dijeron Che, ¿y esa por qué no la grabamos?. Y fue tipo, Bueno, grabémosla. Pusimos un micrófono con la guitarra acústica y salió. Muy loco y muy mágico. Esa fue una de las diferencias también: nos dimos el lujo de tomar decisiones más arriesgadas quizás. En un día decidimos que esa canción iba y fue, y ya.

-En esa canción colabora Tei Shi y El David Aguilar. ¿Esas colaboraciones fueron espontáneas también o era algo que tenían pensado?

Bándalos Chinos: Y, estaban ahí. Estaban en el estudio. El David Aguilar había llegado unos tres días antes, y Tei Shi estaba grabando ahí con un productor que nos hicimos muy amigos, se llama Daniel Ledinsky. Estaba también produciendo canciones de ellas en otro de los estudios y el último día de la grabación vinieron a celebrar con nosotros que habíamos terminado el disco y como estaban ahí, se dio. A ambos dos les gustó la canción, nos sentamos ahí a tocarla y fue como Bueno, claramente hay que grabar esto. Ahora. Así que nada, tomamos un fernet y nos pusimos a grabar.

-El disco ironiza mucho con el éxito en tiempos de redes sociales y tiene letras muy personales. ¿Han cambiado mucho las cosas desde que lanzaron “BACH”?

Bándalos Chinos: No se si generó un cambio, sino más bien como que le dio luz o puso en evidencia un montón de cosas internas de la banda que… nada, cuando no hay ese tipo de presiones raras no pasa nada. Pero de repente hay que ir a los Grammys y sólo tenemos dos pasajes, ¿quiénes van? Bueno, ahí tienes que decir a ver, va el cantante y uno más. Vas a tener que tomar ese tipo de decisiones que parecen súper inocentes, pero dependen del mood, el estado de ánimo empieza a cambiar también. A partir de ese disco empezamos a viajar mucho, entonces empezamos a convivir mucho más. En cualquier relación humana la convivencia genera cambios y modificaciones y roces inevitables, entonces empezaron a saltar cada vez más este tipo de cosas, de discusiones, peleas. Pero es todo parte de lo mismo y al fin y al cabo fue muy positivo para nosotros tener que enfrentarnos a eso. Viste que muchas veces en los grupos de personas o en las familias se tapan los conflictos, la gente se calla hasta que en algún punto explotan y no está nada bueno. En nuestro caso nos vimos obligados a enfrentar esas cosas y a trabajar en eso. Y bueno, es un proceso eterno, pero lo importante es ser conscientes de que hay que trabajar en eso y hacer la terapia.

-En este disco nuevamente trabajaron junto a Adán Jodorowsky. ¿Cómo nació esa relación?

Bándalos Chinos: Bueno, en el momento en que queríamos ir a grabar el disco “BACH” yo estaba pensando en productores y me acuerdo que me fui a tomar una cerveza con mi amigo Juan Ingaramo, que también es músico y es un gran confidente nuestro que siempre nos aconsejó en el camino. Y él me dijo Boludo, tenés que hablar con Adán Jodorowsky. Yo no sabía ni qué había hecho Adán, pero después me enteré que él había producido discos de los que yo era súper fan, entonces sin saberlo ya estaba escuchando su trabajo y ya me encantaba. Entonces terminé consiguiendo su email, le mandé un correo diciéndole Nos gustaría que hagamos un disco. Esta es nuestra música vieja, fijate si te gusta y vamos hablando. Él inmediatamente me respondió entusiasmado diciendo que le encantaba y que se le ocurrían un montón de ideas. Hicimos un FaceTime y, bueno, ahí nos pusimos a hablar, empezamos a mandar unos demos, referencias, qué sé yo, lo arreglamos y directamente lo conocimos en Sonic Ranch el primer día de grabación. Antes había sido todo por FaceTime y era como un tiro al aire, pero afortunadamente salió bien la combinación y pegamos una relación hermosa que va más allá de lo musical. Él es como un padrino que nos ayudó mucho, no sólo en lo musical sino en lo humano. Así que decidimos mantener esa sinergia y seguir haciendo música con él, que la verdad es que es divertidísimo y nos encanta.

-Ahora que van a mostrar el disco acá, ¿cómo es la relación de ustedes con la gente de Chile? ¿Sabían que había interés?

Bándalos Chinos: Y la verdad es que siempre nos mandaron mensajes desde Chile, siempre nos dijeron Hey, los re escuchamos acá, hay un montón de gente que los conoce. Obviamente sin ir y sin estar en contacto cara a cara con el público de allá es muy difícil realmente imaginarse la dimensión, porque al fin y al cabo un comentario en YouTube o un DM a la página de Instagram no sé qué tanto representa la realidad. Pero sí tenemos una especie de idea de que podríamos ir a hacer un buen show allá con gente y que estaría realmente bueno. También tenemos relación con varios artistas de allá. Trabajamos en un par de canciones con los chicos de Astro, con Lego Moustache y con Ignacio Soto, mezclaron un par de canciones nuestras de los EPs. Y también últimamente conocimos a Alex Anwandter en la ceremonia de los Grammy y pegamos re buena onda y seguimos en contacto. De hecho, trabajamos con él recientemente ahora, a fines del año pasado, cosa que calculo que en algún momento saldrá pero no puedo decir mucho. Y bueno, la verdad que sí hay una conexión. Más allá de eso, Adán, que es nuestro productor y nuestro mentor, también tiene raíces chilenas por su padre, y eso también nos conecta de alguna forma. Así que sí creo que hay una necesidad nuestra de ir a Chile y, por lo que yo siento, también hay necesidad de nuestro público chileno de que nosotros vayamos. Así que el deseo está, es sólo cuestión de tiempo.

-Me sorprendiste con el dato de Anwandter. ¿Grabaron juntos?

Bándalos Chinos: Sí. Digamos, lo de Alex no sé qué tanto puedo decir, no tiene que ver con Bándalos Chinos sino con su proyecto. Y la verdad es que no quiero meter la pata, pero sí, estuvimos con él acá en Buenos Aires hace poco y la verdad es que es un copado, es un divino y es un gran músico y productor. Siempre fue referente nuestro, mucho antes de conocerlo. Así que fue un placer poder pasar unos días con él y conocerlo personalmente, y hacer música juntos también.

NAVIBACH

-La explosión de Bándalos Chinos ocurrió hace no mucho, pero ustedes son una banda que lleva 10 años. ¿Cómo ha sido el camino, mirando ahora en retrospectiva?

Bándalos Chinos: Y, hay como dos épocas creo yo de la banda. Los primeros cuatro años fueron muy amateur, muy de la banda haciendo música para cagarte de risa, para pasar el rato. Todos estudiaban otras carreras, nadie apuntaba necesariamente a dedicarse profesionalmente a la música. Era más bien juntarse con los amigos a tocar y a componer canciones también porque siempre fue una necesidad creativa dentro de la banda hacer sus propias canciones. En esa formación yo no estaba todavía, pero sí estaba el núcleo duro de la banda, es decir mi hermano Inaki (guitarra), Mati (batería), Tomi (guitarra) y Goyo (voz). Ellos son los que hicieron la banda, yo entré en el 2014 y el bajista, Nico, entró en el 2013. Así que más o menos hasta 2013 o 2014 la banda estaba en una búsqueda muy regional y, digamos, no hacía un trabajo más allá de lo musical, que es lo más importante. No había podido salir del circuito súper under de la zona norte o de San Isidro, que es de donde somos nosotros.
A partir del 2014 empezamos a tener un mánager, que no habíamos tenido, empezamos a pensar más una estrategia marketinera y a empezar a sacar singles e intentar entrar en un festival de Capital Federal, y a organizar otras cositas, relacionarse más con otros artistas. Ahí fue creciendo todo. Yo creo que desde el 2014 hasta acá, todos los años fueron como «el mejor año» de la banda, siempre hubo un crecimiento ahí sostenido. Nada que ver con los ascensos meteóricos que se ven en otros casos, como en el trap, que de una canción a la otra un artista se transforma en masivo. Nosotros comimos mucho polvo y caminamos muchos kilómetros, entonces de alguna forma toda la pendiente fue más moderada, pero siempre para arriba, lo cual es re positivo.

-Hablabas de la historia de la banda, y precisamente hace poco hicieron una suerte de repaso de su historia con “Feliz Navibach”, un disco recopilatorio de demos, lados B, canciones en vivo. ¿De dónde salió esa idea de agrupar un montón de material de archivo y publicarlo?

Bándalos Chinos: Sí, somos una banda que tiene mucho archivo por la cantidad de años que llevamos y porque siempre nos gustó la parte romántica de la cuestión, siempre fue muy atractiva para nosotros entonces guardábamos de todo, desde pósters del 2013 hasta setlist de algún show de hace 10 años, cosas así que normalmente tirarías a la basura o que no piensas cuánto puede llegar a valer emocionalmente para vos en unos 10 años. Y tenemos ahí un montón de carpetas de material de archivo, de videos, de demos, de grabaciones de ensayos eternas que nadie sabe para qué las guardamos. Y la idea de este año, al no poder tocar nada, fue entregarle a nuestro público más fiel esa especie de apertura a nuestra propia intimidad, que siempre nos costó un poco pero estuvo bueno poder exponernos de esa forma. No es un disco para conquistar a nadie, es más bien para que el público ya fan pueda entender un poco el proceso creativo, pueda escuchar versiones que sólo teníamos nosotros, versiones viejas de temas que cambiaron, incluso grabaciones de celular; todas esas cosas que quizás yo tengo acá en mi teléfono guardadas y a mí no me significan nada, pero a alguien que le gusta mucho la banda quizás le re divierte escucha. Y bueno, nos pareció un buen año para hacerlo ya que no había mucho más que hacer que compartir música.

-Ya que repasamos el pasado, cuéntame ¿cómo se sienten hoy en día en la interna de Bándalos Chinos, después de dos discos, nominaciones al Latin Grammy, giras?

Bándalos Chinos: Y yo estoy bastante cargado de energía por mi lado, quiero seguir haciendo música con la banda. Hacer música es lo que más disfruto y es lo único que se puede hacer hoy por hoy. Depende mucho a quién le preguntes dentro de la banda, hay algunos que se alimentan más de la parte de las giras y de los shows en vivo, y fue un año bastante frustrante en ese sentido. Entonces fue un año difícil para la banda, pero también hay que saber abrazar la realidad. Y bueno, estábamos pensando también en volver a grabar un disco este año, ya que no se va a poder salir a tocar y la verdad es que ideas musicales hay, como siempre. Así que, ¿por qué no? Todavía estamos ahí charlándolo y viendo cómo lo haríamos, pero es la idea. Así que sí, con energía renovada, con este año raro ya atrás nuestro vamos a tratar de volver a volar. Tenemos ganas de seguir viajando también, que es algo que nos encanta hacer y que con las giras estábamos haciéndolo un montón. Es medio raro para la banda no tener ese momento de viaje, pero bueno, sobrevivimos y estamos muy contentos por eso, por haber sobrevivido a un momento tan raro.

Foto Principal: Leandro Frutos


Periodista. Director de Melómanos Magazine (@ignaciosilvva).

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